El mágico número 3

No se trata aquí de glosar un pasaje de la Divina Comedia de Dante Alighieri, el máximo de los poetas, ni de comentar ese libro magnífico que escribió Eulalio Ferrer y que se intitula El lenguaje de las trilogías.

No. Aquí hablaremos de algo mucho más mundano, que es ese ansiado 3% de la votación que aspiran superar los partidos políticos pequeños -morralla, les llaman algunos, no sin cierto desprecio.

En el ámbito nacional, llegar al 3% de la votación en la elección de diputados federales les da a los partidos políticos derecho a tres cosas: conservación del registro como partido político nacional, asignación de diputados plurinominales en el Congreso de la Unión y acceso a prerrogativas -que incluyen financiamiento público, publicidad gratuita en los medios electrónicos de comunicación, franquicias postales y telegráficas, y un régimen fiscal especial que los exenta del pago de determinados impuestos.

En la elección de este año participaron 10 partidos políticos. Dos de ellos perdieron el registro y, por lo mismo, está en proceso de liquidación el conjunto de sus bienes, a fin de que pasen a propiedad de la federación. Estos partidos son el Partido del Trabajo, que era de izquierda, y el Partido Humanista, que era de ultraderecha.

De los partidos de reciente creación, conservaron el registro, y por lo tanto tendrán diputados plurinominales y los tres mencionados tipos de prerrogativas, el Partido Encuentro Social, vinculado a las denominaciones religiosas cristianas, no católicas, y el Partido Morena o Movimiento de Regeneración Nacional, vinculado a Andrés Manuel López Obrador.

Los tres grandes partidos tradicionales -PAN, PRI y PRD-, otros tres partidos que ya se han consolidado al haber sobrevivido por más de tres procesos electorales -Panal, MC y PVEM- y estos dos partidos de reciente creación -Morena y PES- son los ocho que lograron diputados federales, prerrogativas y conservar su registro nacional.

Ahora bien, los partidos políticos nacionales, por el sólo hecho de serlo, tienen derecho a participar en las elecciones locales, para proponer candidatos a gobernadores, a diputados locales y a Ayuntamientos, o sus equivalentes para el caso del Distrito Federal.

Y entonces los partidos nacionales no tienen algo que se llame “registro estatal”, o cosa semejante. Son partidos nacionales y por ese solo hecho participan en las elecciones locales independientemente de la votación que obtengan en los estados.

En el ámbito estatal, y para el caso específico de Guanajuato, los partidos políticos nacionales (y los estatales, si los hubiera), tienen derecho por lo menos a un diputado local plurinominal y a financiamiento público estatal.

En el proceso electoral que está por concluir, en Guanajuato tres partidos no alcanzaron este porcentaje: Partido del Trabajo, Partido Humanista y Partido Encuentro Social. Los dos primeros ya pasaron a mejor vida en el ámbito nacional.

En cambio, el PES conserva su registro nacional. Por lo tanto seguirá siendo un partido participante en Guanajuato, pero no recibirá financiamiento público estatal. Lo que buenamente le manden sus órganos nacionales proveniente del financiamiento público nacional y las aportaciones de sus propios militantes, mantendrá con vida al partido en Guanajuato en los próximos tres años.

Los otros siete partidos nacionales sobrevivientes -PAN, PRI, PRD, PVEM, MC, Panal y Morena- tendrán representación en el Congreso de Guanajuato y financiamiento público estatal. Pasaron el umbral, unos holgadamente y otros de panzazo, como ocurrió con el MC.

Y en el ámbito municipal, el llegar al 3% de la votación les da a los partidos el derecho a aspirar a participar en la repartición de las regidurías. Aquí hay una diferencia importante con el nivel estatal. En la elección de diputados, llegar al 3% ya le da derecho al partido al primer diputado plurinominal. En cambio en el ámbito municipal da derecho a participar en el juego de la repartición, pero no da regidores de entrada.

Esto es así porque en el caso de los municipios de 12 regidores, cada regidor equivale al 8.3% de la votación. De tal forma que a cada partido se le asigna un regidor tantas veces como su votación contenga ese porcentaje.

En el caso de León, cuatro partidos obtuvieron más del 3% de la votación: PAN, PRI, PVEM y PES. Por lo tanto, sólo ellos juegan para la repartición de las regidurías.

Ahora bien, la votación obtenida por el PAN (56.7%) contiene seis veces el 8.3%, y le sobra el 6.7%. La votación del PRI (22.5%) contiene dos veces el 8.3% y sobra 5.9 %. Y la votación del PVEM (7%), cero veces, lo mismo que la del PES (3.02%). Y entonces son ocho regidores repartidos de manera “completa”. Para repartir los cuatro restantes hay que recurrir a lo que se llama resto mayor, y entonces se le asigna uno a cada partido empezando por el que tenga resto mayor del porcentaje de su votación. Y así, le tocó uno al PVEM, otro más al PAN, otro al PRI y uno al PES.

No sobra decir que el Partido del Trabajo, el Partido Humanista e incluso otros nuevos podrían intentar el registro nuevamente, cumpliendo con los requisitos que marca la Ley General de Partidos Políticos para constituirse como tales. Y el proceso para constituir nuevos partidos se da sólo cada seis años, iniciando en el mes de enero del año siguiente al de la elección de presidente de la República. De tal forma, que es probable que en las elecciones de junio de 2021 veamos no sólo a los ocho sobrevivientes, sino a los resucitados y algún otro recién nacido. Al tiempo.