Articulista Invitada

Aún hay madamas por detener

Alejandra Gil burló a muchos. Incluso visitó el Congreso y proporcionó información a legisladores sobre otros tratantes. Sabía que muchas jóvenes eran engañadas, pero no hizo nada para ayudarlas.

Desde el costado de la calle, en una Suburban roja, una mujer las vigila. Las chicas esperan a los clientes en el trozo de banqueta que le han asignado a cada una. No hablan entre ellas, porque se lo han prohibido. Las piernas, apenas cubiertas por una minifalda, tiemblan por el frío de la noche. La mujer de la camioneta presta atención a todos sus movimientos. Si se muestran coquetas, si se ponen a hablar con un cliente, si se tardan en el hotel… Ella y las otras madamas todo lo ven, todo lo saben y todo se lo cuentan a los padrotes.

Alejandra Gil fue acusada de trata de personas, por lo que la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal la detuvo a las 17:00 horas del 12 de febrero. El operativo fue realizado por policías y un agente del Ministerio Público adscrito a la Fiscalía de Investigación para la Trata de Personas. Gil fue detenida en las oficinas de la Asociación Pro Apoyo a Servidores, A.C. (Aproase), asociación que fundó en 1986 y dirige aparentemente para proteger a las trabajadoras sexuales. Las oficinas de la Aproase se encuentran sobre Circuito Interior en la colonia Cuauhtémoc, cerca de la calle Sullivan, donde Alejandra Gil edificó un imperio de explotación.

Algunas de las víctimas que lograron escapar de la esclavitud en Sullivan identifican a Gil como la mujer que las vigilaba durante las horas de trabajo. Se aseguraba de que las chicas cumplieran con la jornada, de las 10 de la noche a las 5 de la mañana, y que entregaran por completo el dinero que habían ganado a los padrotes. Cada noche, les cobraba 200 pesos a cambio de protección. “¿Protección de qué? Si en ningún lugar estábamos ‘seguras’”, increpa con auténtico coraje una de las sobrevivientes. Alejandra Gil sabía que muchas de estas jóvenes habían sido engañadas por tratantes y, sin embargo, no hacía nada para ayudarlas.

Con 64 de edad, Alejandra Gil dice luchar para erradicar el estigma que sufren las trabajadoras sexuales, pero, contradictoriamente, las víctimas la señalan como la mujer que ha controlado por décadas la explotación sexual en Sullivan. Ahora, Gil ha sido implicada en el delito de trata: mucho tiempo, obligó a otras mujeres a comprar con su cuerpo el derecho de sobrevivir un día más. En sus últimos días de libertad, según investigaciones de la PGJDF, controló la vida y el infierno de más de 190 mujeres prostituidas.

Gil siempre se presentó como una trabajadora sexual, pero también en esto las víctimas la han desmentido. “Nunca la vimos pararse en la calle”, señalan. “Nunca la vimos entrar con un cliente al hotel”. Gil engañó a muchos. Incluso llegó a visitar el Congreso. Proporcionaba información a los legisladores y a la procuraduría sobre otros tratantes. Bajo la fachada de su asociación, eliminaba su competencia.

¿Qué significa la aprehensión de Alejandra Gil? No se trata de la detención de un criminal menor, sino de la histórica caída de una lideresa de la trata, que incluso  obstaculizó los esfuerzos de los verdaderos activistas. Se presume que Alejandra Gil tiene conexiones claves con proxenetas de Tlaxcala y que se encuentra implicada en una red de trata de personas que llega hasta Estados Unidos. La aprehensión de Alejandra Gil marca el fin de un imperio de explotación que duró casi tres décadas.

Debe quedar claro que la detención de esta presunta criminal no es arbitraria ni improvisada. Más de cinco años de investigación fueron necesarios para que la Fiscalía contra la Trata de personas de la PGJDF, liderada por Juana Camila Bautista, pudiera recaudar la evidencia suficiente para que el juez 19 Penal determinara girar aprehensión. Si bien la indagatoria inició en 2008, existen documentos de 1995 en los que trabajadoras sexuales denunciaban que Alejandra Gil les cobraba derecho de piso.

Quien quiera entender a cabalidad este caso debe buscar a los abogados de la Clínica de Interés Público contra la Trata de personas del ITAM. La clínica, un proyecto en conjunto con la Universidad de Míchigan, asiste legalmente a dos víctimas que denunciaron a Gil. Ellas no se conocen, pero, cuando fueron rescatadas e iniciaron su respectivo proceso contra su tratante, ambas señalaron a Gil como la madama que las recibió y vigiló en Sullivan. Un tratante, condenado a 40 años de prisión, también mencionó a Gil en su proceso de amparo; según él, ésta le había proporcionado abogados para su defensa.

No hay que confundirse, Gil no ha sido detenida por moralistas que recriminen el trabajo sexual. Ha sido llevada ante la justicia por autoridades, abogados y sobrevivientes que luchan contra la explotación sexual. Héctor Pérez, quien dirige la clínica, explica el tipo penal por el cual se le ha consignado a Gil: de acuerdo con el art. 188 Bis del Código Penal para el DF, comete el delito de trata de personas quien reciba y traslade a víctimas o facilite el sometimiento para explotación sexual. Los tratantes enviaban a las chicas a un punto de explotación donde eran recibidas por Alejandra Gil; en algunas ocasiones, las trasladaba con su hijo Omar Sayún, quien también fue detenido en febrero, de la calle a los hoteles y viceversa; Gil contaba los clientes de cada chica y vigilaba que se “comportaran” con el fin de informar al padrote y facilitar el sometimiento. Siendo tan claro el caso, ¿cómo es posible que existan personas que sostengan que a Alejandra Gil se le ha tendido una trampa y es víctima de un falso proceso legal? No se puede defender lo indefendible, no dejemos que sus cómplices confundan a quienes no comprenden la historia completa.

Nos queda esperar y exigir que se cumpla el debido proceso, pese a que ella presume de contar con conexiones políticas y aun con el apoyo de autoridades federales. Reconocemos a la PGJDF y a la Fiscalía contra la Trata de Personas, porque una vez más han sido eficientes y profesionales. Confiamos en que continuarán siendo implacables en la lucha contra la trata para que el DF, la entidad con más sentencias, siga siendo un ejemplo de justicia. Con la detención de Alejandra Gil, las autoridades no solo traerán justicia y paz a decenas de jóvenes que fueron explotadas por esta mujer, sino que también habrán salvado a cientos de futuras víctimas.

Hay que decirlo: la aprehensión de Gil fue un acto valiente de la actual administración, pues durante muchos años fue protegida por autoridades corruptas. Esperemos que con ella se empiecen a desmembrar las mafias de Sullivan. La justicia mexicana necesita llegar a más sitios. Todavía hay muchas jóvenes esperando ser rescatadas y muchos padrotes y madamas que deben ser detenidos.

También aplaudimos la detención el 11 de febrero de dos presuntos tratantes más, originarios de Tenancingo, Tlaxcala, un pequeño poblado que se ha convertido en una cuna del proxenetismo. Después de seis meses de averiguación, la Policía Ministerial, con el apoyo de la Policía Federal y en colaboración con la PGJ del estado, aprehendió a Leonel Guzmán Cerón y a Óscar López Reyes, alias El Moco.

Estas tres detenciones (la de Gil y las de los dos tratantes de Tlaxcala) ponen de manifiesto el compromiso de autoridades que asumen la responsabilidad de erradicar este delito. No hay victorias pequeñas en la lucha contra la esclavitud del siglo XXI. Sabemos que el crimen organizado es una bestia a la que le brotan dos cabezas por cada una que le es cortada, pero confiamos en que las autoridades encontrarán la forma de eliminarlo por completo. La caída de Alejandra Gil debe ser la primera de muchas que pondrán un alto a la trata de personas.

Te pedimos, querido lector, que aplaudas con nosotros las sentencias que en estos días el juez 19 Penal dictó para el caso Cadillac y que representan un gran avance en esta lucha contra los giros negros y la trata. Por último, te invitamos a firmar la petición al Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal para que el caso de Alejandra Gil sea llevado conforme a derecho y se garantice la protección de las víctimas. Únete contra la trata y firma en fundacionreintegra.org.mx y denuncia al 018005533000 unidoshacemosladiferencia.com.

Gil construyó su imperio en la calle Sullivan. Cerca de ahí, se encuentra el Monumento a la Madre y la Cámara de Senadores. No muy lejos, Reforma, la avenida más importante del país, se encamina hacia el Castillo de Chapultepec. El miércoles 12 de febrero, a las cinco de la tarde, cuando detuvieron a esta tratante, muchas mujeres pudieron sentirse más libres en nuestra ciudad. El infierno gobernado por Alejandra Gil se ha desmoronado. Esta noche, sus ojos no vigilarán a las chicas que aún esperan por ser rescatadas.

*Presidenta de la Comisión Unidos contra la Trata A.C.