Voces callejeras

La avalancha priista

El priismo se tardó pero ya mostró  sus cartas. Están unidos y parecen homogéneos. Se mueven con un objetivo claro y todos se dirigen ladera abajo.

Las avalanchas son fenómenos de la naturaleza que coexisten con dos realidades muy opuestas: pueden relacionarse con toneladas de nieve que arrasan o… se logran evitar gracias a la capacidad humana para detectar las zonas propensas y dinamitarlas.

Y esta lucha nunca se detiene, es una competencia sin cuartel donde el hombre intenta detener lo inevitable. Anticipación y conocimiento conforman el combo perfecto para mitigar la batalla. La masa de nieve es homogénea y escurridiza. ¿Que existen técnicas de supervivencia? Claro, siempre hay anécdotas de rescates bajo ella, pero ¿para qué arriesgarte contra tremenda muestra de poder?

Esto mismo le preguntaría a Margarita Arrellanes y al panismo nuevoleonés que observan desde la base de la montaña. ¿Quién debía inspeccionar esas cumbres y detonar los excedentes de nieve antes que pudiese aplastarlos? ¿Por qué aguantar hasta el último segundo?

Tanta espera siempre huele a negligencia. Si debes tomar la decisión hazlo con valentía y determinación. Nuevo León es la mejor (por no decir, la última) carta electoral del PAN en el país y se durmieron como si la batalla estuviese ganada. Enfrente tenían la nieve a la vista; frágil y lista para derrumbarla. Si alguien hubiese apretado el botón, la avalancha sería una anécdota del pasado. Pero no, ¿quién quiere trasformase en héroe? Los egos de siempre y los intereses más arcaicos del noreste toparon otra vez. Mauricio, los nicolaítas y grupos de poder que huelen a clústeres entorpecieron la decisión más obvia ¿y ahora?

Imagínese aquel esquiador bajando a toda velocidad mientras la avalancha lo sigue detrás. Nubes de polvo se mezclan con árboles arrasados ante un esfuerzo humano que parece minúsculo. 

Y esta nieve priista que avanza tiene diferentes espesores y tres capas complementarias: primero, Paco Cienfuegos; quizás el hombre más camaleónico de la contienda. Su manejo del discurso es débil y hasta torpe, pero domina el lobby político y mediático a destajo. Su candidatura sobre el municipio con mayor cantidad de votantes sentará las bases del acarreo y lo popular. Segunda, Ivonne Álvarez; la precandidata a la gubernatura que sorprendió a todos pero que derrocha confianza. Muchos la visualizaban detrás de Ildefonso pero su capacidad innata hacia el electorado nunca fue discutida. Y tercero, Peña Nieto, última y espesa capa de nieve que cierra la masa y agota el oxígeno de los sobrevivientes. Una foto presidencial y varios actos conjuntos son suficientes para ahuyentar cualquier esperanza.

¿Por qué el panismo no lo vio venir? Un error imperdonable. Todavía recuerdo el último informe de Cienfuegos. Cerró medio Guadalupe y trasformó la Expo en una demostración de poder que impactó. Toda la cúpula priista estaba allí… sí, todos, y eso fue hace meses. Y ahora le dieron ese mismo municipio que definirá la próxima pugna electoral.

El priismo se tardó pero ya mostró  sus cartas. Están unidos y parecen homogéneos. Se mueven con un objetivo claro y todos se dirigen ladera abajo. ¿Enfrente? Margarita pide a gritos la candidatura pero la avalancha aterra a los líderes albiazules. El panismo nicolaíta no suelta el humo blanco y Mauricio prefiere regalarle sus camisas a Felipe de Jesús.

¿Moraleja? Si tienen la experiencia y el conocimiento electoral para evitar una catástrofe para su partido, HÁGANLO, si no, es inverosímil que conociendo esas cumbres nevadas se hayan tardado tanto para reaccionar. Pareciese que quisieran ver morir a su esquiadora entre la nieve.

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