Apuntes

El Puente de las Damas

Hay obras que unen y otras separan. El fin de una obra se impone a si mismo cuando surge de la propia colectividad; sin embargo, ninguna obra está exenta de intereses particulares que inciden y pervierten incluso lo más necesario y apremiante. ¿Qué no decir de obras con fines exógenos a la comunidad y sus necesidades? A mayor disposición de información necesaria es la claridad de la misma para su mejor comprensión; exigente además es su jerarquización y contextualización, o de lo contrario, el cúmulo de información genera lo contrario, desinformación, y en una comunidad confrontación, oposición, paralización llegando en ocasiones a la confrontación. El cuestionamiento u oposición social a las obras públicas es cada vez más intensa. Y va desde el arreglo de una calle hasta un proyecto a gran escala. Nunca como antes las obras generan controversia social, muestra de mayor toma de consciencia social en la que ahora se ejerce una función pública y pone a los gobernantes en entre dicho y el maremágnum de intereses cruzados, fines distorsionados, manipuleo. De niño recuerdo que veníamos con las tías a vacaciones en Guadalajara. Vivían en la calle Moro, en la Capilla de Jesús. Ya no existe desde 1974, cuando se construyó la hoy avenida Federalismo, y para lo cual sin más ejercicio que el de autoridad, se expropió y construyó la nueva vialidad. Ahora, una acción de esas dimensiones sería impensable. Provocaría la confrontación social de proporciones inimaginables. Hoy, el ejercicio público del poder se requiere desde el diálogo con la propia comunidad, con mayor disposición de información, para que incluso los intereses mezquinos y políticos queden a la luz. A finales del siglo XVIII se construyó el Puente de las Damas, en lo que hoy es avenida Colón, entre avenida La Paz y la Calle Guadalupe Montenegro. Una obra que surgió desde la comunidad: “Las mujeres lograron no sólo una obra material, un puente de piedra, cal y arena, sino que acercaron con su obra a la ciudad española y criolla de Guadalajara, con el pueblo de mestizos de Mexicaltzingo; el puente sirvió para unir, no para dividir”, resalta Enrique Ibarra Pedroza en su tercera edición de “El Puente de las Damas” (pág. 126), que se presentará este 24 de mayo en la Cámara de Comercio. El Puente de las Damas, y su rescate, como otras obras monumentales de aquellos ayeres que pudieron considerarse en su momento desproporcionadas, nos lleva a reflexionar sobre la ciudad que queremos mantener y construir como casa común.

Twitter: @jrubenalonsog