Voces Ibero

El semáforo es más que mera sugerencia

Domingo muy temprano, la calle luce desierta. El chofer del auto quiere cruzar el boulevard Independencia, ve que no viene nadie y se atraviesa con el semáforo en rojo. De repente y de ningún lado sale la patrulla, le da alcance y establece una multa o ‘mordida’, lo que sea el caso, la oportunidad está dada.Detalles más, detalles menos, a todos nos ha pasado algo similar, por lo menos alguna vez en la vida.Más allá de la anécdota, nos preguntamos por la validez de los acuerdos que como colectividad necesariamente establecemos para hacernos la vida posible, para hacer fluidas las cosas y no obstaculizarnos unos a otros.Nuestra vida funciona, casi sin darnos cuenta, entre multitud de presupuestos sociales, en los que estamos siempre, aunque nadie nos haya preguntado por su aceptación, porque cuando llegamos ya estaban ahí. Los recibimos casi como nociones de sentido común, incuestionables, pero siempre presentes, que regulan nuestro comportamiento.A estos acuerdos les llamamos ley. La ley no es otra cosa sino aquello que la colectividad elige para sí misma. No sé qué pensarán de esto mis amigos abogados. A veces tengo la impresión que le concedena la ley un estatuto casi metafísico, como si siempre hubiese estado ahí y a la cual, cada sujeto no tiene otra posibilidad sino cumplirla por ese simple hecho.Esto los abogados, pero el resto pensamos que la ley no es otra cosa sino mera sugerencia y que cada uno elige si la cumple o no. Al plantear la situación, algunos dicen que se trata de algo cultural, para reafirmar de plano la imposibilidad del cambio.Algunas ciudades han implementado proyectos ‘cero tolerancia’, que funcionan como procesos de educación social. La apuesta es que el cumplimiento de la ley en sus detalles educa para el cumplimiento de la ley en sus grandes planteamientos.Cómo seguir impulsando la recuperación del sentido de colectividad, el amor a la tierra propia en un mundo global. Algunos colectivos en nuestra región han estado trabajando en ello. Un paso más es recuperar este punto: el respeto a la ley como factor de cohesión social.El mensaje es para todos, sea el funcionario gubernamental que prioriza el interés personal sobre el colectivo, el alumno que copia en el examen para conseguir una nota más alta, el proveedor de servicios que altera el medidor para cobrar de más y claro, el policía de tránsito que caza ingenuos conductores, pensando que si su jefe lo hace, porqué no habrán también él de beneficiarse. 



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