Apuntes

Elecciones sin ciudadanos de a pie

Los procesos electorales en 16 entidades federativas y el Distrito Federal para renovar gubernaturas, legislaturas, ayuntamientos y delegaciones, así como el federal para la renovación de la Cámara de Diputados arrancaron en octubre pasado cuando el país entró en un túnel convulso que pareciera no tener salida. Un proceso que va en paralelo al caminar ciudadano y que el 7 de julio de 2015, día de la jornada electoral, podría mostrar el divorcio más profundo entre ciudadanos: los que aspiran a un puesto de elección y los que están hastiados de políticos profesionales.

En nueve entidades se elegirá a su respectivo gobernador: BCS, Campeche, Colima, Guerrero, Michoacán, Nuevo León, Querétaro, San Luis Potosí y Sonora; en ellos y otros ocho (Chiapas, DF, Guanajuato, Jalisco, Estado de México, Morelos, Tabasco y Yucatán) se renovarán legislatura así como ayuntamientos y delegaciones en el caso del DF. En estas entidades hablando de nueve gubernaturas, 387 diputados de mayoría relativa, 254 de representación proporcional, 993 ayuntamientos y 16 delegaciones de la capital.

A escala federal, se renovará la Cámara de Diputados (500 diputados). Para dichos cargos, se tendrán más de diez mil candidatos registrados por distintos partidos.

De recursos públicos, el asunto llega a los 18 mil 572.4 pesos tanto solo a ejercer por el Instituto Nacional Electoral (INE), entre organización y financiamiento a partidos; luego están los 17 órganos locales, que habrá que sumar a ese gasto. Tan sólo el Estado de México prevé ejercer 2,500 millones y Jalisco pide mil millones por su parte.

Los órganos electorales, INE y locales, desde octubre han caminado en paralelo a lo que sucede en las calles. Guerrero está al borde de ser intervenido por el INE si quieren que haya elecciones. Pero más que eso, y que debería estar en lo mínimo de pudor de quienes aspiren a un cargo de elección popular es qué les dirán y qué harán con los jóvenes que se han apropiado de las calles. Y no para un triunfo electoral, sino para evitar ampliar la tumba en la que el sistema político de partidos está inmerso.

Claro, si no hay nada con ellos, con los de la calle, lo más factible es que apuesten a su voto cautivo, a fin de cuentas en México se ocupa un cargo de elección popular con un solo voto (se gobierna legalmente, pero sin legitimidad). O sea, sin ciudadanos de a pie.

 

Twitter: @jrubenalonsog