Fuente Ovejuna

#OPULENCIAyREDES

Desde que era candidato a la Presidencia de la República en 2012 , Enrique Peña Nieto prometió a la sociedad mexicana una gestión presidencial apegada al mandato de La Constitución General de La República ofreciendo habría acciones claras para el mayor bienestar socioeconómico, la seguridad y la certidumbre de la población.

La existencia de actos de corrupción que señalan latrocinio, abuso de autoridad, tráfico de influencias, conflicto de intereses; la acentuada falta de labor contra la impunidad y el acrecentamiento del problema de inseguridad e incertidumbre, además del nulo avance de la economía, tienen al gobierno que encabeza Peña Nieto inmerso en el descrédito y la desconfianza de la población, con el más alto índice de reprobación en la historia de una administración presidencial en la época contemporánea.

Peña tiró por la borda el capital sociopolítico con el que arribó al cargo de Primer Mandatario, tras que más de un tercio de los electores le otorgaron su confianza y con ello una oportunidad al convencerles de que podría cumplir sus promesas de campaña y que la sociedad mexicana podría volver a confiar en que un político trabajaría para rescatar su palabra empeñada, otorgando resultados positivos a la sociedad, pero lamentablemente falló.

De nada ha servido la lección que el pueblo le ha dado al Presidente y a sus principales colaboradores al haberlos sacudido poniendo en evidencia su inconsistencia y fallas como “clase gobernante”, pues no solo no han entregado buenas cuentas a los mexicanos y no han sido atingentes en reaccionar y actuar oportunamente ante la difusión de los hechos que han manchado de corrupción al actual administración pública federal, sino que a pesar de todo lo acontecido y ampliamente difundido por los medios nacionales y muchos de los más importantes medios de comunicación extranjeros, siguen ‘sin entender que no entienden’, tal como dijera el diario Inglés “The Economist”.

Peña y quienes con él planean y controlan tanto las acciones de gobierno como las tareas de su Partido el Revolucionario Institucional (PRI) siguen dando bandazos y la opacidad en la contratación de la multimillonaria campaña de promoción turística “Vívelo para creerlo”, entregada sin mediar el necesario concurso al Productor de TELEVISA Pedro Torres Castilla, se suma a los escándalos por las casas adjudicadas polemicamente, a precio y condiciones de crédito fuera de legalidad y parámetro de mercado, tanto a la esposa del Presidente, Angélica Rivera, como al Secretario de Hacienda, Luis Videgaray, por el famoso ‘Grupo HIGA’, beneficiario de jugosos contratos de obras y servicios públicos, las exhibiciones de posesión o propiedad de bienes muebles e inmuebles por funcionarios públicos que no pueden legalmente justificar semejante riqueza en cuanto a los salarios devengados, como son las fincas, los autos, los yates y los relojes de multimillonario costo que ofenden al ser adquiridos y presumidos como cachetada en el rostro a la sociedad por servidores públicos, caciques sindicales y dirigentes partidistas como el Subsecretario de Combate a la Pobreza de la Secretaría de Desarrollo Social Ernesto Nemer, su esposa la presidenta Municipal con licencia de Metepec y ahora ya candidata del PRI a Diputada Federal Carolina Monroy del Mazo, el Presidente Nacional del PRI César Camacho Quiroz y el mandamás del Sindicato Petrolero Carlos Romero Deschamps, que parecen servirse del poder a costa del pueblo y lastiman un país cuya inmensa población en condiciones de pobreza y también en extrema pobreza contrasta con la capacidad de compra de muchos empleados de gran poder político que lucran con ello y permanecen impunes, sin dejar de molestar al pueblo la exhibición constante de quienes abusan de los bienes y recursos públicos disfrutándolos como si les pertenecieran, como el ya ex Director General de la CONAGUA David Korenfeld, que en forma cínica utilizaba recurrentemente helicóptero de la dependencia que tuvo a su cargo tanto para trasladarse cómodamente a su casa como para transportar a su familia desde su residencia en lujoso fraccionamiento de Huixquilucan, Estado de México, hasta el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México para tomar un vuelo con destino al extranjero y disfrutar sus vacaciones a cargo del erario. Todos los funcionarios, dirigentes y caciques abusivos y corruptos, como los que como ejemplo se anotan, se olvidaron del cumplimiento de normas jurídicas y del apego a las normas morales elementales como la honestidad, la ética y la humildad, alejándose de la máxima que el Egregio Patricio Don Benito Pablo Juárez García señaló como una condición indispensable que debe imperar en quienes deciden dedicarse a la labor política, al sentenciar que a los servidores públicos les debe ser exigible vivir en la honrosa medianía que les otorga los modestos salarios que deben recibir como funcionarios, sin que deban percibir o tomar más de lo que legalmente se les asigne como justo pago de sus labores. El gobierno o quienes lo encabezan han intentando minimizar el poder de las redes sociales a la hora de fiscalizar a los poderosos, pero el más reciente de los incontables escándalos es claro ejemplo de la fuerza de la voz social multiplicada, ya que así vimos como un grosero y mentiroso personaje que abusó ostensiblemente de los recursos públicos tuvo que renunciar gracias a las redes sociales, que mostraron que la sociedad es cada vez es más combativa y exigente, además de bastante ruidosa como para provocar cambios y tirar a la basura a quienes insisten en las faraónicas maneras de comportarse de los poderosos, sean del sector público o privado y sigan pensando en La Austeridad Republicana como algo que no debe existir ni ser anhelo o exigencia social, y siguen privilegiando las acciones torpes, cínicas o estúpidas como la forma de ejercer el gobierno. Ya es tiempo que “Los gobernantes”, dejen de pensar que se puede dirigir a un país de espaldas a las necesidades sociales y que se puede vivir una vida plena de frivolidad y opulencia sin rendir cuentas a una comunidad que día a día aumenta su capacidad para informarse, analizar y exigir o actuar en contra de lo absurdo y cada vez se muestra más fuerte para actuar contra la corrupción y la impunidad.

 @salvadocosio1

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