Articulistas invitados

México y Estados Unidos, colaboración en el río Colorado

Los gobiernos de ambos países lograron esta semana un acuerdo sin precedentes para que el afluente fluya nuevamente hacia el Golfo de
California, con el objetivo de mejorar el entorno ribereño y su delta.

Es la sangre vital de las comunidades colindantes al oeste.
Es la sangre vital de las comunidades colindantes al oeste.(Notimex)

Los ríos constituyen elementos extraordinarios en el paisaje de la Tierra, cuerpos de agua con corrientes que fluyen y se mueven en una dirección. La importancia del río Colorado es que fluye en diferentes direcciones, atravesando paisajes y fronteras que satisfacen muchas necesidades y demandas.

Esta semana dimos a conocer un acuerdo sin precedentes entre los gobiernos de México y Estados Unidos para que el río Colorado fluya nuevamente hacia el Golfo de California con el objetivo de mejorar el entorno ribereño del río y su delta. Con este envío se espera la recuperación de numerosas especies de aves y la regeneración de los bosques nativos, además del beneficio que representa para los usuarios en toda la cuenca.

Esta suma de esfuerzos, que se enmarca en el tratado de aguas de 1944, es prueba fehaciente de los logros que se pueden alcanzar cuando dos naciones vecinas trabajan coordinadas.

El río Colorado nos ofrece algunos de los lugares más hermosos del planeta, en su recorrido desde las Montañas Rocosas, pasando por los suelos rojos (de los cuales toma su nombre), hasta llegar al Mar de Cortés. Esta ruta se observa desde el espacio exterior a través de los acantilados tallados del Gran Cañón.

Además de su belleza, es un recurso de trabajo; es la sangre vital de las comunidades, de la agricultura y de la industria en el suroeste de Estados Unidos y el noroeste de México. Representa el suministro de agua para más de 30 millones de personas, el mantenimiento de la economía de la región y del medio ambiente.

La pregunta es cómo gestionar un recurso compartido que de entrada está limitado por la sequía que actualmente presenta la cuenca del río Colorado, la más extrema registrada en los últimos cien años. A esto debemos sumar la evidencia científica de que la tendencia del calentamiento global prolongará y profundizará las sequías futuras.

Los gobiernos de México y Estados Unidos hemos aprendido lecciones importantes sobre los límites y la variabilidad del flujo del río Colorado, es por ello que estamos convencidos de que la mejor manera de enfrentar estos desafíos es la cooperación. En el 2012 firmamos el Acta 319, un acuerdo binacional suscrito por la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA), que se completó después de años de negociaciones y que guiará el manejo de la cuenca del Río Colorado hasta el 2017. Igualmente, establece formalmente el compromiso de negociar acuerdos subsecuentes con el propósito de establecer un entendimiento a largo plazo para la administración eficiente del agua hasta el año 2026.

El Acta 319 tiene como base los principios de inversiones conjuntas y beneficios balanceados para las partes: conservar, almacenar y compartir el agua en distintas circunstancias para el provecho de ambas naciones. Es el único ejemplo conocido de un acuerdo internacional sobre agua que incluye un espacio dedicado a los caudales ambientales de ríos. Por primera vez, un “pulso” de agua fluirá a través de nuestra frontera común durante los próximos dos meses para el cuidado y conservación de los recursos ambientales en el delta del río Colorado.

Científicos independientes y organizaciones ambientalistas de México y Estados Unidos se unieron  a los gobiernos locales, estatales y federales de ambos países para desarrollar un plan que asegure los mejores beneficios ambientales posibles y al mismo tiempo no inunde o ponga en peligro a las comunidades establecidas a lo largo del río. Esta liberación experimental de agua está diseñada para inundar secciones normalmente secas del canal del río Colorado, mejorando la germinación de árboles nativos de álamos y sauces. Consideramos que este flujo de agua ayudará a la región y contribuirá a la conservación y regeneración de su biodiversidad en los siguientes años.

Existen otras cuencas que enfrentan desafíos similares en su administración. Por medio del Acta 319 y de los acuerdos que esperamos se desarrollen con base en ésta, la cuenca del río Colorado servirá como un modelo de acción y adaptación. Esperamos que esta colaboración bilateral  inspire a las  generaciones futuras a enfrentar y resolver desafíos complejos. México y los Estados Unidos han establecido un ejemplo a nivel mundial con estas acciones, ganando el reconocimiento de países asiáticos y de la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa, en donde el Acta 319 se ha tomado como modelo de cooperación transfronteriza en el tema del agua y de la adaptación al cambio climático.

De igual forma, nuestros gobiernos trabajan en la Iniciativa para la Conservación del Área de Interés Binacional del “Río Bravo-Big Bend” y en la protección de la mariposa Monarca, especie emblemática de nuestras naciones. Es así como la cooperación entre México y los Estados Unidos se fortalece para beneficio de sus poblaciones y del medio ambiente.

Sally Jewell, secretaria del Departamento del Interior de EU
Juan José Guerra Abud, secretario del Medio Ambiente de México