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México-EU, socios en la protección de recursos

La mariposa monarca es una especie asombrosa. Cada año las mariposas realizan un viaje de 4 mil kilómetros desde Canadá y Estados Unidos para pasar el invierno en México. Sin embargo, se encuentra amenazada debido, en gran parte, a la desaparición paulatina de su hábitat en los tres países. Durante la década pasada, la población de mariposas tuvo una reducción de aproximadamente mil millones a 33 millones en 2013, con una pequeña recuperación el año pasado, debido principalmente a condiciones ambientales favorables.

Lo que México y Estados Unidos pueden hacer para salvar la mariposa monarca —así como otras especies que se encuentran en peligro de extinción, como la vaquita marina y la totoaba— es hacer de la conservación una prioridad para nuestras naciones, es por eso que hoy nos encontramos reunidos en México.

México y Estados Unidos tienen una larga historia de cooperación en materia de protección y conservación de su patrimonio natural único. En la medida en que nuestro entendimiento de los retos ambientales avanza, nuestra cooperación incrementa, reconociendo que las políticas ambientales son más efectivas y eficientes cuando trabajamos juntos en ambos lados de la frontera.

Por ejemplo, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) de México y el Departamento del Interior (DOI) de Estados Unidos —junto con nuestras contrapartes canadienses— estamos trabajando para la conservación de la mariposa a través del cuidado de su hábitat, investigación y monitoreo, y educación y comunicación, incluyendo financiamiento para iniciativas internacionales de conservación, hacer frente a la destrucción de la cobertura de algodoncillo y esfuerzos para detener la tala ilegal del hábitat forestal.

La mariposa monarca es una especie importante para mantener la salud de nuestro medio ambiente y el desarrollo económico, ya que sirve como especie bandera para los polinizadores, como las abejas de la miel, que juegan un papel fundamental en la reproducción de flores, frutas y vegetales. En Estados Unidos, por ejemplo, se estima que las abejas de miel y otros polinizadores contribuyeron con cerca de 29 mil millones de dólares de la cosecha de 2010.

Juntos nos hemos planteado un ambicioso objetivo para lograr que la población de mariposas monarca sea de 225 millones y alcance una superficie de seis hectáreas en los bosques de hibernación en México para 2020. Esto representa un reto para nuestros países, pero demuestra el sentido de responsabilidad compartida por una especie que simboliza la cooperación ambiental en Norteamérica.

Otras dos especies, ambas en peligro de extinción, necesitan nuestra atención: la vaquita marina y la totoaba. La vaquita marina, la marsopa más pequeña y amenazada del mundo, se encuentra en el Alto Golfo de California. Un informe reciente estima que existen menos de 100 ejemplares.1 La vaquita muere al quedar atrapada en redes pesqueras.

Un aspecto que complica la situación de la vaquita es el resurgimiento de la pesca ilegal, con redes pesqueras, de la totoaba, un pez en peligro de extinción que también habita en la zona. Esta pesca ilegal es impulsada por los precios elevados y demanda de los mercados asiáticos para obtener su vejiga natatoria.

México ha dado importantes pasos al anunciar una prohibición de emergencia por dos años de las redes de enmalle y cimbras o palangres a lo largo del hábitat de la vaquita marina, combinado con un fortalecimiento de la vigilancia por parte de diferentes agencias gubernamentales. Asimismo, se estableció un programa de 500 millones de pesos (29.5 millones de dólares) para compensar a los pescadores y trabajadores por la pérdida en sus ingresos derivada de esta medida. El acuerdo también incluye la ampliación (equivalente a 11 veces la actual) del área protegida, para lograr una cobertura de 100 por ciento del área de distribución de la vaquita marina (cerca de 1 millón 200 mil hectáreas).

No cabe duda de que aún tenemos mucho trabajo por delante. Actualmente México y Estados Unidos llevamos a cabo un estudio para determinar el tamaño de la población de la vaquita. Nuestros países continuarán fortaleciendo su colaboración para la protección de la vaquita marina y la totoaba, particularmente, a través del monitoreo y trabajando conjuntamente para eliminar la demanda por productos ilegales de fauna, al mismo tiempo que fortalecemos esfuerzos para hacer cumplir la ley.

En su conjunto, estos esfuerzos sobre la mariposa monarca, la totoaba y la vaquita marina enfatizan nuestro compromiso ambiental internacional para proteger y conservar nuestras especies compartidas. Esta es una oportunidad sin precedentes para lograr que todos los ciudadanos de Norteamérica participen en la conservación.

1Comité Internacional para la Recuperación de la Vaquita (CIRVA)
*Secretaria del Departamento del Interior de Estados Unidos y secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales de México