Voces callejeras

Brasil y su Mundial mentiroso

Hicieron tan bien su trabajo que alguien les entregó la organización de un Mundial de Futbol y de los futuros Juegos Olímpicos. ¿Cómo hicieron? Todavía no lo comprendo.

Faltan menos de tres meses para que arranque el Mundial y el cuento de hadas brasilero sigue engañándonos como bobos. Todos los días consumimos información sobre el país sudamericano y esperamos ansiosos que empiece el evento más popular del planeta. Estamos hipnotizados por los carnavales y la calidez carioca. Soñamos con disfrutar las playas de Copacabana y nos ilusionamos con pisar el Maracaná. ¡Qué espectacular será el Mundial en Brasil! Tantas mujeres bellas y sensuales. Turismo para todos los gustos y riquezas naturales únicas.

“Ya checamos para rentar un carro apenas lleguemos a San Pablo”, me contaba alguien. “La idea es dormir en Río y movernos al sur para ver varios juegos”, decía otro. “No, carnal, vamos por la pura fiesta en la calle. Se pondrá con madre”.

Y así como esas frases tengo… ¡Puf! ¡Jaja! Creo que llenaría cada línea de este editorial con expresiones tan voladas como inocentes. ¿Quién de nosotros comprende lo que ocurre allí?

Porque Brasil es hermoso y apasionante. Sí, esa idea se las compro si luego rodeamos la afirmación de los detalles que enturbian la totalidad. Me asombra la capacidad del gobierno brasileño por empequeñecer una situación social que sigue al borde del abismo. Cada estadística que investigo sepulta a los sudamericanos entre los estándares más bajos del planeta.

Pero ellos lo lograron. Hicieron tan bien su trabajo que alguien les entregó la organización del Mundial de Futbol y los Juegos Olímpicos. ¿Cómo hicieron? Todavía no lo comprendo. Supongo que demostraron los números post Lula da Silva y mezclaron lentejuelas carnavalescas con muchos dólares para seducir a quienes decidían sobre los países-sedes.

Como sea, la suerte ya está echada y no habrá vuelta atrás. Entonces, mejor conozcan el Brasil que aquí les comparto y vayan pensando en guardar sus cadenitas de oro y relojes costosos. Bueno, mejor también los anillos de compromiso y el súper nice teléfono inteligente que usan por aquí.

Según el Centro Brasileño de Estudios Latinoamericanos, la tasa de homicidios en el país alcanzó 27.4 por cada 100 mil habitantes, un alza de 132% en comparación con 1980, cuando la cifra era de 11.7 por cada 100 mil. Además, y prestemos atención a este dato, en 62 conflictos armados en el mundo murieron 208 mil 349 personas entre 2004 y 2007… ¿y en Brasil? 206 mil 005 homicidios en los últimos cuatro años.

Y seguimos: la tasa de homicidios de Brasil es la séptima más alta del mundo, superada por otros países de América Latina y el Caribe. Los seis con índices más elevados son Honduras (85.12 por cada 100 mil), El Salvador (62.4), Trinidad y Tobago (46), Colombia (45), Guatemala (38.7) y Venezuela (36.4).

Pero claro, ellos no organizan mundiales ni eventos que atraerán a millones de turistas. El presente brasileño es tan preocupante que pocos quieren arriesgar un pronóstico sobre el desahogo social que pudiese ocurrir.

¿Ya pensaron qué ciudades quieren conocer? ¿Quién de ustedes seguirá a la Selección Mexicana? Más estadísticas confirman que dentro del listado de las cincuenta urbes más peligrosas del mundo… adivinen: ¡dieciséis son brasileñas! Con Maceio, Fortaleza y Natal al tope como líderes de un ranking que debería intranquilizarnos porque allá jugará el Tri. Pero bueno, qué más puedo decirles, supongo que ya compraron sus pasajes de avión. ¡Bendito sea el futbol!, y que pase lo que tenga que pasar. ¡Suerte!

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