Voces callejeras

San Pedro nunca estuvo "blindado"

Alguna vez nos dijeron que estaba blindado y lo creímos. Ilusos o conformistas; absorbimos una mentira como si quisiéramos que fuese la verdad más absoluta del universo. La adornamos y la agrandamos. Luego, hasta comenzamos a repetirla para explicar la supuesta perfección política que los sampetrinos habían desarrollado.

Y aquí es donde les pregunto a ustedes: ¿Cómo fuimos tan tontos para comernos lo del blindaje? ¿Quién podía asumir que Mauricio o Ugo tenían el liderazgo institucional para tremenda hazaña? Lo primero que se me ocurre lo relacionaría con nuestra urgencia de esperanza. Necesitábamos creer en algo y los panistas encendieron a máxima potencia su maquiavélica máquina de producir humo.

Me queda muy claro que Fernández llenó de retórica un mensaje que tenía tantos vacíos como adornos populares. Hizo creer a millones de personas que su municipio era a prueba de balas y de narcotraficantes. ¿Cómo lo logró? Simplemente diseñó lo obvio. Como lo visual siempre engaña a la razón, pues… llenó la calle de patrullas que parecían arbolitos navideños y el milagro ocurrió. Sí, San Pedro se volvió el sueño de todos y el ejemplo a seguir. Nada pasaba en el poniente y los muertitos siempre preferían otras latitudes.

¿Qué pasaba realmente? Pactos con el crimen y relaciones turbias entre gobernantes y mafiosos. San Pedro parecía tranquilo porque así lo necesitaban. Las ejecuciones y extorsiones continuaron pero la estrategia apuntaba hacia otros municipios. Si los cárteles cumplían con su palabra el espejismo social seguiría.

Es decir, y entendamos esto, el término blindado es sinónimo de oasis de capos. Ningún criminal buscado sobrevive sin la protección del Gobierno. Ni aquí ni en Afganistán. Cuando un narcotraficante es atrapado significa que su utilidad ya caducó. Alguien le bajo el pulgar y deberá empezar a correr.

Y San Pedro nunca fue diferente. Quizás sea muy bonito y limpio; pero la tasa de criminales de alto rango es mayor que la de otras localidades. Se recaudan millones por pagos de piso en antros o bares y el narcomenudeo domina de cerro a cerro. NUNCA estuvo blindado ni lo estará. Fueron los pactos con el poder legal e ilegal lo que logró aquella ilusión. 

¿Cuándo nos despertaremos? No lo sé. Creemos lo que necesitamos creer. No entiendo cómo la reciente captura en tierras sampetrinas del operador financiero de Los Zetas (de Nuevo Laredo) nos sorprende. Además, claro, de la caída del autodenominado Z-19 en Monterrey. Pero bueno, otro día les contaré sobre las relaciones carnales entre los dos municipios más poderosos de Nuevo León.

Ahora debemos cuestionarnos lo que les menciono. Dejemos de utilizar el concepto de blindaje. No seamos hipócritas. Ugo Ruiz nació como apéndice de Mauricio y así seguirá. Fernández tejió mucho antes su telaraña y se ríe desde los rincones.  No existe denuncia ni teoría que ensucie su sentido de invulnerabilidad. Y como dicen los que tiene muchos años en el poder; para dominar la política debes elegir las sombras y alejarte de los puestos mediáticos durante un tiempo.

Ojalá visualicemos que Nuevo León se configura entre alianzas complejas y turbias. Ni las Fuerzas Armadas nos están ayudando porque Rodrigo Medina dejó de aportar sus millones. La Fuerza Civil huele cada vez más a los viejos vicios y las criminales renuevan sus influencias. ¡Ah! Pero San Pedro si lo logró. ¿San Pedro? Ay, qué ilusos nosotros. Ya me aburrí de ese cuentito. ¡Cuéntenme uno nuevo!

 

@santiago4kd