Voces callejeras

"El Chapo" fue nuestro ídolo

Debemos admitir que El Chapo Guzmán es el último gran ídolo mexicano. ¿Quién se atrevería a negarle tal categoría? Yo no, ni quiero ni puedo; es más, después de su captura volví a convencerme sobre la notable influencia que su figura tiene sobre millones de personas.

Luego de conocerse la noticia de su arraigo, la locura social comenzó. Cada noticiero nacional despertó a sus presentadores estelares y los puso frente a las cámaras. Cientos de analistas enmohecidos llenaron horas con análisis tan obvios como improductivos. Los portales enumeraban detalles del operativo y le agregaban datos fantásticos según la línea editorial oportunista que necesitaban buscar.

Y así pasaron las horas y los días. ¿Crees que lo atraparon o es puro cuento? “No tengo ni idea, hermano. Supongo que es él, si no…” fue mi respuesta hace una semana y todavía la sigo sosteniendo. Supongo que nadie tiene la capacidad humana para resolver ese misterio a tan pocas horas de ocurrido. Aunque claro, periodistas que venden humo y fanfarrones del complot sobran por todos lados y por eso…

¡Ahí surge el concepto de ídolo les mencionaba al comienzo! Durante la última década El Chapo se trasformó en una imagen que despertaba todo tipo de emociones. Fue lo mismo que un tótem milenario o que cualquier figura bíblica. Cada mexicano proyectó en él sus propias vivencias y situaciones. Para algunos fue el peor asesino y hasta el gran Capone del siglo XXI. Otros lo protegían porque construía escuelas y ayudaba a las rancherías de la sierra. ¿Quién fue realmente? ¿Cómo saberlo? No lo sé. En la antigüedad eso mismo ocurría con ángeles o con demonios. Los humanos solían otorgarle  a sus ídolos características fantásticas y nunca se animaban a contradecirlos.

Por eso debemos relajarnos y creer lo que cada uno quiera. Nada de lo que leamos nos convencerá ni hoy ni nunca. Algunos creen que fue capturado y será extraditado. Otros que sigue libre y fue su doble quien pagó las consecuencias. Cada hipótesis representa el mundo que necesitamos construir para sentirnos tranquilos y dicho comportamiento seguirá eternamente. Súmenlo a la lista de los Amado Carrillo, Bin Laden y sinfín de figuras que también ensanchan al imaginario popular.

Como sea, el debate de fondo es mucho más profundo y complejo. El narcotráfico sigue acuchillando nuestro país y la captura del capo más importante no cambiará las cosas. ¿Por qué? Quizás porque el apodo del delincuente más peligroso del mundo no significa lo que realmente es. Tal vez El Chapo ya no era funcional para la estructura que domina el país y debía ser sacrificado.

Les repito, cada uno puede diseñar su propia teoría. Así ocurre cuando un ídolo es derribado. Quienes lo derrumban no creen en él y se mofan de la fe ciega que sus seguidores le tenían. Así cayeron los templos griegos y romanos y nada cambió. ¿Por qué creen que la captura de El Chapo mejorará las cosas?

Alimentaré mi tótem con las siguientes ideas y ustedes tómenlas o ríanse. Guzmán confirmó que durante los últimos meses se reunió con Caro Quintero en la sierra. Ahora Guzmán está preso y su mentor retoma fuerzas luego de ser bochornosamente liberado bajo mandato priista; mismo partido que fue su gran aliado durante los noventa, cuando su dominio era total. Guzmán aprovechó los sexenios panistas pero el sueño se acabó. Dejando de ser funcional para la estructura actual, los operadores del PRI prefieren quitarle la protección al capo y tejer nuevas alianzas que retomen el control político y de seguridad pública del país.

@santiago4kd