Voces callejeras

#JesuisCharlie y los opinólogos

Existen dos mundos de los cuales conocemos muy poco en Latinoamérica: 1) la sátira política y 2) los musulmanes. Pero por extraño que parezca, el combo violento de los últimos días los posicionó en nuestro continente como los temas más debatidos en doce meses. Yendo a los números, #JesuisCharlie fue el hashtag más popular de TODA la historia con cuatro millones de tuits.

Con la espontaneidad que las redes brindan, la mayoría del universo digital siguió la cruenta telenovela hasta que los terroristas fueron acribillados por las fuerzas de elite parisinas. Y luego… ¡el tsunami de opiniones! ¡Qué buenos que somos para hablar sin saber! Miles de alegatos con nulo análisis de fondo y demasiados prejuicios a cuestas. Los periódicos llenaron sus páginas con imágenes de los agresores y sus vínculos con Al Qaeda y el Estado Islámico. La tarea inquisidora de la prensa parecía completa. Culpables a las hogueras por destrozar las vidas de inocentes. Musulmanes que habían masacrado la intocabilidad de los medios.

No pongo en duda la culpabilidad de los agresores, pero abramos los ojos ante el panorama completo. La mayoría de argumentos se resumen sobre el QUIÉN y el CÓMO. Y creo que ya nos quedó muy claro que fueron musulmanes adheridos a causas fundamentalistas. Pero luego, existen otros elementos que debemos tener en cuenta porque si no… ¿saben qué percibo? Caemos en lo de siempre; si hay inseguridad, construimos rejas y nos encerramos mientras soñamos con la pena de muerte para delincuentes. Si los sicarios nos atormentan queremos que los soldados los encarcelen. Pero ¿cuáles son las causas que nos empujaron hasta allí? ¿Por qué evitamos analizar las razones más polémicas?

Vuelvo al primer párrafo. ¿Quién conoce la sátira? De Latinoamérica pocos, porque está casi extinta. Quizá sea el género de protesta por excelencia. Lo mejor que tuvimos en nuestros periódicos durante décadas pero que las dictaduras y la piel delgadita de la clase dirigencial fueron amordazando. ¿Díganme qué cartón político mexicano leen ustedes? En Europa, Charlie Hebdo es de las pocas que sigue esgrimiendo esa energía contestataria. Y por eso molesta y muchas veces huele a racista o xenófoba.

Y los musulmanes, ¿qué creemos? ¿Que todos los que usan barba son Bin Ladens? Somos tan analfabetos sobre el tema que solemos reducirlo al análisis más simple. Ni siquiera sabemos que árabe no es sinónimo de musulmán. El fundamentalismo atacó París y la pregunta obligada es: ¿Por qué?

¿Quién prestó atención a las nacionalidades de los agresores? ¡Argelinos! Busquemos el malestar histórico entre Francia y los africanos y resolveremos la mayoría (desde su independencia en los sesenta hasta la guerra civil en los ochenta). Luego sumemos los cinco millones de musulmanes de los suburbios y tendremos otra pista. Agreguemos la deficiente política social hacia los sectores marginados y el combo será letal. Dejemos de inventar guerras santas donde no las hay. Escarbemos en el tejido social más podrido y olvidado de Europa y comprenderemos lo de París.

Todos los musulmanes no son fundamentalistas pero Europa lleva décadas empujándolos hacia sus raíces más reaccionarias. Ingleses, franceses y españoles se han unido a la yihad en Siria e Irak para combatir por una idea con la que no nació. ¿Una locura? Supongo, pero ¿por qué ocurre? Siempre nos han hecho creer que en Occidente tenemos la razón, que los malos son los de enfrente. Quizás llegó la hora de una autocrítica más sincera, ¿no creen?

 

@santiago4kd