Consultoría Empresarial

Urge una verdadera reforma fiscal

Han pasado años y varias administraciones en donde afirman que habrá una reforma fiscal, que algunos en su momento la calificaron como “integral”, pero al final nos quedamos con el ya denominado “Frankenstein” de siempre. Urge una verdadera reforma fiscal, que fortalezca la producción, que incentive la productividad, el trabajo y que permita que los ciudadanos engrandezcan su patrimonio.

Lo que tenemos en la actualidad, e incluso en el proyecto de la administración de Enrique Peña Nieto, le falta mucho para llegar a lo que los ciudadanos incorporados en la economía formal desde hace varios años, claman.

En primer lugar se debe buscar el fomento de la inversión privada, lo que traería la generación de empleos y un crecimiento de la productividad, de tal forma que a mayores impuestos y la dificultad que existe para calcularlos y declararlos, existe menos competitividad, pues los posibles inversionistas no les atrae la idea de realizar la inversión en un mercado impositivo complicado; lo mismo para los ciudadanos que están acostumbrados a producir desde la informalidad.

La simplificación fiscal y administrativa se vuelve importante para lograr el mismo propósito; existen al menos 15 impuestos que otorgan dificultades a los contribuyentes e inversionistas para lograr tal simplificación: Impuesto Sobre la Renta (ISR), Impuesto Empresarial a Tasa Única (IETU), Impuesto al Valor Agregado (IVA), Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) del que se deriva el gravado de varios productos: a las bebidas alcohólicas, a cervezas y bebidas refrescantes, a tabacos labrados, a juegos con apuestas y sorteos, a redes públicas y telecomunicaciones, entre otros. Además de Impuesto sobre Automóviles Nuevos (ISAN), Impuesto a los Depósitos en Efectivos (IDE), entre otros y accesorios, así como los estatales. La fórmula de las más recientes administraciones para el combate a la pobreza ha sido la redistribución, incluso en la propuesta económica actual podría mantenerse esa tónica, la redistribución podría entenderse como el hecho de quitarle a los que más producen para darle al que menos recursos tiene. Si las políticas fiscales se refieren en quitarle más a los que más ganan, para darle a quien menos tiene, pudiera entenderse como la legalización de un robo, vía los impuestos.

Varias asociaciones civiles como Asuntos Capitales, Inteligencia Pública, IPEA, Más por Libertad, entre otras apoyan una propuesta elaborada por los doctores Arturo Damm Arnal, Carlos Maurer y Elena Labastida, en la que crean una nueva figura impositiva denominada: Impuesto Único sobre Ventas (IUV), eliminando todas las demás figuras impositivas que conocemos. El mismo Damm refiere: “Si en el 2012, en vez de haber cobrado los 15 impuestos distintos que cobró el gobierno federal, hubiera cobrado un solo impuesto del 9.6 por ciento a las compras de todo (incluidas medicinas y alimentos), hubiera recaudado lo mismo. De tal tamaño es el engendro que padecemos”.

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