Fuente Ovejuna

#DIVERSIONyMUERTE

Nacido en Guadalajara hace 22 años, Jaime Humberto Romero Morán era alegre, honesto, sano y salvo que con elementos contundentes se demuestre lo contrario, de intachable conducta, destacaba por su apego a la familia, ser excelente amigo, gran compañero y muy disciplinado como persistente para lograr sus objetivos; estudiaba la carrera de Derecho en la Universidad del Valle de México (UVM), era un exitoso deportista  que llevó a lo alto el nombre de nuestra Patria y de Jalisco destacando en la práctica de la gimnasia olímpica, con triunfos en diversos recientes certámenes nacionales e internacionales y próximo a competir en juegos panamericanos y en eventos de calificación para asistir a los Juegos Olímpicos.

Al igual que su amigo y compañero de convivencia sabatina, el joven de 23 años de edad, Rafael Trejo Santos, Jaime fue asesinado a balazos por algún rufián que lo esperó para ultimarlo a balazos en la madrugada del pasado sábado 4 de enero de  2015, justo al salir de una fiesta celebrada en el “Lienzo Charro Ignacio Zermeño Padilla”, lugar donde por muchos años se han efectuado eventos tradicionales de la Charrería, que al parecer habían incrementado el volumen de venta de bebidas alcohólicas y al mismo tiempo decrecido en cuanto a medidas de seguridad para los asistentes.

Es muy triste que a estos dos jóvenes les hallan segado la vida en la plenitud de su existencia y justo cuando en el caso de Jaime Romero, su sendero le mostraba una ruta hacia un mar de oportunidades para competir y ganar trofeos para seguir creciendo como deportista de alto rendimiento y continuar poniendo muy en alto el orgullo jalisciense, pero más dolor causa saber por los medios de comunicación el sentido reclamo que hace la sufriente madre de Jaime, Doña Aida Moran, que dice haber padecido un trato inhumano de parte de autoridades y que además de no haber recibido conforte, solidaridad y apoyo por  la trágica muerte de su hijo por parte de instituciones y tuvo que enterarse del homicidio a través de las noticias, pero doliéndose más al sentir que pretenden estigmatizar al joven haciendo sentir que su muerte está ligada a actividades ilícitas o inadecuadas a cargo del hoy difunto, cuando resulta ser que el muchacho se significaba ampliamente por su intachable conducta.

Ya el propio Gobernador de Jalisco Jorge Aristóteles Sandoval Díaz, habrá demostrado sensibilidad y atingencia como mandatario estatal y a petición del Director General del Consejo Estatal del Deporte en Jalisco, André Marx Miranda, seguramente ordenó el respaldo a la dolida familia del sobresaliente deportista jalisciense asesinado, exigiendo el máximo esfuerzo a la Fiscalía General del Estado a cargo de Luis Carlos Nájera Gutiérrez de Velasco a fin que de inmediato haga que las dependencias a su cargo actúen para identificar y  encontrar a los culpables del proditorio crimen, esperando la mayor atingencia de los Jueces y Magistrados o a efecto que una vez incoados los procesos jurisdiccionales apliquen la ley e impartan la Justicia que la sociedad jalisciense exige y espera. Es tal vez exagerado afirmar que es El Estado el culpable de este crimen, pero sí se puede decir que a partir de acciones inadecuadas existe corresponsabilidad al no haber cumplido a cabalidad su obligación de otorgar a la sociedad la garantía constitucional de seguridad ciudadana, así como también por incumplir en otorgar adecuadamente el derecho constitucional a la tutela jurisdiccional efectiva, que en conjunto ello provoca corrupción, criminalidad, violencia e impunidad. Lo deplorable y más lastimoso es que ya desde hace tiempo hayan existido varias denuncias en relación a la permisibilidad de que gente armada transite libremente por la Urbe Tapatía que conforman el conjunto de municipios conturbados y aledaños a Guadalajara, como son Zapopan, Tlaquepaque, Tlajomulco, Tonalá, El Salto, Juanacatlan, San Cristóbal de la Barranca e Ixtlahuacán del Río, Chapala, Jocotepec  Villa Corona, sin dejar de advertir que lo mismo acontece en otras localidades turísticas y ciudades medias de la entidad, pero más aún la insistencia de ciudadanos organizados que han reportado presencia y actividades delictivas de pandillas y bandas así como de grupos de criminales ligados a carteles de narcotráfico, que al igual que a las instalaciones de ese lienzo charro, irrumpen en diversos restaurantes y locales de diversión pública, armados con herramienta mortífera de alto poder e incluso granadas y otros artefactos en extremo peligrosos, obstaculizando el derecho de la gente pacífica a una sana diversión, sin que exista contención de parte de las autoridades correspondientes. 

Es momento para que, al igual que los funcionarios estatales correspondientes, que al parecer están propiciando una mejor actuación de las fuerzas metropolitana y regional de la policía jalisciense, las autoridades federales y municipales, en el ámbito de su respectiva competencia, hagan lo necesario para garantizar la seguridad de la comunidad, a fin que podamos sentir la tranquilidad de saber que se puede vivir, transitar, convivir sin temor a ser atacados por salvajes empoderados y fuertemente armados a quienes se permite presumir impunemente la fuerza de sus armas sometiendo a los pacíficos ciudadanos que ante ello estamos inermes carentes de la protección que las autoridades deben brindarnos obligatoriamente.

Estamos a tiempo que, entre sociedad y gobiernos hagamos lo que nos toque a fin de evitar que Jalisco sufra los severos problemas que aquejan a entidades cercanas como Michoacán y Guerrero.

 

(Lo invito a que me lea, escuche y vea en www.paraleloveinte.com ).

@salvadorcosio1

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