Un gobernador preocupado... y tramposo

Márquez Márquez vino a León a mentirle a los leoneses que saben perfectamente que el mérito del parque industrial de las Joyas es del gobierno municipal priista de Bárbara Botello.

Los servidores públicos son los primeros obligados a cumplir con las leyes. El gobernador de un estado debería ser el más estricto cumplidor de las leyes en la entidad. En el caso de Guanajuato no es así. Veamos.

El artículo 41 de la Constitución, en su fracción III apartado C, ordena que durante el tiempo que comprendan las campañas electorales federales y locales y hasta la conclusión de la respectiva jornada comicial, deberá suspenderse la difusión en los medios de comunicación social de toda propaganda gubernamental, tanto de los poderes federales y estatales como de los municipios... y cualquier otro ente público.

Dicha prohibición es reiterada por el penúltimo párrafo del artículo 17 de la Constitución Política para el Estado de Guanajuato, y por el segundo párrafo del artículo 203 de la Ley de Instituciones y Procedimientos Electorales para el Estado de Guanajuato.

Incluso, el Consejo General del Instituto Electoral del Estado de Guanajuato emitió un acuerdo en respuesta a la consulta formulada por el Lic. Manuel Mora Macbeath, director de comunicación social del municipio de León.

Y todos los entes públicos lo están cumpliendo. Ningún presidente municipal ha salido a presumir logros o supuestos logros en esta etapa. Todos están conscientes de que el espacio es para los candidatos y sus propuestas. Y ello contribuye a mantener las campañas dentro de un clima de respeto, de civilidad y, en síntesis, de juego limpio.

Pero ayer salió el gobernador Miguel Márquez Márquez a ensuciar lo que estaba limpio y a echar a perder lo que estaba bien. Apareció muy campante en varios noticieros de radio y televisión, haciendo propaganda de los hipotéticos logros de su gobierno.

Se la pasó 20 minutos echándose porras, autoalabándose, como el fariseo de la parábola, e incluso adjudicándose una y otra vez el éxito del parque industrial Colinas de León, ubicado en Las Joyas. Marrullero, mentiroso, hipocritón, así como es él, Márquez Márquez vino a León a mentirle a los leoneses que saben perfectamente que el mérito del parque industrial de las Joyas es del gobierno municipal priista de Bárbara Botello.

Quien no lo conozca, que lo compre. Pero el ex-seminarista está haciendo muy poco honor a su religión y falsa religiosidad al venir a mentir (vulnera el Octavo Mandamiento de la Ley de Dios) y está desmintiendo su supuesto apego a la legalidad, al venir a violar la Constitución y la Ley, que juró guardar y hacer guardar al tomar el cargo.

¿Qué impulsó al gobernador panista a violar la ley de manera tan abrupta y tan grosera? Me atrevo a aventurar una hipótesis: está preocupado, por decirlo con eufemismo, porque el candidato que le impuso a los panistas de León, no prende. Entre que unos panistas apoyaban al ex presidente Sheffield y otros a Diego Rodríguez, éste sí con carisma y trabajo en las colonias, el acartonado Germán López sólo le resulta atractivo a la clase empresarial, pero a los panistas y al grueso de la población no le entusiasma en lo más mínimo.

Habiendo arrancado con una diferencia interesante, los más recientes sondeos dan cuenta de cómo la diferencia en las preferencias se ha acortado. Con 5 puntos de diferencia o menos, y con más de 45 días por delante para que se celebre la elección, la moneda está en el aire.

El candidato Germán López, no quería ser candidato, se dice que lo mandaron a regañadientes para, en caso de ganar la elección, desgastarlo en el gobierno municipal y así eliminarlo como un posible contendiente por la candidatura del PAN en 2018. Y si pierde, también está eliminado por mayoría de razón.

Pero con todo y eso, el gobernador quiere ganar León, por eso su preocupación por el ascenso de la campaña del doctor Córdova y la escasa competitividad de su candidato López. Desesperado, tuvo que venir a tratar de salvarlo, haciendo propaganda, violando la ley, metiéndose descaradamente en el proceso electoral y tratando de influir en las preferencias. Si tuvieran la cómoda ventaja que presumen los panistas, ¿qué sentido tendría el venir a meter ruido?

Seguramente los partidos políticos tendrán que denunciar a Márquez a la brevedad por violentar la ley, como lo ha hecho, y los órganos electorales tendrán que pronunciarse. De otra forma, seguirá haciendo de las suyas, y al ver que no hay consecuencias, los alcaldes se meterán también al proceso, lo harán los secretarios, los delegados federales, todo mundo, y esto sería un caos. ¿Es esa la apuesta del gobernador?