Voces callejeras

Espejismos "broncos"

Nuevo león y los grupos de poder que lo controlan juguetean con "El Bronco" como un medio para un fin.

Me queda muy claro que Jaime Rodríguez no será gobernador de Nuevo León. Una afirmación que me viste de hereje para ciertos círculos progresistas que intentan aparentar lo que no es. Certeza donde debemos acentuar un análisis muy racional sobre las implicaciones reales de este candidato que se maquilla como independiente para aparentar lo que tanto necesitamos. ¿Cómo argumentar que nunca nos gobernará?

Primero, la idea del candidato libertario que llegó para romper la estructura. Una falacia que no resiste análisis cuando se estudia la genealógica de un ex priista cuya estructura sigue firmemente enraizada en lo más arcaico de la política local. Porque El Bronco juega con la ilusión y el hambre de un electorado necesitado de muchas cosas. Somos (los ciudadanos) como esos mecánicos que cenan con las uñas sucias porque se habituaron a eso, ya ni se las limpian porque cada jornada volverán a  mancharse de grasa y se resignan.

Y El Bronco leyó esta urgencia y hundió su cuña sobre una psiquis tan endeble como poco preparada. ¿Cuánto nos interesa la política? Poco y nada. Leemos algo y siempre priorizamos lo superficial y deportivo sobre lo demás. Con la retórica del independiente aprovechó una coyuntura y amplió su debate gracias a frases básicas y lugares comunes.

Segundo, su base electoral es una fantasía arrogante. ¿Por qué? Las reglas de su juego se plantean en las redes sociales. Nicho donde la elite regiomontana se retroalimenta con situaciones y decisiones que nunca ocurrirán. Quienes opinan en las redes son inertes en la calle. Dan un like, pero nunca caminan una protesta.

Por supuesto que aplaudo a los coordinadores de Rodríguez por visualizar esa oportunidad. Con los millones de pesos  que un sector industrial le obsequió y que invirtieron en cientos de personas dedicadas exclusivamente a inflar las redes. Guerra sucia, noticieros web y mucha propaganda que le ganó por paliza al resto de los partidos. Pero lo cierto es… que toda esta parafernalia genera opinión, pero se diluye en el aire. ¿Por qué? Los mayores consumidores de esta información son los jóvenes. Mismo segmento que disfruta de estas confrontaciones ideológicas y multiplica memes para después… simplemente no votar y aplicar su típico valemadrismo juvenil a unas estadísticas que siguen posicionándolos como el sector con más abstencionismo a la hora del sufragio.

Tercero, Nuevo León y los grupos de poder que lo controlan juguetean con El Bronco como un medio para un fin. Si los matutinos lo posicionan en las encuestas es para pegarle al PRI o al PAN. Su utilidad se proporciona según la necesidad de ubicar primero a Ivonne o Felipe. Direccionan el voto útil y animan un escenario donde Elizondo ya entendió las reglas, pero Rodríguez sigue empecinado en disfrazarse con un traje que no le queda.

Cuarto, nunca será gobernador porque su bipolaridad tiene límites. Con una independencia para enamorar adolescentes, pero con una clara relación con caciques priistas y empresariales que le facilitan logística y recursos. Entonces, si El Bronco no es lo que dice ser, ¿qué hará el electorado y los grupos de poder?  Fácil, apoyar a los de siempre (PAN/PRI) y controlar los imponderables.

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