Voces callejeras

PAN o PRI y la madre de las mentiras

Estaría con madre que una mujer significase renovación y transparencia. Que escuchásemos sus discursos y nos convenciéramos sobre la diferencia que pudiesen demostrar en la arena política. Pero, mmh… creo que no. Jajá. Es más, cada nombre que sigue sumándose a las alternativas políticas de México me dejan más inquieto que esperanzado.

¿Me equivoco? Pues, para mí no tiene madre el desparpajo que demuestra la alcaldesa de Monterrey desde que asumió su histórico puesto. De sonrisas siempre dispuestas y silueta mediáticamente seductora, Arellanes naufraga con medidas donde los mandos militares se encumbraron con réditos que nunca habían exigido y la cuadrícula del municipio se hundió en el silencio más sospechoso que alguna vez haya recordado.

Violencia focalizada y patrullajes de sicarios se renovaron en el primer casco urbano pero nadie lo denuncia. Los índices de secuestros y extorsiones también reventaron mientras las encuestas se maquillan como nunca.

“Estamos a toda madre”, me suelen repetir cuando camino por la Macro e insisto sobre el presente panista. ¿A poco? Les pregunto sin parpadear para luego darle mi punto de vista. Disfruto tomándome cinco minutos para detallar la construcción política de la próxima candidata a la gubernatura por el PAN. Sí, sí, hacia allá se dirige Margarita y cada detalle parece cuidado a la perfección por su equipo. ¿Podrán ocultar tantas ineficacias dirigenciales? Todo puede pasar en política. Ni el olor a podrido de sus vínculos con el Zar de los Casinos parece ensuciar su carisma popular y la retórica preelectoral comienza a retumbar en su Cabildo.

¿Sí valimos madre? Tampoco lo sé, simplemente les enumero varios aspectos para desilusionarnos de la primera mujer que lidera Monterrey y que pudiese ser gobernadora. Me entristece confirmar que se maneja con los mismos grupos de poder de sus antecesores y aprueba las decisiones más turbias de nuestro noreste.

Y como me refiero a las mujeres, obviamente no puedo diferenciar colores y también les pediré que estudien a Ivonne Álvarez y Cristina Díaz. El dueto femenino que se encumbró al Congreso bajo un lema tan sexista como obsecuente. Obvias referencias a la familia y educación cayeron en el mayor de los olvidos cuando las ex alcaldesas obtuvieron lo que buscaban.

Okey, ni madres que alguna de ellas pudiese ser gobernadora. Mmh… ¿quién está seguro de esa afirmación? Yo no. Aunque el colmilludo PRI me defraudaría si debiese elegir una mujer para anular a Margarita. Creo que tiene fuerzas de sobra para aplastar el argumento fantasioso que elevó a la panista hasta límites insospechados.

Y ojo, ni cerca estoy de simpatizar con los priistas, pero mucho más me preocupa el futuro electoral si deberíamos definir nuestro gobernador entre esas mujeres. Con la excepción de Cristina, sus contrincantes exudan una combinación de discurso ranchero y frases estilo DIF. Neta, piénselo, como si toda su estructura de decisiones se basase en organizar bailes gratis a los jubilados o repartir despensas en la Mendiola.

Por eso les repito que estoy hasta la madre y que no tiene madres tener que decidir entre mujeres con un apetito voraz y oportunista. Los operadores que las aconsejan lo saben y ya comienzan a frotarse las manos. Obvio, nosotros tuvimos la culpa, ¿quién más? Caímos en la trampa del discurso inocente y la fortaleza del cambio de género que creíamos vendría. Pero, y perdón que se los vuelva a decir: la mujer en la política regiomontana ha demostrado ser la madre de todas las mentiras.

@santiago4kd