Fuente Ovejuna

‘#AUGURIOSyESPERANZA’

Los medios de comunicación deben ser libres, independientes y pluralistas, los periodistas profesionales así como los ciudadanos con otra actividad preponderante que inquietos han encontrado oportunidades para comunicar información, ideas y opiniones a la sociedad, así como los editores, propietarios  o distribuidores  de publicaciones impresas o digitales y quienes participan en las actividades de los medios de difusión audiovisuales no deban temer ser amenazados, extorsionados, lastimados, secuestrados, criminalizados o asesinados.  La comunicación solo debe estar limitada por las leyes justas y el respeto al derecho de terceros en una apreciación adecuada y ética de lo que debe ser público y lo que es de permanecer en el ámbito privado.

Al repudiar los crímenes en contra de la revista francesa Charlie Hebdo, es adecuado también recordar la gran cantidad de crímenes y actos ilícitos cometidos en México contra comunicadores y medios de comunicación, así como para atacar la libertad de expresión, exhortando a sociedad y gobiernos a solidarizarnos todos en favor de una lucha para erradicar tan aberrantes prácticas.

Inició 2015 con desconfianza hacia las instituciones al pesar en el ánimo popular acciones lesivas de gobiernos federal y locales de distinto tinte partidista, cargadas de represión y autoritarismo rayando en lo criminal, más la ausencia de actuación firme para enfrentar diversos conflictos en los que la población ha resultado flagelada sin que las autoridades hayan actuado con determinación.

La tradicional “Cuesta de Enero” es ahora más pesada por el decaimiento de la economía general, el encarecimiento de bienes y servicios y la escasez de oportunidades económicas, por la falta de frutos tras las reformas estructurales que se generaron durante 2013 y 2014, ocasionando deterioro al ingreso familiar que debió haberse ya compensado suponiendo habría nuevas inversiones privadas reactivando nuestra economía por un supuesto mejor orden que en vez de mayor dinamismo en la economía, solo ha provocado menores ingresos y mayores cargas impositivas, sin lograr las metas macroeconómicas ofrecidas por el equipo presidencial. La economía del país no creció en relación al aumento de población y las necesidades básicas y los factores externos en combinación con errores o negligencia gubernamental presionan aun más con la drástica devaluación del precio internacional del petróleo, que en el caso de la “mezcla mexicana de petróleo crudo” llegó por debajo de los 40 dólares, colapsó nuestra economía que es dependiente del esquema petrolero y con escasa producción de bienes secundarios de calidad a partir de nuestra riqueza natural de materias primas explotadas sin acierto, además del fracaso en consolidar mejores y más diversas opciones atractivas para ampliar y acrecentar el nivel de gasto de quienes nos visitan, sin atraer más presencia de visitantes a los entornos poblacionales, a pesar de su grata oferta gastronómica  y acogedora oferta de hospedería.

Los diversos sucesos criminales del 2014 afectaron a muchas entidades y regiones del país, especialmente los ocurridos en los últimos meses del año pasado en Michoacán, Estado de México, Tamaulipas, Morelos, Jalisco y Guerrero, así como la profusa difusión  de comportamientos turbios a cargo de funcionarios del más alto nivel, como el Presidente de la República a través de su familia o el Secretario de Hacienda  y Crédito Público, que generaron descrédito a la clase política tradicional militante  en los partidos más empoderados, lo que debe obligar al gobierno a emprender acciones para devolver confianza en cuanto a que habrá orden financiero, equidad en el ejercicio del gasto público y eficaz lucha anticorrupción y anti impunidad.

Este 2015 habrá elecciones federales y varias locales y el escenario es complejo para los partidos tradicionales dado que arrastran el rechazo social por las experiencias amargas que en casi todos los institutos políticos se han manifestado por comportamiento de legisladores que aprueban medidas contrarias a los intereses de la comunidad y para revertir ese rechazo social deberán efectuar proselitismo honesto para generar interés de la sociedad en participar en los comicios, y no optar por el camino fácil de propiciar abstencionismo, apostándole a ganar con base en propiciar que solo sus simpatizantes acudan a las urnas, por lo que deberán postular candidatos viables y mostrar mayor apertura a la sociedad proponiendo personas más identificadas con las causas de los ciudadanos.

Pero ante la inconformidad social creciente podrían tener éxito los partidos emergentes si logran postular a ciudadanos que sean atractivos como candidatos con propuestas coherentes y, como sucedió en España con un partido emergente llamado “Podemos”, que sorpresivamente creció y superó ya a todos los partidos tradicionales, en México también sorprenda positivamente el voto de una sociedad más informada y con mayor conciencia cívica, que en la búsqueda de una mejor calidad de vida con desarrollo integral y cohesión social y provoque el despertar democrático que otorgue su voto para quienes crean podrán sacar a México de la mediocridad que generan la corrupción y los excesos de quienes manotean las decisiones sobre el futuro de la nación y el recuerdo fresco de los tremendos acontecimientos recientes podría impulsar a los ciudadanos a expresar con fuerza que ya no se puede soportar más casos como las barbaries de Atenco, Aguas Blancas, Acteal, Tlatlaya, San Fernando, Ayotzinapa, Iguala, Cocula, y ahora Apatzingán y las que han provocado miles de ejecutados, tantas fosas clandestinas y muchísimos desaparecidos, en un país que pese a su enorme riqueza natural está devastado por la inequidad, la miseria y la injusticia, entre otras lacras que nos impiden crecer y avanzar.

Las autoridades electorales deberán preservar el respeto a la voluntad popular que se exprese en las urnas o habrá un riesgo grave de reclamo y alzamiento social.

@salvadocosio1

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