Voces callejeras

Secretos morbosos regios

Hace meses les describí la doble moral que nos inunda a los regiomontanos. Marqué diferencias respecto de otros estados y puntualicé que Nuevo León se caracteriza por conductas sociológicas muy contrastantes desde hace años.

Todavía sonrío por los cientos de comentarios que aquellos párrafos despertaron. Pareciese que nos volviera locos que nos dijeran ciertas verdades. Que exactas o aproximadas, dibujan un panorama mucho más acertado de lo que creemos y que impacta directamente entre nuestros amigos o familia.

Pero por suerte, creo no haberme equivocado, y el fenómeno Secret vuelve a reforzar la moralina pantanosa que nos aqueja y que aquí reformularé. ¿Quién de ustedes leyó o utilizó esa aplicación? ¿Quién no la conoce? ¿Cuántos la descargaron para difamar o reírse de alguien?

Suponiendo que no saben de lo que hablo, déjenme darles una breve descripción: Hace poco se lanza una aplicación para celulares donde el usuario podía postear fotos y texto desde el anonimato total. Es decir, publicar una imagen sin autenticar datos personales en un grupo abierto donde miles de personas pueden verla.

¿Qué ocurrió? En pocas horas el furor reventó las estadísticas y miles de regiomontanos se trasformaron en el universo más consumidor de dicha aplicación en todo el mundo. ¡SÍ! En TODO el planeta nadie nos superó y los límites de la decencia quedaron vapuleados con un clic.

Jovencitas que pedían likes a cambio de su virginidad, confesiones sexuales y bullying laboral configuraron el escalafón de publicaciones donde infinitos usuarios anónimos aprovecharon para descargar una necesidad que parecía enfrascada.

Y por eso mis párrafos iniciales: ¿Qué ocurre en Nuevo León con nuestra juventud? Les achico el segmento porque el rango mayoritario se extiende desde los 16 a los 34 años. Es decir, somos vulnerables donde debiesen abundar los principios. Nuestros jóvenes están deseosos de sentirse anónimos y aprovecharse del prójimo. Violan las intimidades de otros sin remordimiento. Juegan con los sentimientos sin pensar en las consecuencias.

La fiebre por Secret demuestra que aquel ideal de moral que creíamos conocer ya no existe. Olvídense de las lecciones que generaciones enteras nos intentaron inculcar y ahora seamos realistas por un segundo. ¿Qué lectura debemos hacer de un fenómeno así? ¿Qué necesidad insatisfecha destapa?

Y no importa que hasta nuestro gobierno salga a dar explicaciones inertes ¿eso qué? Tampoco que se identifique a los creadores de Secret. Ninguna de esas elucubraciones atacará la situación de raíz. Porque señores; el problema no está en el mensajero. Debemos analizar la sociedad y su sed de morbo y superficialidad.

Atacar desde la sombra y reírse del daño ocasionado son las acciones que más disfrutamos en el norte del país. ¿Creen que exagero? Chequen las estadísticas y nuestro furor por las redes sociales es inigualable. Ningún estado de la República explota los trending topics como Nuevo León y varios programas televisivos son ejemplo nacional del impacto que puede lograrse.

Y por eso debemos observar todo el cuadro completo y no caer en facilismos. Tenemos a cientos de miles de jovencitos con celular en mano y aires de invulnerabilidad. Una aplicación regala el anonimato que tanto se deseaba y el resultado sobrepasa los pronósticos. Sin valores sólidos y con la moral enmohecida, parece que deberemos ser mucho más autocríticos para entender este Nuevo León actual que nos está sobrepasando.

 

@santiago4kd