Voces Ibero

Discutir la vida

Desde las crisis mundiales, pasando por las privatizaciones energéticas, capturas de capos, declaraciones grandilocuentes, hasta llegar a los baches que invaden nuestra cuadra, constituyen ese amplio espectro de acontecimientos sociales que ocurren día a día y entre los cuales se desenvuelve nuestra vida.
El sistema político, la cultura contemporánea, el tamaño de nuestras ciudades y los modelos de democracia que conocemos nos han acostumbrado a creer que todo eso es sólo un espectáculo ante el cual nosotros no somos sino meros espectadores.
Este dinamismo, que parece natural, pero no es sino una decisión bien calculada, no puede derivar en otra cosa sino en apatía social. De ahí que sucesos que ocurren en entornos más mediatos pasen desapercibidos y nadie diga nada. Como si la única opción fuera meramente padecer estos acontecimientos y esperar paciente y pasivamente la llegada de tiempos mejores.Más aún, hay quien piensa que involucrarse es totalmente inútil, afirman que los problemas siempre serán más grandes, que es tan difícil ponerse en contra del sistema, que no tiene caso.
Pero la sociedad no es simple ni unívoca. La otra cara de la moneda de esta apatía social es el deseo,de ya más, ya menos, gente de involucrarse en algún colectivo, no para cambiar el rumbo de la historia, sino ya meramente para contribuir en algo a la modificación de las condiciones de su entorno inmediato. Pasar de la queja y el lamento a la propuesta y de ahí a la acción.
Se trata de fenómenos, ya más, ya menos, visibles, conscientes. Por eso, una dimensión fundamental de estos procesos son los espacios reflexión y discusión. La gente necesita hablar, los problemas requieren ser discutidos. Los argumentos han de ser esgrimidos. Las voces emitidas y escuchadas. Las posturas modificarse.
La crónica de estos acontecimientos se libra en los medios masivos de comunicación, pero en una sociedad en ascenso aún estos espacios son rebasados y se expanden hacia todos, hasta donde se discute y modela el curso de la vida.
Alertemos la atención para descubrir todos aquellos espacios donde la gente platica, argumenta, discute la vida cotidiana. Abrir espacios para reflexionar y valorar los retos y posibilidades tiene la gente para generar procesos de aprendizaje más intencionados. No estamos condenados a la inercia, contribuyamos  a crear ambientes democráticos, donde el ejercicio de la libertad es un asunto cotidiano, donde la expansión de nuestras posibilidades siempre es posible.


Twitter: @salvador_sj