Voces callejeras

EU decapitó a Foley

El maquiavelismo político de Estados Unidos decapitó a James Foley. Fueron demasiados años apoyando implícitamente a los terroristas de ISIS (Estado islámico de Irak y el Levante) porque el objetivo inicial era el inoxidable Assad (presidente sirio). Pero como siempre ha ocurrido, la historia le escupe a un presidente estadunidense y el mundo llora a otro mártir.

Y puedo asegurarles que Foley no quería morir. Siempre se había tomado la profesión con un profesionalismo absoluto. Amable y de espíritu arriesgado; tenía tiempo para compartir una cerveza y después cruzar la línea enemiga para buscar la información que creía podía cambiar las cosas.

Así ingresó a Siria y por eso lo secuestraron. Como otros amigos y colegas que corrieron con la misma suerte, James avanzó por el lado guerrillero para demostrar que la población buscaba un cambio urgente y que Assad debía irse. Pero el gran problema para quienes realizamos aquella cobertura fue la mutación de la identidad revolucionaria. Los corresponsales llegábamos con el antecedente libio muy fresco y creíamos que se repetiría… hmm, qué error el nuestro. 

Nunca pensamos que saudíes y estadunidenses apoyarían la inmersión de mercenarios para ensuciar la guerra. Poco tiempo después el espíritu rebelde estaba quebrado y la pesadilla comenzó. Miles de extranjeros combatiendo por un objetivo que era opuesto al ideal rebelde sirio. Es decir, lo que comenzó como una revolución genuina se deformó en una guerra donde los opositores dejaron de ser los verdaderos ciudadanos sirios para transformarse en terroristas financiados por naciones interesadas.

Y por supuesto, ese monstruo se comió y mató a decenas de corresponsales. Comenzaron a incendiar mezquitas, iglesias y todo el mapa se tiñó de intransigencia religiosa y violencia desgarradora. Empezaba la hora de YouTube y los personajes aberrantes. El que comía corazones y los que fusilaban niños. Cárteles con principios coránicos retrocedieron el norte sirio a la edad de piedra.

Todo era de color negro y letras blancas. Todo era estupor donde debía reinar la esperanza revolucionaria. Hasta los propios rebeldes comenzaron a contraatacar a los mercenarios pero la lucha fue inútil. Los foráneos tenían demasiado apoyo y dinero ilimitado.

Con varias ciudades ganadas después de meses de guerra, ISIS decidió lo que muchos creíamos obvio: extenderse hacia el vecino Irak y asegurar una zona de pertenencia bajo lemas extremistas. ¿Quién los iba a detener? Nadie, y avanzaron a placer hasta que los gringos visualizaron su tremendo error. Obama los había alimentado y ahora le mordían la mano. Lejos de Assad y aquel objetivo inicial, los fundamentalistas ganaron Mosul (segunda capital iraquí) y atacaban Bagdad con ánimos de quedarse con todo.

Las raíces de ISIS siempre fueron más fuertes en Irak (Falujah) que en Siria y por eso la situación está fuera de control. Ahora existen miles de hombres preparados para la batalla bajo reglas estrictamente coránicas y su único objetivo es imponer su ley.

Y si antes podían necesitar aliados ocasionales, la actualidad los posiciona mucho más fuertes e intransigentes. Son inteligentes y reclutan seguidores en todo el mundo. Utilizan las redes sociales y nosotros esparcimos el mensaje sin captar la profundidad de su estrategia.

Pero entendamos algo: nunca, NUNCA… hubiesen llegado a ser tan peligrosos sin la interesada apatía que Estados Unidos demostró en la región. Preparémonos para otro año negro; otro Frankenstein está suelto y muchos más seguirán muriendo.

 

@santiago4kd