Voces callejeras

Políticos de dos pesos

Imposible quitarme de la cabeza las futuras elecciones. Cada noticia que escucho me empuja indirectamente hacia los comicios de 2015 y toda la parafernalia que esto comienza a significar. Primero, porque veo a ciertos políticos en los eventos más insólitos. Flashes y titulares confabulan para que extraños apellidos empiecen a volverse conocidos.

Porque claro, si apareces en la tele la gente te conoce y quizás rasguñes algún voto de rebote. Desde líderes sindicales a viejos operadores políticos ya calientan sus teléfonos para repartir influencias hacia todo el abanico del noreste.

Y eso significa Nuevo León y Tamaulipas. Con la Sultana por encima de todos a nivel nacional porque los dos partidos hegemónicos se jugarán la vida por su gubernatura. El PAN porque ya no le queda otra alternativa. O gana o se conforma con aguantar el resto de su vida con un respirador artificial hasta que la muerte lo venza. Y el PRI, pues… supongo que Peña Nieto querrá dar un golpe de autoridad contra aquellos traidores que lo acuchillaron en las presidenciales. Es decir, nuestro primer mandatario jugará un rol clave para definir un candidato y pondrá contra la espada y la pared a todo el séquito de Medina y compañía.

Difícil sacar un pronóstico y mucho más delimitar la danza de nombres que cada grupo empieza a proponer. Pero más allá de esos imponderables, lo interesante de estas semanas gira sobre  eventos que la opinión pública empieza a digerir.

Desde verborragia populista hasta erráticas medidas económicas suelen quedar en el olvido ante cuestiones mediáticas. La semana pasada profundizábamos sobre las cuestiones de la violencia y la retórica pragmática de quienes impulsan la imagen de nuestro estado.

Y hoy, a siete días de esas conclusiones, el Ejecutivo federal sigue empecinado en jugar con Tamaulipas. ¿Qué necesito para lograrlo? ¿Qué creen? Sí, los peones de siempre, los sin nombre que llenan pantalla y que a la mayoría de nosotros nos valen madres. ¿Ah, no? No seamos hipócritas, y recordemos todo el operativo de rescate a migrantes y las jugarretas contra el narcotráfico que vienen publicitándose con alevosía.

También se los dije antes, prepárense para tendencias muy marcadas hacia ciertas temáticas. Tan gastados están ciertos asuntos que debiésemos profundizar sobre simplezas más mundanas. Pueden ser los problemas con las líneas del Metro o la apoteósica periferia urbana. También están los rezagos cloacales sobre el cerro del Topo o las inundaciones que nos orillan al ridículo.

Más simple no puedo pensar. Ejemplos sobran por todos lados. Pero, por favor, señores políticos, ¿pueden variarle a su típica agenda lagrimosa e insulsa? Siempre sobre temas que no nos tocan en lo absoluto.

Hace unas horas alguien me argumentaba que las vacaciones sirven para alivianar ciertas vibras. Jaja, qué espiritual, pensé. Y qué tontería también. Porque nuestro periodo de descanso veraniego no es directamente proporcional al desapego por ciertas decisiones gubernamentales. Debiesen existir vergüenza dirigencial para comprender que deben hacer mucho más.

Hagan la prueba y me entenderán. Siéntense a leer los periódicos. Tres días nada más. De lunes a miércoles para tachar los temas que se repiten y que carecen de contenido real para los ciudadanos. Les juro que se sorprenderán con la repetición y el montaje. Como diría alguien, lo mismo pero más barato. Como políticos que valen dos pesos, así se comportan por quienes votamos la última vez y a quienes pudiésemos (ojalá) impedirles volver.

 

@santiago4kd