Fuente Ovejuna

#ATASCADOS

Es indudable : ¡estamos atascados!, pues además de los graves problemas por la inseguridad e incertidumbre que se tienen al incrementarse criminalidad, violencia, corrupción e impunidad, el magro resultado del crecimiento económico de México en 2016 evidenciará la ineficacia del diseño y operación de políticas públicas para impulsar bienestar social y desarrollo sustentable, ya que la nación no logrará el crecimiento mínimo anual del 3.5 por ciento que presuntamente habría de obtenerse a partir de las reformas estructurales aprobadas en 2013 y 2014 que han generado molestias que supuestamente quedarían compensadas al recibir enormes ventajas traducidas en mejor calidad de vida, lo que obviamente no es así y, como sucedió en los otros dos años precedentes, el país no logrará crecer su PIB más del 3 por ciento anual, que es el mínimo para mantener el equilibrio entre incremento poblacional, demanda de bienes y servicios en relación con productividad y capacidad para solventarlo.

Desde octubre del año pasado el Fondo Monetario Internacional (FMI) señaló que si México se esforzaba podría llegar a crecer al 2.8 por ciento y en febrero de este año el FMI pronosticó que las naciones que en 2015 tuvieron un crecimiento mediocre y por debajo de lo necesario, volverían a crecer mucho menos de lo necesario en este periodo y ese es el caso de México, que no pudo crecer más del 2.5 por ciento el año anterior.

Demasiado optimista, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) calculó que en 2016 el país crecería entre el 2.9 y el 3.6 por ciento, en tanto el FMI y la Comisión Económica de América Latina (Cepal) pronosticaron solo un 2.6 por ciento de crecimiento para México, pero dejaron claro que incluso para mantener esa tasa tan baja tendrían que fortalecerse las condiciones de productividad y crecimiento del mercado interno, además de implementar medidas que aliviaren la incertidumbre legal, abatiendo la amplia percepción negativa del riesgo-país que existe entre los emprendedores e inversionistas amainando las malas condiciones de seguridad y escasa fortaleza de las instituciones jurisdiccionales, reduciéndose el altísimo costo por la demasiada corrupción e impunidad existente y modernizando las tramitaciones administrativas y ofertando estímulos fiscales a fin de atraer la mayor inversión.

Además, la calificadora Moody’s redujo la perspectiva crediticia de nuestro país para pasarla de estable a negativa y esta agencia señala que el lento avance de la economía interna y la caída del precio del petróleo han afectado de una forma importante la capacidad de la Hacienda pública mexicana y alerta de la peligrosa intención del gobierno federal en cuanto respaldar sustancialmente con recursos fiscales a Petróleos Mexicanos (Pemex) que atraviesa por una profunda crisis, ya que tanto la producción como los ingresos están en franco declive y de seguir esa constante en vez de sanear y reorganizarla para que pueda enfrentar los retos y tener capacidad de emprender para aprovechar eficazmente los vastos recursos energéticos en favor de los mexicanos, puede llegar a convertirse en un barril sin fondo.

Moody’s también rebajó recientemente la calificación crediticia a Pemex al pasarla de la categoría Baa1 a la Baa3, pues la empresa petrolera mexicana está inmersa en una compleja situación financiera que podría empeorar a medida que los precios del crudo permanezcan bajos y se continúe financiando sus inversiones con capital externo, y aunque la SHCP ha señalado que un rescate especial a Pemex no dañaría las finanzas del país, el gobierno federal tendrá que hacer drásticos ajustes a su gasto en éste y los próximos tres años lo que implicará una lógica reducción de erogaciones en diversas partidas presupuestales con el necesario recorte a proyectos y programas para el desarrollo socioeconómico.

A las fallas gubernamentales por sus políticas económica y hacendaria que propician inequidad en la tributación fiscal y en la distribución de recursos públicos, así como la incapacidad para evitar la casi absoluta dependencia de nuestra economía en relación a la de Estados Unidos y la de mantener al país alejado de las turbulencias ocurrentes en las economías internacionales, hay que anexar el que se preserva la errónea decisión de apretar el gasto público y no obstante contarse con recursos y reservas se mantenga con muy bajo ritmo el tránsito de los fondos públicos de la Federación a Estados y por ende a los municipios, teniéndose sin liquidar a centenares o miles de proveedores de bienes y servicios a las administraciones públicas, además que están detenidas obras iniciadas y suspendidos los procesos de adjudicación y la consecuente operación de contratos de obra pública y suministro de bienes y servicios, lo que además de generar decaimiento económico provoca falta de infraestructura y carencia de condiciones para atraer o evitar que huyan los capitales privados para inversión tanto nacionales como foráneos, lo que además de empeorar la economía general y la de las familias, incita a la generación de mas pobreza acentuando las condiciones de incubación de delincuencia.

En suma: Como en 2013, 2014 y 2015, México no logrará su crecimiento necesario de al menos 3 por ciento y el FMI pronostica que en este 2016 el país crecerá en tan solo 2.4 por ciento con la observación en cuanto al riesgo de continuar bajando y llegarse al nulo crecimiento o estancamiento de la economía; vuelven a fallar los esquemas de prevención a las inclemencias financieras internacionales y obviamente también las estrategias para provocar más crecimiento de la actividad económica interna con mayor productividad, menor dependencia de los factores externos y además de un esfuerzo exitoso por reducir importaciones supliendo con insumos de producción nacional, ejercer tareas eficaces de atracción de capitales privados provenientes del extranjero y además propiciando que los recursos económicos de mexicanos activen la economía local en vez de abandonar el país para fugarse a países con mejores condiciones de certidumbre y seguridad, menor corrupción y escasa impunidad, además de con más atractivas tasas de interés y menor tributación fiscal. ¡Estamos atascados!, preguntémosle al presidente Enrique Peña Nieto, a su secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, y al titular de la SHCP, Luis Videgaray Caso, si tienen alguna estrategia para salir del atasco y exijamos respuestas claras.

 

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