Voces callejeras

Meados desde el cielo

¿Por qué todo esto me recuerda a mi Monterrey? Políticos que infringen normas y ciudadanos que perdemos. "Chapulines" que rebotan por todo el Estado.

El quehacer político es proporcional al pisoteo de la moral ciudadana. Supongo que se sentirán intocables o superiores. Aunque nosotros protestemos, ellos se ríen. Fingen escucharnos pero nunca harán caso. Tan quebrada esta la relación entre el poder y la periferia que los esquemas democráticos que adoramos son una mentira aborrecible.

¿Saben a qué me refiero? ¿O de quién hablo? Sí, ejemplos hay miles y cada pasito que damos en la carrera electoral por Nuevo León nos demuestra los excesos que seguimos perdonando. Pero además, y a miles de kilómetros de este asqueo regiomontano, existe otro universo que parece clonado de la coyuntura norteña.

“No lo puedo creer. Hizo estacionar todos los bondis (camiones) sobre la avenida. Todo es ella y que la gente se chingu…” me gritaba un enojado taxista mientras intentábamos cruzar la avenida 9 de Julio. Doce horas antes aterricé en Buenos Aires y la polarización política de Argentina me demostraba llegar a su punto límite. Frente a nosotros, decenas de cuadras abarrotadas de acarreados para presenciar el último mensaje de Cristina Kirchner en el Congreso. Todo era mugre y olores rancios. Quienes caminaban a mi alrededor gritaban canciones futboleras y balbuceaban incoherencias. Mencionaban el nombre de Cristina pero tan vacío de contenido que avergonzaba escucharlo.

Y así estaba todo el centro capitalino, paralizado porque la mandataria decidió demostrar su poder callejero. Todo el aparato proselitista en su máxima expresión para contrastar con las protestas ciudadanas de semanas atrás. “Kirchner los está meando desde el cielo” se habían mofado los políticos oficialistas cuando cuatrocientas mil personas bajo la lluvia  reclamaron por justicia luego de que un fiscal (que denunciaba a la presidenta) apareciese suicidado en su departamento.

Pero ahora le tocaba a Cristina y ultrajaba los derechos ciudadanos con un acarreo de cientos de miles. Por eso el taxista se enojaba y me obligó caminar veinte cuadras. El centro turístico capitalino lleno de mugre pero a nadie le interesaba. Alemanes, ingleses y españoles tomando fotos como si fuera un zoológico. ¿Cuándo asimilaremos la imagen que damos hacia el exterior?

Y con esa pregunta llegué a mi hotel y pensé en Nuevo León. ¿Por qué todo esto me recuerda a mi Monterrey? Políticos que infringen normas y ciudadanos que perdemos. Chapulines que rebotan por todo el Estado pero un electorado finge demencia.

“Yo no sé…” repetimos cuando nos cuestionan las razones para votar a los mismos corruptos de siempre. Ya cayó Margarita pero la lectura del resultado no es proporcional a la esperanza democrática. Nos comemos el cuentito del Bronco como si amáramos engañarnos con ilusiones prefabricadas. Felipe de Jesús huele a mafias panistas pero muchos simulan adorar su sonrisa de panorámico. ¿Creerán que somos tontos?

Como cada borracho acarreado que veo ahora en Buenos Aires. ¿Qué radiografía puede brindarme de la política? Hagamos una apuesta y vayamos al próximo acto de campaña de Ivonne. Preguntemos sobre sus propuestas e ideologías al público. Animémonos a hurgar en el conocimiento que los ciudadanos tenemos de nuestros candidatos. ¿Por qué somos tan apáticos frente a la obvia manipulación que existe?

Por eso tenemos los candidatos que nos merecemos. A otro vayamos con el cuentito de la injusticia electoral. Ellos se mofan porque saben que pueden y fuerzan cualquier moral existente. Y claro, si pudiesen mearnos desde el cielo, ¿creen que no lo harían? Jaja… a veces siento que debiésemos visitar perpetuamente a un psicólogo que nos cure de tanto sadomasoquismo.

http://twitter.com/santiago4kd