Fuente Ovejuna

#SUCESIÓNenMARCHA

Lo cierto es que hechos y palabras han estado mostrando la verdadera naturaleza del "El Bronco" acerca de su presunta autonomía en cuanto a su candidatura sin compromisos con partidos o liderazgos sociopolíticos y empresariales.

La debilidad del actual Presidente de la República Enrique Peña Nieto derivada de la baja aceptación social por los escasos resultados en la mejoría de la situación socioeconómica de la mayoría de la población, el incremento del índice de criminalidad, la fallida labor anticorrupción y antiimpunidad además de los escándalos por abuso de autoridad y presunto enriquecimiento ilícito en que se han visto involucrados tanto Peña como su esposa y otros importantes miembros de su equipo, han acelerado la sucesión presidencial del 2018 y de nuevo el candidato a vencer por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), que aparece ya en encuestas muy adelante de todos los aspirantes visibles de cualquier partido, es el líder de MORENA, Andrés Manuel López Obrador.

Y aun sin iniciar su tarea, el gobernador electo de Nuevo León, Jaime Rodríguez Calderón, mejor conocido como El Bronco, ya expresó su interés por buscar la Presidencia de la República en 2018 y de hecho inició ya su campaña, visitó Jalisco y “alebrestó a la gallera” en su mensaje como “motivador principal” invitado a la apertura del multitudinario evento denominado La Santa Convocación de la Iglesia de La Luz del Mundo en Guadalajara, provocando ser visto como un atractivo aspirante por muchos actores políticos y de la sociedad, y afirmó “que seguirá viajando por México para compartir su experiencia electoral con el objeto de ‘despertar’ a la población del país”, lo que implica provocar importante exposición mediática, y anunció próximas visitas a Oaxaca, Puebla, Veracruz y Tamaulipas, donde dijo que: “Hay muchas personas que quieren dejar de militar en diversos partidos para sumarse a la lucha independiente”, la que él dice encabezar y en forma cínica dijo: “Que no le importa ser blanco de críticas o que lo vean con aspiraciones presidenciales” y acorde a su estilo populachero manifestó: “No me importa que me critiquen por recorrer el país para despertar conciencias, quiero hacerlo, y si me tupen macizo todos los días, no importa, aguanto, aguanto, aguanto, aguanto, aguanto, voy a usar la técnica Rocky”.

Pero lo cierto es que hechos y palabras han estado mostrando la verdadera naturaleza del El Bronco acerca de su presunta autonomía en cuanto a su candidatura sin compromisos con partidos o liderazgos sociopolíticos y empresariales y la forma en que cumplirá sus promesas de campaña, entre ellas la de emprender fuerte acción anticorrupción y antiimpunidad, con investigación a fondo sobre las diversas y cuantiosas irregularidades en el manejo del recurso público estatal, así como en la utilización del poder para las decisiones trascendentales, a cargo del aun gobernador de Nuevo León, Rodrigo Medina de la Cruz, su padre Humberto Medina Ainsle y los empresarios que se presume fueron beneficiados adjudicándoles en forma directa sin licitación jugosos contratos de ejecución de obra pública y adquisición de servicios a sobreprecio violentando leyes y reglamentos, así como los asuntos de corrupción que fueron cometidos por quien fue la candidata del PRI, Ivonne Álvarez, a quien con la develación de audios se le desnudó haber desviado recursos públicos a un fin distinto al presupuestado cuando ejerció el poder público en su calidad de presidente municipal de Guadalupe.

Pero tras la elección del 7 de junio pasado, El Bronco ha evadido hablar del compromiso de actuar penalmente contra los políticos y empresarios corruptos y llegó al extremo de haber utilizado el avión privado de personajes beneficiarios de contratos gubernamentales como el constructor Fernando Maíz, permeando pudo haber negociado impunidad para Rodrigo Medina, Ivonne Álvarez y varios industriales, siendo necesario explique cómo pudo ser tan exitoso al incrementar su patrimonio tras haber trabajado en el gobierno los últimos 12 o 13 años con salarios que no permiten ahorrar tanto como para justificar su polémica riqueza.

Y Peña Nieto decidió correr el riesgo de perder el control del proceso para elegir a su candidato a sucederle, al negociar con Manlio Fabio Beltrones y permitirle acceder a la Presidencia del Comité Nacional de “su Partido”, el PRI, a cambio de la promesa del colmilludo político en cuanto a declinar abiertamente su aspiración a la candidatura presidencial para el 2018, pero tanto Peña como su círculo íntimo saben que es imposible asegurar que, “siendo un costal de mañas”, Beltrones cumpla su promesa, pues habiendo sido ya legislador local y federal, subsecretario de Gobernación, gobernador de Sonora y líder nacional del Sector Popular del PRI, ha construido una amplia red de respaldo de ex presidentes del PRI nacional, así como líderes de sectores y gremios influyentes, ex gobernadores y actuales mandatarios estatales, pudiendo en su momento escudarse en la presión que “la clase política priista” produciría para que se le postule pensando que “solo así podrían tener opción de victoria”.

Además de los antes únicos visibles aspirantes a sucederle, que son el secretario de Gobernación Miguel Ángel Osorio Chong, el secretario de Hacienda Luis Videgaray Caso, y el jefe de la Oficina de la Presidencia Aurelio Nuño Mayer, de quien se dice pronto será designado secretario de Desarrollo Social, Peña Nieto ha provocado se incorpore en la lista al secretario de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación Enrique Martínez y Martínez, experimentado político que goza de aceptación entre muchos sectores del priismo, pues ha sido legislador local y federal, alcalde de Saltillo y dirigente estatal del PRI en Coahuila, entidad que también gobernó.

@salvadorcosio1

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