Articulista Invitada

El ser humano no está a la venta

¿Qué puedo hacer yo para acabar con la trata de personas? ¿Cómo podemos sumarnos para que, como ha dicho la diputada Sylvana Beltrones, no demos ni un paso atrás?

En nuestro camino hemos encontrado a muchas personas dispuestas a ayudar. En medio de esta crisis que vivimos, no son pocos los que desean hacer algo para enfrentarla. Pero muchos sienten, ante las dimensiones del gigante que enfrentamos, que nuestras armas son muy pequeñas.

Este 23 de septiembre se conmemora el Día Internacional contra la Explotación Sexual y el Tráfico de Mujeres, Niñas y Niños. Esta fecha busca concientizar a los gobiernos y a la sociedad en general con el objetivo de que se emprendan acciones para eliminar esta forma de esclavitud.

Creemos que es importante en este día tomar conciencia de la gran contribución que cada uno puede hacer en esta causa. El problema de la trata de personas con fines de explotación sexual está vinculado con toda clase de fenómenos sociales, económicos y, por supuesto, culturales. Es aquí donde es imprescindible alzarse para denunciar actitudes y creencias que legitiman la explotación sexual; actitudes que, consciente o inconscientemente, nosotros mismos a veces asumimos.

Nuestra sociedad le ha puesto un precio al cuerpo humano. En la lógica de mercado que gobierna al mundo, todo, absolutamente todo, puede ser comprado y vendido. Y para que incluso las personas estén sujetas a esta dinámica, primero es necesario despojar a los cuerpos de voluntad, es decir, convertir a la gente en cosas.

La cosificación del ser humano ha afectado en especial a las mujeres, quienes se han visto reducidas a objetos de placer. Una gran cantidad de publicidad y contenido de media promueve la belleza como única cualidad de las mujeres; además, la belleza que proponen es muchas veces un ideal imposible que pretende anular la diversidad de nuestros cuerpos. Pareciera que enseñamos a valorar a la mujer en función del placer que puede dar a otros.

No exageramos. Esta cultura ha provocado que 80 por ciento de las víctimas de trata sean mujeres y niñas. Asimismo, según estiman organizaciones europeas como Fondation Scelles, más de 90 por ciento de las personas en situación de prostitución pertenecen al género femenino. Las mujeres pueden ser compradas y vendidas porque nos hemos convencido de esa enorme mentira: que ellas son objetos de placer sexual cuyo valor puede ser pagado en términos mercantiles.

Pero toda moneda tiene dos caras. La oferta de un producto está en razón de su demanda. Si hay mujeres, niñas y niños en venta es porque alguien desea comprarlos. Como también señalan cifras dadas por Fondation Scelles, más de 95 por ciento de los clientes de la prostitución son hombres, los cuales muchas veces, aun sin saberlo, son el último eslabón de la cadena de la trata.

Sin embargo, este problema cultural no se resuelve enfrentando a mujeres contra hombres, ni condenando a un género. La cosificación de las mujeres también lastima a los hombres porque les exige ser insaciables consumidores de sexo. En nuestra cultura, la idea de masculinidad que predomina también es limitante e indigna. ¿Es justo medir a los hombres según la cantidad de encuentros sexuales que sostienen sin considerar sus sentimientos, sus virtudes y sus anhelos?

Aquí es donde todos podemos ayudar: eduquémonos y eduquemos a los demás para terminar con la cultura de la cosificación y la mercantilización del cuerpo humano. Empoderemos a nuestras hijas reconociendo sus talentos; aplaudamos su inteligencia, su creatividad, su liderazgo. Enseñemos a nuestros hijos a valorarse a sí mismos, hay que convencerlos de que no tienen nada que demostrar sobre su virilidad y que todos los seres humanos merecen ser tratados como seres valiosos e irrepetibles.

Terminar con la objetivización sexual no significa esconder el sexo, sino que lo pongamos en su justo lugar, es decir, que lo valoremos como una experiencia trascendente donde los involucrados participan por decisión propia y se respetan.

La mejor forma de acabar con la trata con fines de explotación sexual es desincentivar la demanda. Ésta es una tarea que necesita de un cambio cultural. Implica un cambio de mentalidad donde la gente emprenda una defensa implacable de la dignidad humana. Porque mientras haya quien compre, será rentable para los explotadores buscar inocentes que vender.

Además, combatir la trata es combatir al mismo tiempo otros delitos. Un buen ejemplo es Coahuila, cuyo gobierno tiene cero tolerancia a la explotación de la prostitución ajena. En los últimos años, el gobierno de Rubén Moreira ha clausurado más de mil giros negros donde se cometía trata de personas, venta de drogas y otras actividades ilícitas. Esta estrategia ha colocado a Coahuila como uno de los diez estados más pacíficos del país, de acuerdo con el Índice de Paz México 2016, pues los homicidios, las desapariciones y los delitos cometidos con violencia han disminuido significativamente.

Cuando un gobierno tiene la convicción de proteger a sus ciudadanos, uno de sus lemas debe ser “El ser humano no está a la venta”. Por eso felicitamos a los legisladores Carolina Monroy, Jorge Carlos Ramírez Marín, Paola Félix Díaz, Ma. Elena Orantes y Hugo Erick Flores, así como a todo el partido PES, especialmente a Alfredo Ferreira.

También reconocemos a Armando Luna, Julieta Fernández, Laura Plascencia y Edith Martínez, presidentes de la Comisión de Derechos Humanos, la Comisión Especial vs. Trata, la Comisión de Equidad y Género y la Comisión Especial para la Prevención y Erradicación de la Pornografía y el Abuso Sexual Infantil. Todos ellos, desde la Cámara de Diputados, están unidos en torno a un foro histórico en el tema de trata de personas. Nos alegra conocer a legisladores que, lejos de buscar el poder, desean servir a su nación.

Del 4 al 6 de octubre, la Cámara de Diputados será sede del foro internacional “La explotación sexual: violación a los derechos humanos”, donde se pondrá el acento en el papel de la demanda. Expertos de Francia, España, India, Costa Rica, Colombia, Argentina, Suecia, EUA, el Vaticano, Alemania y otros países se darán cita en México para profundizar en los aspectos éticos, económicos y jurídicos de la explotación sexual. Como hemos dicho, será un evento histórico porque en América Latina el factor demanda ha sido poco estudiado y, por lo tanto, hay pocas acciones encaminadas a desincentivarlo.

En Unidos vs. Trata estamos convencidos de que somos más los que queremos el bien, pero para lograr nuestras metas necesitamos saber cómo luchar. Sí, nos enfrentamos a un gigante, pero nuestras armas no son pequeñas; ese gigante es fuerte solo si nosotros permitimos que lo sea, si le tememos, si miramos a otro lado, si legitimamos su fuerza.

En estos tiempos de crisis hacemos un llamado a los legisladores y a todos aquellos que nos han preguntado cómo pueden ayudar: estemos alerta de los cambios a la ley general contra la trata. No nos dejemos envolver por los discursos de los que solo buscan el poder, defendamos la ley porque es una de nuestras armas más grandes para combatir al gigante. #NiUnPasoAtrás.

Todos podemos contribuir a esta lucha. Desplacemos el deseo de riqueza y de poder del centro de nuestra sociedad y coloquemos allí a la dignidad humana. Este 23 de septiembre aprendamos de la campaña de la ONU “Corazón azul” y digamos muy fuerte: “¡El ser humano no está a la venta!”.

Todos podemos denunciar trata al 01800 5533000 o en unidoshacemosladiferencia.com.

*Presidenta de Comisión Unidos vs Trata; Twitter: @rosiorozco