Género en su tinta

La primera dama en los tiempos de la cólera

Desconocemos mucho acerca de la figura mal llamada “primera dama” en México. A decir verdad, dicha figura no cuenta con un marco legislativo y regulatorio claro, es decir es un concepto inexistente en la Constitución Mexicana, no hay ninguna ley que la contemple.Es por un lado, esuna acompañante que no tiene voz ni voto ni postura, y algunos sectores intelectuales cuestionan el estatus de la “primera dama” Angélica Rivera como ciudadana (civil)ya que no hay un solo bien registrado a su nombre, es una mujer que no posee casas, ni terrenos.Por otro lado, ésta cónyuge sin nombramiento ni ley que la avale, es una mujer que cuenta con recursos públicos a su disposición por medio de una opaca y fantasmagórica Dirección General Adjunta de Actividades a la Esposa del C. Presidente, dependiente de la Secretaría Particular del Presidente,  así como un staffcuyos sueldos oscilan entre los 8 mil y los 113 mil pesos mensuales.Si googleamos “Angélica Rivera” encontraremos cerca de 10,700,000 resultados, sin embargo, el 90% de las notas se refieren a la prensa rosa, sus vestidos, su familia, su casa, sus viajes, etc. Angélica Rivera no representa a la mujer mexicana, no ha contribuido a la búsqueda implacable de la igualdad y equidad de género desde su trinchera, no se ha solidarizado en la lucha por el empoderamiento de la mujer en los diferentes ámbitos de la vida yno ha sidoaliadani políticamente estratégica.Por el contrario, Angélica Rivera reproduce el estereotipo de la mujer-adorno, bella, fotogénica, amorosa y familiar, asistencialista y prudentemente callada.No conoce la palabra sororidad (hermandad entre mujeres), su estatus social no le permite percibirse como igual al resto de las mujeres-hermanas en el país, tal y como lo sigue demostrando al permitirse llevar a tan cuestionado viaje presidencial a China y Australia al sr. Alfonso Waithsman su maquillista personal.Pronto, la seguiremos viendo en las fotos de la gira a través de la prensa rosa y ella seguirá derrochando glamour y recursos públicos, haciendo lo que sea que haga la “primera dama”. 


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