Fuente Ovejuna

#TEMORyTRABAJO

Contra la mayoría de los pronósticos –porque hubo quienes sí advertimos que eso podría suceder–, ganó la elección por la Presidencia del vecino país al norte llamado los Estados Unidos de América, el patán y palurdo mercader neoyorquino sicofante de la política llamado Donald Trump, que fue candidato del Partido Republicano y quien venció a la que fue digna abanderada del Partido Demócrata la señora Hillary Rodham-Clinton, a la que, a pesar de haber obtenido menor cantidad de sufragios directos emitidos por sus connacionales, el mucho muy polémico aprendiz de político pudo ganarle legalmente al beneficiarse del peculiar sistema electoral de su país obteniendo mayor número de votos en el Colegio Electoral tras obtener mayoría de votos en estados clave y sumar luego entonces más votos por estado que la ex senadora y también ex secretaria de Estado.

Ante el cúmulo de amenazas externadas durante la campaña presidencial y el temor a que las cumpla afectando a México y a quienes a este país pertenecemos, hay que señalar que la actuación del Congreso será fundamental dado que como Presidente el tal Trump no será omnípodo, ya que aunque el Partido Republicano será mayoría tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado algunas de sus propuestas, serán aprobadas esperando que no sean apoyadas las que mayor daño podrían causarnos, pues es esperable que no contará con el apoyo irrestricto de los legisladores de su partido de quienes habrá que desear sean el equilibrio necesario para evitar que el lenguaraz magnate no cause grave daño a la armonía y al avance del desarrollo sustentable de su país y del mundo.

Son varios los acuerdos comerciales multilaterales y bilaterales que están en riesgo y son, entre otros, el tratado comercial con la Comunidad Económica Europea, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y el acuerdo transpacífico, de ahí que el Fondo Monetario Internacional (FMI) tema una gran guerra comercial y el desaceleramiento acendrado del intercambio comercial en el ámbito internacional.

Trump ha acusado insistentemente a México de beneficiarse en forma inadecuada del comercio bilateral que asciende a un monto estimado de poco más de 532 mil millones de dólares al año. Por lo pronto ya el dólar, la divisa que es la moneda del vecino país del norte, incrementó notablemente su valor frente al peso mexicano y la estimación de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de México será ajustada a solo un máximo de 1.7 por ciento para este 2016.

Aunque a partir de la consumación de la elección el tal Trump ha mostrado ligera atenuación de su radical discurso, ha insistido en que habrá un severo ordenamiento de las normas y prácticas migratorias, además de las estrategias para fortalecer el establecimiento de más planta productiva en su territorio castigando a las empresas de su país que saquen la inversión a México y otros países, no solamente con incentivos para permanecer sino con restricciones y aranceles.

Uno de los hombres clave en la estructura de respaldo de Trump, como es el ex alcalde de Nueva York, Rudolf Giuliani, posiblemente secretario de Justicia o de Seguridad Nacional en el gabinete presidencial del magnate neoyorquino, ha señalado que sí se construirá el famoso muro gigante fronterizo, pero que sería pagado con presupuesto federal para control migratorio y que no es algo prioritario, suavizando el discurso de campaña que esgrimía como algo prioritario edificar ese muro y a costa de los mexicanos.

Pero lo más severo será el muro brutal en forma virtual que se pretende edificar poniendo trabas a la economía y al comercio bilateral.

Habrá que estar muy atentos. El objetivo de Trump es gravar sustancialmente las remesas de los mexicanos viviendo en su país que mandan hacia nuestro país e imponer aranceles a las exportaciones mexicanas hacia el país vecino del norte.

Por ahora habrá que estar atentos y analizar expresiones y actitudes del Presidente electo del país vecino en una época de necesaria reflexión y análisis sobre lo que se debe hacer para, entre todos los mexicanos, fortalecer a nuestra nación y evitar ser avasallados, ya es hora que dejemos de mirar al norte buscando una solución a nuestros problemas.

México es un país rico y un gran país, hay que sacudirse los complejos y ponerse a trabajar, sobre todo, en educación y cultura a fin de que la gente sepa decidir y elegir un camino de justicia y solidaridad y sin malos gobernantes.

Si no se hizo la tarea adecuadamente para haber quizá ayudado a evitar que llegara al poder del vecino país el personaje más nefasto, ahora queda exigir a gobierno y partidos que hagan lo necesario para que no haya caos y persistan incólumes soberanía y dignidad nacional, además de establecer planes y programas estratégicos para fortalecer los aspectos torales que son seguridad nacional e interior, estabilidad económica y financiera, desarrollo sustentable y cohesión social.

Son y serán tiempos de reflexión y de trabajo para ayudar a fortalecer a México y sus instituciones. La tormenta sacudió al mundo y a México, pero los mexicanos debemos mostrar que tenemos capacidad y reciedumbre para seguir creciendo y abatiendo nuestros problemas, debe haber calma y una nueva visión interna de cómo emprender juntos la ruta para sacar adelante a este país pensando en el mejor presente y porvenir de todos.

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@salvadorcosio1