Fuente Ovejuna

#TACOSdeLENGUA

Por más que dice empeñarse en hacer o decir cosas que le ayuden a salir de la crisis que vive por la desconfianza e incredulidad social hacia él y su gobierno, los hechos contradicen a los discursos del Presidente de México, Enrique Peña Nieto, que son como dicen en el pueblo: “puros tacos de lengua”.

Peña Nieto fue homenajeado por quienes vieron como exitosas las reformas aprobadas durante 2013 y 2014, al grado que destacadas publicaciones de impacto mundial lo alabaron desmedidamente al mencionarlo como “El Salvador de México” por haber impulsado esa serie de modificaciones legislativas consideradas fundamentales para transformar a México, siendo notable para los analistas financieros más entusiastas la novedosa apertura a la inversión privada tanto nacional como extranjera en el rubro de energía, así como la reforma laboral y “la evolución” en materia de asuntos financieros y de las telecomunicaciones, lo que según los promotores de las modificaciones efectuadas, tenían por objeto aumentar notablemente la productividad y lograr un crecimiento económico sostenido para lograr estabilidad macroeconómica y atraer a México miles de millones de dólares en inversión privada cada año, al menos por los siguientes 30.

Peña Nieto enfrenta la reprobación popular por la falta de consolidación de esas transformaciones legales que causaron afectación a la ciudadanía, pues no obstante sus colaboradores prometieron que esas molestias inicialmente causadas a la población serían recompensadas con creces al madurar los resultados a mediato plazo, eso no ha ocurrido, pero además se suscitaron graves escándalos por conflicto de interés en el que se involucró al propio Presidente, a su esposa y también al titular de la SHCP lo que mantiene al gobierno y a Peña sumidos en crisis de incredibilidad y señalamiento de incapacidad para librar a la nación de la severa problemática de inseguridad y atonía económica. 

“México está plagado de incredulidad y desconfianza y el gobierno debe enfocarse en mejorar el estado de derecho si se quiere que funcionen las reformas económicas, y por supuesto que entendemos que hay, sin duda, una gran sensación popular de incredulidad y desconfianza, se produce una pérdida de la confianza y esto se muestra con sospechas y dudas”, esa fue la confesión realizada por Peña Nieto en Londres al diario Financial Times en el marco de su visita oficial al reino inglés, lo que es el primer reconocimiento que el Presidente hace sobre la crisis que vive México y que se acentuó desde la desaparición y la sospecha de asesinato de 43 estudiantes de Ayotzinapa, crímenes ocurridos en Iguala, Guerrero, el 26 de septiembre de 2014. 

Pero Peña no ha admitido aún que, aunque se comprometió a luchar contra la corrupción de una manera efectiva, no ha existido acción convincente al respecto y tampoco acepta que fue errónea la designación de un Secretario de la Función Pública socialmente inaceptable por carecer de autoridad moral al ser un empleado del propio mandatario y ordenarle emitir un dictamen legal a manera de “Certificado oficial de pureza” exonerándolo de haber cometido actos ilícitos e inmorales, ni acepta que en nada ayudó a superar la percepción negativa el haber designado titular de la Procuraduría General de la República  a la Senadora con licencia Arely Gómez González, a quien se señala como inexperta para desempeñar el delicado cargo, además de estar tachada por su extrema cercanía a la empresa Televisa, de la que sus hermanos Bernardo y Leopoldo son los más cercanos colaboradores del presidente del grupo empresarial, Emilio Azcárraga Jean.

“Soy el más interesado en que se aclare el tema de las casas” dijo Peña Nieto y trata de convencer sobre las bondades del nuevo sistema anticorrupción, pero la realidad es que en la mayoría de los mexicanos hay pesimismo en relación al éxito que tendrá la lucha contra la impunidad en razón de considerarla tardía e incompleta al dejar sin vigilar ni sancionar al propio Presidente al que según el artículo 108 de la Constitución mexicana, que no quisieron reformar, sólo se le puede juzgar o imputar por violación grave a la propia Constitución o por traición a la patria, quedando así aún impune o inmune a cualquier otro tipo de posibles ilícitos cometidos, además que tanto Peña como Videgaray se empecinan en rechazar haber cometido algún ilícito al recibir cínicamente las prebendas crediticias cuando las empresas que son contratistas gubernamentales les trasmitieron propiedad de inmuebles muy valiosos para pagarse a muy largo plazo a intereses irrisorios que ninguna institución pudiere otorgar en condiciones normales de mercado salvo la existencia de insana conveniencia en la búsqueda de una contraprestación a dicho insulso favor financiero que nadie en sano juicio puede intentar defender o justificar. 

Aunado a lo anterior, ha sido muy criticado el que para su reciente visita a Inglaterra Peña Nieto se haya hecho acompañar de una comitiva de 200 personas, además de su esposa Angélica Rivera y sus 5 hijas e hijastras, que para acudir a diversos eventos usaron onerosos vestidos, zapatos, bolsas y joyas que según publicaciones costaron cerca de dos millones de pesos, lo que resulta absurdo e incoherente cuando la Secretaría de Hacienda y Crédito Público hace fuertes recortes al gasto público por la caída de ingresos petroleros y la devaluación del peso frente al dólar, que afectaran muchos proyectos de infraestructura y programas de apoyo al desarrollo social.

Sin importar la carencia de desempeño profesional ligado a actividades en el Poder Judicial Federal o de las Entidades Federativas y los abundantes señalamientos por su polémico desempeñó como Director del Centro de Investigación para la Seguridad Nacional (CISEN), Secretario de Seguridad Pública Federal y Procurador General de la República en los gobiernos que encabezaron los panistas Vicente Fox Quezada y Felipe Calderón Hinojosa, se consumó el asunto concertacesionado y con los votos de los Senadores del Partido Revolucionario Institucional (PRI), del PAN, del Partido Verde (PV) y del Partido Nueva Alianza (PANAL), “El Senado eligió” como nuevo Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) a Eduardo Tomas Medina Mora Icaza por un período de 15 años para cubrir la vacante que dejó al morir el Ministro Sergio Vals, lo que sin duda resulta en lesión indeleble a la dignidad del mas alto tribunal del país y atenta contra la certidumbre en la impartición de la Justicia en México.

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