Voces callejeras

Ugo Ruiz y su urbanidad irresponsable

Cada torre que serpentea sobre Lázaro Cárdenas promedia mil coches nuevos y la proyección para los próximos meses promete multiplicar la cifra.

¿Quién de ustedes visualiza el desastre de autos que se viene para San Pedro? Les confieso, estoy cansado del tráfico y la falta de planeación que demuestra este municipio. Harto de convivir con obras de infraestructura interminables y edificios que crecen más rápido que la plantita que tengo en mi jardín.

Primero fue Mauricio Fernández y ahora Ugo Ruiz, ambos viciados por intereses corporativos y cómplices de una agenda urbana que transformó su municipio en una aberración hacia el medio ambiente que los próximos lustros no perdonarán.

Porque en la discusión sobre el problema debemos abarcar mucho más que el simple trafical que sufrimos a diario. La cuestión de fondo tiene relación directa con las licencias de construcción y las violaciones a los códigos urbanos que los nuevos rascacielos sampetrinos siguen demostrando. Cada torre que serpentea sobre Lázaro Cárdenas promedia mil coches nuevos y la proyección para los próximos meses promete multiplicar la cifra.

¿Cuántos? Muchos. Demasiados autos inundarán un municipio cuya base arquitectónica se jactaba de todo lo contrario. Por eso, entender el bochorno que rodea a la clausura de la torre Tanarah tiene implicancias mucho más profundas. Permisos iniciales que fueron forzados y nulas aprobaciones de las instituciones estatales formaron un combo que ahora inunda a todos los medios locales.

Porque la transformación estructural que sufrió San Pedro asoma como una pesadilla que algún funcionario deberá afrontar. Ojalá sea Ugo Ruiz tan joven como responsable de la novatada que le hicieron en todo lo referente a desarrollo urbano. Ahora ¿quién se hará cargo? ¿Quién creen?

Nosotros. Y aquí le van los números que significarán sus horas extra detenidos en los embotellamientos diarios. Según estudios, más de veinte mil nuevos automóviles circularán por las mismas arterias que ya conocemos.

Por eso, agradezcamos a las flamantes Magna Towers y la mencionada Tanarah. También al proyecto Saqqara y al hospital Zambrano-Helion. ¿Más? El enorme Metropolitan Center y los desarrollos de oficinas Equs y Punto Central llenan el espacio de viejas empresas  ya desaparecidas.

Además, y volviendo a nuestros queridos autos; por la zona de Ricardo Margain pasaremos de 1,500 a 7,000 carros. Y Lázaro Cárdenas, que tiene una circulación por hora de 1,500 llegará hasta los 4,000 vehículos cada sesenta minutos.

¡Sí! ¡Una locura! Imaginar esos números y no enojarse sería tan timorato como inocente. Pero bueno, ¿qué creen que pasará? Pues… nada de nada. Los edificios que menciono ya existen y se inaugurarán. Les apuesto que escucharemos algunos lloriqueos y propaganda partidista para ocultar tanto error pero los  resultados serán los más obvios. Nadie es tan tonto para tirar millones de dólares en inversiones. Comprendamos que la postal de desmadre que nos regala San Pedro no se fabricó en un día. Son varias administraciones de tapaderas y planeación malversada.

Por eso, lo más sincero es reflexionar y entender la torpeza de nuestra dirigencia. El daño ya se hizo y cuando veamos esos edificios los relacionaremos  con una miopía política que asusta.

San Pedro ya perdió y creo… ¡jajá!, que los que utilizamos sus calles miraremos al cielo con ganas de dinamitar esas torres. Bienvenidos los veinte mil autos nuevos y las miles de oficinas que alguien tan irresponsablemente aprobó.

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