Voces Ibero

Igualdad en pesos y centavos

En nuestra mente, el hombre es todavía el proveedor de los ingresos para el hogar, pero en la vida real cuando éste ingreso deja de ser percibido, es la mujer quien hace malabares para que las cosas sigan funcionando con cierta normalidad.La perspectiva de género, aunque apareció hace apenas unas décadas, nos ha enseñado ya a mirar la vida con otros ojos. Algo se ha avanzado, pero todavíafalta.El mundo contemporáneo gradualmente se ha feminizado. Argentina, Brasil, Chile son países gobernados por mujeres, ellas dirigen también empresas e instituciones. Los marcos legales se han adaptado. En México los partidos políticos funcionan en términos de discriminación positiva, es decir, se establecen porcentajes mínimos de mujeres en la integración de las plantillas de candidaturas, “40% mínimo para un solo género”, reza el mandato.Sin embargo, la perspectiva de género contemporánea no es ya la mera reivindicación ante la discriminación machista. El énfasis ahora buscavisibilizar el lugar de la mujer en la economía, entendida ésta ciencia también desde la mirada de género. Así en Subversión feminista de la economía, de Amaia Pérez Orozco, Ed. Mapas, 2014.Economía es aquítodo aquello que posibilita la preservación de la vida, un circuito integrado de producción y reproducción de bienes materiales e inmateriales. Los trabajos no remunerados cobran así importancia. El trabajo en el hogar,que no entra en los estándares de la concepción tradicional de la economía, es en esta otra comprensión fundamental.Las cifras son escandalosas. En América Latina más de la mitad de las mujeres no tienen ingresos propios y cuando sí los tienen, éstos son apenas dos tercios que los de los varones. Si bien, las diferencias rebasan todageografía, por decir, en la civilizada Alemaniael promedio de ingreso de las mujeres es 18% menor que el de los hombres.La tarea está por hacerse y requiere sutiliza a la vez que decisión. No se trata de lalucha de todas las mujeres unidas en bloque contra todos los hombres. El problema está en el sistema socioeconómico, que desde su diseño se encuentra sexuado de manera simbólica, material y subjetiva.Y como al vida humana no es automática, el procesoexige a la vezla decisión de cada quien. Si la mujer no cobra conciencia de la dignidad inherente a su ser persona y del rol de género que juega en sociedad, no pasará de meramente reproducir el sistema establecido.La apuesta es hacer valer esta visión ante toda instancia de poder y decisión. 


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