Articulista Invitada

Los hijos de los mexicanos no están en venta

Permitir que el ser humano sea un simple objeto de comercio, algo con lo que se puede lucrar, es una terrible violación a los derechos humanos y conlleva desechar todo lo obtenido en siglos de lucha.

"Es el oficio más antiguo del mundo, siempre va a existir." Es el argumento que constantemente escucho. Parcialmente es cierto, pero en muchos casos es una justificación que utilizan quienes prefieren ignorar los problemas más graves que suceden a nuestro alrededor mientras no les afecten de manera directa; personas que no conocen la realidad de la explotación sexual en México, que no comprenden la diferencia entre prostitución y esclavitud. El hombre o la mujer, mayores de edad, que por su propia voluntad deciden ejercer el trabajo sexual no están cometiendo delito alguno y no deberían nunca ser tratados como delincuentes. Más bien su salud, su integridad y su dignidad deben ser protegidos. Según la Fundación Scelles, de Francia, después de un estudio en 30 países se demostró que en los lugares donde se ofrece la prostitución menos de 10% ejercen este oficio de manera voluntaria y, aun de estos, la gran mayoría no ve los resultados de su trabajo, ya que una parte importante de sus ganancias le es quitada por padrotes, dueños de esquinas o seudoempresarios que en realidad son tratantes y que abusan de la situación de vulnerabilidad de otras personas.

Hace unas semanas fueron rescatadas 18 mujeres y niñas explotadas sexualmente en la Central de Abasto. La mayoría de ellas fueron invitadas por un familiar, muchas de ellas tenían adicciones y les ofrecieron droga por su trabajo. Cobraban de 30 a 50 pesos por relación sexual. La mayor parte de esto se lo quitaban los tratantes. ¿Esto es lógico? ¿Esto es un ejercicio del oficio sexual voluntario, seguro y digno?

Permitir que el ser humano sea un simple objeto de comercio, con el cual se puede lucrar, es una terrible violación a los derechos humanos y conlleva desechar todo lo obtenido en siglos de lucha.

El tema clave con el que debemos pelear, el cual, considero, es el núcleo de la trata de personas con fines de explotación sexual, es el lucro con el cuerpo de otra persona.

En el DF, al día de hoy se han cerrado ya 110 lugares donde se explotaba sexualmente a seres humanos. Esto implica grandes pérdidas económicas para personas muy poderosas que han operado por décadas con la protección del gobierno y la complicidad de la sociedad, que prefiere mirar al otro lado. Ahora que las cosas comienzan a cambiar por la buena voluntad de algunos gobernantes y funcionarios, como el procurador general de la República, el jefe de Gobierno, los procuradores de DF, Chiapas, Estado de México, entre otros, estos empresarios están muy preocupados y planean estrategias para contrarrestar este combate a un crimen que siempre había gozado de total impunidad y aun complicidad de gobernantes. Un ejemplo claro de los logros cuando hay voluntad es el trabajo del delegado Adrián Rubalcava, quien aun enfrentó acusaciones falsas por parte de empresarios que insistían en abrir un gironegro en Cuajimalpa. Son grupos de gran riqueza que pagan despachos de abogados poderosos para defenderse y atacar a quienes están buscando una solución a este problema. Es por ello que, con todos sus recursos, han iniciado una gran campaña política y mediática para buscar detener los avances que se han logrado y el trabajo que ha comenzado a dar muy buenos resultados, aunque todavía falta mucho por hacer.

Es en este punto en el que parece inaudito que la senadora Adriana Dávila proponga reformar la ley en la materia y eximir a los dueños de estos establecimientos de cualquier actividad delictiva. La propuesta de reforma que presentó el pasado 8 de octubre en el Senado implica, por ejemplo, cambiar el artículo 13 de la ley y, por lo tanto, las sanciones a quienes lucran con la explotación de la sexualidad ajena. Solo hace falta comparar los estudios que realizó la Comisión Parlamentaria en Francia antes de proponer los cambios a la ley en materia de prostitución y trata de personas que aprobaron el pasado 4 de diciembre con el intento del Senado que, sin conocer el tema, después de solo cuatro conferencias intenta reformar la legislación, dando beneficios a los tratantes.

Con engaños, en la Comisión de Trata del Senado defienden, mintiendo públicamente, a quienes fueron arrestados en el Cadillac, diciendo que la ley es ineficaz y que por ello estos ya salieron libres. La realidad es que ninguno de ellos ha salido libre y todos enfrentan un proceso judicial que culminará con sentencias condenatorias.

Engañan diciendo que no existe sentencia alguna con una la ley reciente, su reglamento fue publicado el pasado 23 de septiembre. Lo verdaderamente sospechoso es que se quiera cambiar una Ley que está dando resultados en los pocos estados donde se ha armonizado y hay voluntad política. ¿No deberían mejor luchar por la armonización en todo el país y exigir que haya operativos para salvar a tantas niñas y niños desaparecidos? Evidentemente lo que sucede es que buscan manipular a otros senadores para poder derogar más de 70% de la actual ley, reduciendo sanciones a tratantes y herramientas para la investigación y para la atención a víctimas.

Existen más de 100 sentencias en México, mayormente en el DF, Chiapas, Puebla, Sonora y Baja California. Donde han decidido hacer una diferencia y dar valor a las personas que son víctimas de este delito; han dado resultados y han rescatado a cientos de víctimas.

El riesgo de retroceso es por algunos políticos que buscan proteger estos negocios que tanto han impulsado carreras políticas o financiado campañas. Son aquellos viejos lobosde mar que vieron en la autorización de licencias de operación de estos giros negros la gran oportunidad para hacerse millonarios, justificando que al final es el oficio más viejo del mundo y que éste siempre va a existir.

Solo preguntémonos: ¿cuánto ganaba cada día el hoy clausurado Cadillac o Solid Gold? ¿Cuánto dinero pueden pagar estos seudoempresarios a despachos de abogados, a cabilderos o políticos?

Mientras la sociedad civil no se organice y exija un actuar distinto de quienes supuestamente los representan, éstos seguirán respondiendo a quienes los hacen ricos y les pagan campañas. No permitamos que se deroguen las sanciones a los que lucran con la explotación de la sexualidad ajena. No permitamos ninguna reforma que implique un retroceso en derechos humanos. Exijamos un trabajo serio, como el que se realizó en Francia, donde las discusiones fueron durante días enteros y se tomó en cuenta a todas las organizaciones y expertos.

Exijamos resultados a nuestros gobernantes, resultados en la lucha contra la trata de personas. Es por esto que, en coordinación con el Observatorio Nacional Ciudadano y otras OSC, iniciaremos este año el Observatorio Nacional Judicial para dar seguimiento a los procesos de trata de personas y evaluar las sentencias. Reconozcamos a quienes efectivamente están implementando acciones preventivas o de combate a este delito y denunciemos a quienes lo protegen y son cómplices de los tratantes. Pero, sobre todo, levantemos nuestra voz por quienes hoy son víctimas y nadie escucha llorar. No descansemos hasta que sean rescatadas y atendidas de manera efectiva y su sueño de vida sea restaurado. Como sociedad tenemos una gran deuda con quienes no fueron protegidos y han sufrido las peores torturas y violaciones que un ser humano puede vivir.

Participa en la campaña Un Billón de Pie por la Justicia y manifiéstate el próximo 14 de febrero contra la trata de personas, que es la peor forma de violencia.

*Presidenta de la Comisión Unidos contra la Trata, AC.