Voces callejeras

Olvídense de la tercera guerra mundial

El mundo está de cabeza y sus protagonistas se comportan con una infantilidad que asombra. Aunque claro, no me refiero a simples rabietas o reproches, sino a repetidas actitudes donde la obsesión por la inocencia cobra miles de vidas. Deberíamos abrir los ojos de una vez por todas para entender que muchos resultados que creemos ocurrirán, en realidad nunca se darán.

Déjenme presentarles los tres escenarios que ganan nuestra atención desde hace meses: Ucrania vs Rusia; palestinos vs israelíes; e ISIS vs sirios o iraquíes. Todos bajo reglas diferentes pero repitiendo un patrón practicado hasta el hartazgo. Cada nombre que acabo de mencionarles pasa de víctima a victimario en diez minutos. Primero puede ser un atentado y luego fotos de decapitaciones. También escucharemos sobre genocidio y personas quemadas vivas. Y luego llegará el momento de echarse culpas para lograr simpatías.

Porque ese es el fondo que debemos entender. Podría llevarnos meses profundizar en geopolítica y étnicas históricas. O comprender el papel de los califatos y los matices chiitas, sunitas y laicos de Medio Oriente. 

Y tal vez nunca sepamos del todo qué ocurre en esos lugares. Simplemente nos acostumbramos a encender el televisor y absorbemos las mismas imágenes desde hace décadas. Tan cíclicos se vuelven ciertos episodios que las cadenas internacionales necesitan buscarle algún nuevo atractivo a tanta insolencia diplomática.

¡Ah, el avión derribado! Qué toque de dramatismo para el conflicto ruso-ucraniano. ¿Quién fue el responsable? Llevamos días deduciendo teorías y las culpas cambian a diario. Creemos entender una guerra (es incorrecto denominarla así pero denme la libertad) que es dominada a la perfección por una real politik rusa de manual de estudio. Cada evento es calculado y muy pensado. El objetivo final apunta a las conclusiones que Occidente sacará de este problema y luego la ONU decidirá. Jaja. ¿Que hará qué?

Ya sé, la ONU no hará nada. Eso mismo lo sabe Israel respecto del problemón que tiene en la Franja de Gaza. Como los rusos, su peso entre las potencias es suficiente como para forzar los límites hasta el extremo. Nuestras pantallas se llenarán de muertos pero nunca el conflicto tomará mayores repercusiones.

Simple coqueteo mediático y seducción global. Eso proyecta cada país involucrado para intentar que la comunidad internacional se ponga de su lado. Y hablo de la gente común y los millones que inundan las redes sociales. La opción pública 2.0 es tan ruidosa que los departamentos de propaganda de las naciones involucradas trabajan sin descansos. Olvídense de convencer a políticos y presidentes. Eso ya se los dije recién. Lo que pudiese decir la ONU ya está cocinado y empaquetado desde hace décadas. No esperen sorpresas.

Tan es así que hasta los ISIS andan sueltos. Armados por el combo saudí-gringo y con ímpetu arcaico que terminó donde pocos creían: atacando al vulnerable Irak para demostrar otra gran falacia de la política extranjera estadunidense. ¿Qué pasará? El tiempo dirá si otro Frankenstein se le escapó a Obama, y mientras, los medios intentan demostrar qué vientos de cambio arrecian por aquella región.

En resumen, todo el entramado de muertos, atentados y acusaciones responde a la vieja lógica de ganar aliados. Los protagonistas son los mismos de siempre (EU, Rusia, Israel) y las redes sociales ayudan para que el dramatismo sea mayor. Pero no se preocupen, las potencias (con armas nucleares) nunca se pelearán entre ellas. Bienvenidos al show de la real politik.

 

@santiago4kd