El Cambio en la Jacinto López

En 10 semanas llegará a su fin el primer gobierno priista en León durante el siglo XXI. Es la esencia del sistema republicano y democrático: el cambio y la periodicidad en la renovación de los titulares del poder.

Además, la época actual tiene como signo la alternancia de los colores partidistas y, aún más, con el surgimiento de las candidaturas independientes en todos los ámbitos, ya resulta impensable que un partido se sostenga por décadas en el gobierno del país, de un estado o de un municipio, como ocurrió en el siglo pasado y en la primer década del que transcurre.

Pues bien, a 10 de semanas de que concluya la actual administración, resulta pertinente considerar qué cosas se hicieron diferente a como se había gobernado anteriormente.

Y, sin duda, lo primero que salta a la vista, es la atención que por primera vez se dio a los polígonos de pobreza, que son muchos, pero que ya era urgente iniciar. Y hoy quiero comentar el cambio que se está operando en la zona de Jacinto López.

Ayer tuve la oportunidad de estar allí y pude constatar los avances de las obras correspondientes a la Escuela Vanguardia y a la Plaza de la Ciudadanía, que serán inauguradas durante la segunda mitad del próximo mes de agosto.

Primero hay que decir que la Jacinto López es una zona de alta pobreza ubicada al suroeste de la ciudad. Está muy cerca de Las Joyas, de León II y de Las Hilamas, pero está incomunicada, aislada, de tal forma que hay que salir de la ciudad con rumbo a San Francisco del Rincón y entrar por un camino aledaño a la autopista León-Aguascalientes.

Ya en la colonia, hay una calle principal de nombre José A. Godoy. Es una calle ancha, larga, de gran flujo vehicular. Al iniciar esta administración era tierra, piedra y lodo, y ya sabemos lo que ocasionan estas vialidades sin concreto cuando son altamente transitadas: polvo, alta concentración de partículas PM10 en el aire, enfermedades respiratorias y gastrointestinales, suciedad, lodo en tiempo de lluvias, contaminación por la lentitud de los vehículos de motor y, en pocas palabras, fealdad y condiciones de vida deplorables.

Lo primero que hizo el actual gobierno fue pavimentar la calle José A. Godoy que, por la densidad poblacional de la zona, equivale a pavimentar la calle principal de un municipio pequeño del estado de Guanajuato. Antes se recorría de punta a punta en carro en 20 minutos. Ahora en tres.

A lo largo de esa calle ya se ve cómo la propia gente empieza a darle mejor vista a sus propias viviendas y cómo empieza a haber más movimiento con el surgimiento de pequeños negocios. Es decir, una obra con sentido social se convierte en motor de desarrollo de una comunidad. Se desbarata el círculo vicioso de la pobreza y se inicia el arco de un círculo virtuoso que da mayor calidad de vida a los pobladores.

Y luego viene la escuela, como centro de la vida cultural de la comunidad. El terreno en que se decidió construir la escuela, era un vil baldío. En su derredor ya viven más de 3 mil familias, ¿y qué creen? A nadie se le había ocurrido que se necesitaba una escuela primaria.

Para el siguiente ciclo escolar, ya habrá escuela, para todos esos niños que no tenían más alternativas que emplear horas en trasladarse a una escuela de otra parte de León o quedarse sin estudiar. Pero no tendrán ahora un escuela cualquiera. Tendrán una Escuela Vanguardia, con instalaciones de primera calidad, con un diseño estético envidiable y que ya desearían la mayoría de las familias que envían a sus hijos a las escuelas particulares de la ciudad.

Se trata de romper la inercia de la pobreza. Cambiar en los niños ese chip que ya traen de fábrica y que se les refuerza al habitar casas pobres, en calles pobres, con servicios pobres -si acaso los hay- y que les llevan a abrigar expectativas pobres en sus vidas.

Si se rompe ese cerco, tendremos seres humanos que se esfuercen por ser adultos, hombres y mujeres, con calidad de vida aceptable, con nivel cultural elevado y con compromiso ciudadano con su comunidad.

Y para complementar, en otro extremo de la colonia, está ya para terminarse la Plaza de la Ciudadanía, con un centro para espectáculos al aire libre, con áreas para juegos infantiles y ejercitadores, con cancha empastada de futbol, con áreas de tesorería y de seguridad pública, con áreas para los jóvenes que gustan de las bicicletas y las patinetas, con áreas para atención médica, psicológica y nutricional y con espacios amplios para capacitación. He ahí espacios para que las organizaciones de la sociedad civil trabajen con la gente. El único límite es la imaginación.

Eso está ocurriendo en Jacinto López, una zona de las más abandonadas de León. El gobierno está haciendo su parte. Ahora toca a la comunidad aprovechar estas obras, en beneficio de ellos mismos y de sus hijos.