El drama del Parque Metropolitano

Hace unos meses el municipio perdió la propiedad de una porción del Parque Metropolitano. Más allá de los metros cuadrados que perdió el municipio -y que no son nada despreciables- la derrota fue sobre todo simbólica, porque un particular le ganó al municipio un litigio sobre una fracción territorial de un ícono para la ciudad, como lo es el Parque Metropolitano.

Hay quienes dicen que el tema no se defendió adecuadamente en los tribunales. Me permito dudar de ello. Primero, porque los que tal afirman, no le demuestran. Sólo hacen la acusación y luego no explican. O sea, avientan la piedra y esconden la mano. Y segundo, porque todo apunta a que miembros de la familia Ramírez demostraron ser los propietarios al ser los herederos de quien en su momento fue la dueña del predio. Ante una evidencia así, no se puede hacer mucho, porque estamos hablando de un tema de fondo, no de forma. Pero ante lo consumado de los hechos, lo que corresponde al actual Ayuntamiento y a la actual administración es buscar la forma de recuperar esa fracción de terreno para no afectar a las familias que acuden al Parque Metropolitano a ejercitarse, a disfrutar del entorno o a convivir.

Las opciones no son muchas. El Ayuntamiento en pleno se decantó por la decisión de solicitar al Ejecutivo estatal la expropiación por causa de interés público. En su momento, al discutir el tema en el pleno del Ayuntamiento, expresé mis dudas sobre el éxito de esa empresa al no ver suficiente solidez en la argumentación del municipio para solicitar al gobernador un acto tan extremo que priva de su propiedad a un persona -mediando indemnización, claro está, pero que no deja de ser un acto que puede ser violatorio de uno de los derechos humanos protegidos por nuestro ordenamiento jurídico, que es el derecho a la propiedad.

Sin embargo, el Ayuntamiento tomó la decisión y así tendría que hacerse. Pero cuál va siendo nuestra sorpresa al percatarnos este domingo de que el Secretario de Gobierno del Estado declara que el municipio no ha hecho solicitud alguna para iniciar el procedimiento de expropiación. Con esa declaración, el Secretario descobijó a las autoridades municipales y las exhibió como negligentes y sin interés para resolver el problema.

¿El Ayuntamiento está pintado o es de adorno? ¿Qué caso tiene tomar un acuerdo de Ayuntamiento si a la hora de la verdad los burócratas hacen lo que mejor les parece y desestiman lo que decide el órgano de gobierno de la ciudad? ¿Iniciará la Contraloría una investigación para determinar responsabilidades de quién no cumplió con su trabajo?

Está claro que esta última pregunta es una ingenuidad. Pero nada me daría más gusto que me demostraran que estoy en un error.

El caso es que se perdieron meses valiosísimos para llevar a cabo el procedimiento expropiatorio, supuestamente buscando concretar una permuta, según la cual se le entregaría al particular otra fracción del propio parque a cambio de la que es de su propiedad.

Absurdo, la ley impide a los municipios enajenar áreas verdes y, en ese sentido, no nos es dable a los miembros del Ayuntamiento enajenar esa porción del parque ni vía permuta ni mediante ningún otro tipo de contrato. Simplemente no se puede. Y si lo hiciéramos incurriríamos en responsabilidad. Además de que esa permuta sería claramente anulable y seguramente los ciudadanos estarían legitimados para impugnar ese acuerdo.

El caso es que a escasos días del inicio del Festival del Globo, el particular presiona, enmalla e intenta levantar un muro -ahora que están de moda- para limitar su propiedad. El gobierno entra en pánico. Pero no hay respuestas. No hay soluciones. El tiempo es un bien no renovable porque cuando se pierde, simplemente no es posible recuperarlo.

La falta de previsión y la ineficacia tienen sus consecuencias. Hoy el Festival del Globo tiene un problema y sólo nos queda esperar que la dirección del Parque Metropolitano y los organizadores del festival tomen las mejores decisiones posible para que la afectación sea la menor posible. Pero subsiste la pregunta: si el Ayuntamiento ya aprobó solicitar al gobernador la expropiación por causa de interés público ¿por qué han perdido tanto tiempo?