Articulista Invitada

El remedio para la enfermedad

Nunca será sencillo tolerar ni la medicina ni la atención médica. De entrada significan que algo estaba mal con nosotros y no lo sabíamos. Lo mismo pasa con la trata.

Cuando uno se enferma, el dolor que produce la afección nos paraliza y nos coloca en una situación de sufrimiento y angustia porque nuestra salud está mermada. Lo mismo pasa con la esclavitud.

Traigo a colación el ejemplo, porque en la reunión con los Consejeros de la Comisión Unidos contra la Trata, el doctor Miguel Ángel Mancera, jefe de Gobierno de la Ciudad de México, nos narró puntos claves sobre lo que nuestra capital ha procesado en esta lucha para erradicar una enfermedad social como lo es la esclavitud en pleno siglo XXI, que es la trata de personas.

Mencionó que el acto de esclavitud ha existido siempre (que no es consuelo), pero no se conocía o no era visible para todos los mexicanos; era un tema pendiente en la agenda de la Asamblea Legislativa, mientras él estaba como titular de la Procuraduría del Distrito Federal trabajando en cambiar esta realidad.

Y aunque se tenía presente la necesidad de hacer un rescate de la zona de La Merced (histórico enclave de este delito), la ley no daba fundamentos para dejar actuar a las autoridades. La única acción de éstas era bajo el argumento legal del lenocinio (acción de servir de intermediario en las relaciones sexuales de una pareja, Diccionario de la lengua española © 2005 Espasa-Calpe), es decir, si alguien no declaraba ser obligada a prostituirse, no existía ningún delito.

Así, el doctor Mancera habló de cómo se abrió un camino para que a ministerios públicos se les capacitara para atender el delito tipificado en la nueva Ley General para Prevenir, Sancionar y Erradicar los delitos en materia de Trata de Personas y para la Atención y Asistencia a las Víctimas. Y entonces —ahora sí— comenzó una transformación en la ciudad contra la esclavitud.

De inmediato se instaló una fiscalía especializada para atender a las víctimas, pues cómo él lo describió: si no se tiene la denuncia (y una denuncia muy valiente) de una víctima, no tienes nada con qué actuar. Aunque también se contempló la opción de dar información de manera anónima para ubicar a las redes de trata, montar los operativos correspondientes y, entonces, recabar las denuncias.

Aquí hago un paréntesis que vale la pena, porque los tratantes argumentan que se presiona a las y los detenidos en los operativos para declarar que son víctimas de trata bajo la amenaza de considerarlos cómplices si no lo hacen. Falso. Se les informa puntualmente el contenido de la ley y, a partir de ahí, se pide la declaración. Ya se han hecho públicas las presiones que los tratantes hacen contra las víctimas justo frente a los agentes del Ministerio Público; además de que un gran número de denuncias anónimas provienen de los mismos empleados de antros.

El primer operativo inició en la zona de San Pablo, en La Merced. El resultado: muchas capturas de personas que se dedicaban a esta actividad delictiva. Por supuesto, eso no fue agradable para ellos, de pronto a una enfermedad que ya todos tolerábamos se le administra medicina y en dosis nunca antes vistas.

Y hablo que el enfermo es el cliente, el usuario que ya se había acostumbrado a comprar sexo a esta red de delincuentes, quienes funcionan como el virus o las bacterias que enferman al cuerpo sin saberlo. Igual que cuando nos aventuramos a comer tacos en la calle, aunque aquí pensamos que lo normal es utilizar un “servicio” que involucra a personas, en su mayoría mujeres y en particular menores de edad esclavizadas.

Como en toda afección, existen procesos para atender las enfermedades. Una muy socorrida es la biopsia, que es obtener muestras del tejido (como los testimonios de sobrevivientes), para dar certidumbre sobre el tratamiento a seguir y así eliminar la enfermedad.

Nunca será sencillo tolerar ni la medicina ni la atención médica. De entrada significan que algo estaba mal con nosotros y no lo sabíamos o, peor aún, no lo queríamos saber. Justo lo mismo pasa con la trata de personas.

Sin embargo, para recuperarse hay que aceptar que se está enfermo e iniciar el proceso de recuperación antes de que la enfermedad avance hasta un punto en el que no haya cura posible.

En la Ciudad de México, Chiapas, Estado de México, Coahuila, Puebla, Baja California, Veracruz, Guanajuato, Jalisco y Chihuahua, estados donde ya se armonizó la ley y se persigue el delito, hemos logrado iniciar la atención y el proceso de cura, aunque en el resto del país la enfermedad puede seguir su avance. Dejando la comparación un momento, creo que faltan más autoridades dispuestas a asumir su papel de médicos sociales para eliminar este mal.

Si la ley general que existe ya determinó el diagnóstico de un delito en la sociedad, es tiempo de continuar con el tratamiento al padecimiento, recordemos que en México ya es el segundo ilícito más cometido después del narcotráfico.

La sociedad no debe ignorar que está siendo afectada por este cáncer, más ahora que se busca modificar la ley vigente para atenuar el tratamiento y equipararlo a una gripe común, como antes de que se hiciera lo necesario para combatir la enfermedad que es la trata de personas.

Estas modificaciones, para continuar con la metáfora, condenan a las víctimas, que ahora tienen tratamientos y áreas específicas de atención, a que se formen en la fila de urgencias y esperen a ver si hay médicos disponibles, porque ya no se trata de un tipo de cáncer, sino de un raspón.

Y, curioso, quien te contagia ese cáncer, como ahora solo tienes un raspón a los ojos miopes de los legisladores que promueven los cambios a la ley en beneficio de los tratantes, no debe ser condenado con dureza y por ello podrá salir libre.

Los griegos pensaban que los legisladores eran una especie de médicos sociales que podían atender con sabiduría las enfermedades no físicas de una comunidad.

Tanto diputados como senadores están obligados a informarnos de las actividades que realizan como generadores de leyes y reformadores de las mismas. Están obligados a escuchar a todas las organizaciones en foros abiertos y discusiones reales, no foros de trata “a modo” como repetidamente ha sucedido.

En la página de unidoshacemosladiferencia.com encontrarás información de distintos medios, sectores de la sociedad, especialistas, sobrevivientes de trata, autoridades, todo lo que requiere usted para opinar y no quedarse con el comentario de que “alguien dijo”.

Y después de eso, los invito a unirse a #NOcambiosLeyVSTrata para hacer valer los derechos de todos los mexicanos que deseamos activarnos contra el cáncer de la esclavitud moderna, pero igual de cruel y maligna como en el pasado.

DENUNCIAS 018005533000
@rosiorozco