Voces callejeras

Cárceles que nunca cambiarán

Ya perdí la cuenta sobre cuántas editoriales escribí respecto de la coyuntura carcelaria en Nuevo León. Intento imaginarme cuan frustrante será para aquellas organizaciones no gubernamentales que llevan años acumulando miles de hojas que documentan la anarquía que se percibe hacia adentro de los penales regiomontanos y que, pues... las autoridades no los pelen hasta que (como en Apodaca 2012) se vomiten mientras apilan cadáveres otra vez.

No comparto muchas opiniones de colegas que minimizan la responsabilidad de Jaime Rodríguez Calderón. Imposible perdonarlo porque considero que su displicencia causó este desastre. Creían que podían seguir escondiendo la basura bajo la alfombra sin que nos diésemos cuenta. Una estrategia que funciona a la perfección cuando se refiere a centros carcelarios que a la mayoría ciudadana suelen valerle madre. Los funcionarios prefieren que los ambulatorios se transformen en la versión chilera de los infiernos de Dante. Total, ¿quién puede saber lo que ocurre allí?

Pero, desgraciadamente, un apéndice fundamental de la sangrienta enciclopedia sobre la guerra del narco se ha perpetuado en los penales. Eternidad resultante de la propia naturaleza de seres humanos confinados de por vida en edificios que carecen de toda reglamentación saludable. Las cárceles son como esas latas de atún que comiste pero habían vencido hace tres años. Tan podridas que pueden internarte o matarte.

Y esta caducidad exacerbada en las penitenciarías siempre ha sido permitida por cada estrato oficial. Porque en las calles los delincuentes deben acomodarse a los reglamentos y escrutinio policial. Pero ya presos; putssss... es como el paraíso de la ilegalidad. Por fin puedes violar todas las normas sin que nada ocurra. Amenazar a celadores y directores. Hazlos parte de tu harem. ¡Dios! Puedes ganar millones cobrando piso. La cárcel es el sueño de cada delincuente porque representa la antítesis de la readaptación.

¿Readaptación? ¡WTF! ¿Vieron el último video del Topo que publicó El Bronco en su feis? Chéquenlo y ríanse de Tarantino región 4 queriéndonos vender que ahora sí (apenas cuatros días después de la masacre) los presos sonríen y están felices.

Pero lo extraño es que muchos familiares me siguen diciendo todo lo contrario. Mmh ¿a quién le creo? Supongo que a la señora que me juró entre llantos que deberá continuar pagando 5 mil pesos la próxima semana para que no sigan golpeando a su hijo ¡adentro del penal!

@santiago4kd