Articulista Invitada

Zunduri

Es urgente que en México trabajemos por una mejor atención a las víctimas, pues las que no son rescatadas o atendidas correctamente entran en un círculo vicioso.

Después de cinco años de maltratos y dos de auténtica esclavitud, México y parte del mundo conocieron la historia de Zunduri hace un mes. Ella es la víctima que fue explotada en una planchaduría en plena delegación Tlalpan de la Ciudad de México.

Obligada a trabajar jornadas hasta de 20 horas al día, encadenada para que no pudiera huir, humillada y maltratada como rutina, Zunduri escapó un sábado, luego de que una de sus captoras se equivocó al colocar un candado.

Durante estos años, lo único que recibió fueron insultos y golpes. Sin embargo, en lugar del enojo y la amargura que cualquiera podría esperar después de su martirio, Zunduri es hoy una mujer articulada, sonriente y con una admirable actitud hacia la vida que tiene por delante. Parece como si la maldad que la rodeó por tanto tiempo no le hubiera hecho daño emocional, sino únicamente físico, aunque en forma exagerada.

Deja sin aliento pensar que todos los días hablamos de casos de explotación y trata de personas y que ocurren prácticamente en nuestras narices. La realidad es que vivimos rodeados de situaciones similares. Mujeres, hombres, niñas y niños son explotados alrededor nuestro y decidimos ignorarlo.

Escuché hace unos días a una valiente mujer, sobreviviente de Auschwitz-Birkenau, hablar de lo que significó para ella llegar a México, en la década de los 40, tras ser liberada de los campos de concentración. Lo resumía en una palabra: “Libertad”. Esa misma que está ausente cuando suceden casos como el de Zunduri.

¿Qué nos ha pasado? ¿Por qué en México desviamos la mirada para ignorar a quien está sufriendo? ¿Nos hemos deshumanizado?

Ha habido cuestionamientos desde que Zunduri recibió apoyo y narró parte de su historia a la opinión pública. Incluso hubo quien criticó que ella viajara a Argentina en días pasados, donde participó como oyente en el Congreso de Jóvenes contra la Violencia y la Esclavitud. Si bien su salud física es una situación delicada, que se evaluó a profundidad y con ayuda de especialistas, la conclusión la dio la propia Zunduri: lo que más valora en este momento es su libertad, igual que otros sobrevivientes a una tragedia. Quiere recuperar el tiempo perdido, dice constantemente.

En Villa María, provincia de Córdoba, cumplió 23 años. Sugerir un festejo era un tema sensible cuando se trata con una víctima. A pesar de que ella es un adulto ante la ley y libre para decidir qué hacer con su vida, no ha sido sencillo para algunas personas respetar su determinación de actuar y vivir dándole la espalda a lo que le ocurrió.

Vive el hoy y deja atrás el pasado con una velocidad que he visto en pocas personas, estoy experimentando el hecho de que no es lo mismo trabajo forzado que explotación sexual, pues las víctimas obligadas a prostituirse se recuperan más lentamente.

Zunduri no piensa permitir que la tragedia la gobierne y que su experiencia haga que pierda su deseo de seguir adelante. Podemos no compartir esa fuerza, pero definitivamente estamos obligados a respetarla y en lo posible apoyarla.

Es consciente de su libertad y de que sus esclavizadores están en la cárcel, gracias a una respuesta inmediata de la procuraduría capitalina cuando ella denunció su caso luego de escapar. Por cosas como esas ella decide avanzar. 

Entiendo a quien le inquietan sus decisiones y creo que transitamos una línea muy fina en este caso. No obstante, basta con enterarse de la historia completa para admirar la fortaleza que puede alcanzar una persona ante la adversidad.

En 1995 Edith Grotberg realizó uno de los modelos descriptivos más influyentes para quien ha sufrido, que tiene que ver con la resiliencia.

La resiliencia se entiende como la capacidad del ser humano para hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas y ser transformado positivamente por ellas.

El modelo de Grotberg está basado en la verbalización, y por más dolorosa que fuera la historia de Zunduri, debe contarse para que, como ella expresó, lo que le pasó no le ocurra a nadie más.

A una víctima como Zunduri o a cualquier otra se le apoya a:

1. Establecer relaciones. Con su familia fue lo primero en este caso.

2. Cuidar su higiene, salud y en general su persona. Ella cuenta con excelentes doctores.

3. Aceptar que estos cambios son parte de la vida.

4. Tener metas y alcanzarlas.

5. Llevar a cabo acciones decisivas, como enfrentar con valor los procesos de un juicio.

6. Buscar oportunidades para descubrirse a sí misma. Gracias a las chefs Paulina Abascal y Maricu Ortiz por ofrecer su ayuda.

7. Desarrollar una visión positiva de su persona.

8. Poner las cosas en perspectiva.

9. Evitar ver esta crisis como obstáculo insuperable. Ella no es una pobrecita, puede salir adelante.

10. Nunca perder la esperanza y tener fe.

Zunduri viajó por primera vez en su vida en avión y a otro país, Argentina. Además, gracias al apoyo del GDF, a un gobernante sensible y a personas de la sociedad civil hay un compromiso para darle directamente a ella (sin intermediarios) toda la ayuda que necesite para recuperar sus sueños; el primero, estudiar repostería y poner un negocio propio.

En Buenos Aires y Córdoba disfrutó como cualquier otro visitante. La impresionaron el tango y la comida. Conoció a los líderes más influyentes contra la trata en esa nación y a personas de la Academia Pontificia del Vaticano, que son héroes contra la esclavitud. Su historia impactó y llamó a todos los asistentes a seguir trabajando en una lucha que tiene capítulos de victoria. Zunduri es, sin duda, uno de ellos.

Que las víctimas se expresen ayuda a lograr un cambio. Conocer la historia de las víctimas sensibiliza y transforma, así lo dice también el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon. Ello obliga a tomar perspectiva respecto a lo verdadero e importante de esta lucha.

La semana pasada Karla Jacinto, una de las más valientes supervivientes, habló ante el Congreso de Estados Unidos en nombre de las víctimas de depredadores extranjeros que vienen como turistas a México.

El congresista Christopher Smith mencionó la situación de la trata de personas en EU y cómo es que bandas del crimen organizado están involucradas en este tipo de delitos, además de las palabras inspiradoras de héroes como Timothy Ballard, de Operation Underground Railroad, y el fiscal general de Utah, Sean Reyes, quienes rescatan a niños y niñas en situación de esclavitud.

Karla es un ejemplo de una reintegración exitosa y, como ella, hoy hay decenas de jóvenes que están estudiando una licenciatura, emprendiendo un negocio y/o iniciando una familia. Esto ha sido posible gracias al apoyo de 97 organizaciones comprometidas que trabajamos unidos contra la trata.

Es urgente que en México trabajemos por una mejor atención a las víctimas. Las que no son rescatadas o atendidas correctamente entran en un círculo vicioso, en el que los tratantes comienzan a enseñarles a explotar a otras víctimas o terminan suicidándose, son asesinadas o se vuelven adictas a alguna droga.

Las supervivientes admiradas generan el inicio del círculo virtuoso, ya que ayudan a sensibilizar aun a autoridades, por lo que logramos que se investigue, se realicen más operativos, que haya más tratantes aprehendidos, más víctimas liberadas, más sentencias y más confianza de la ciudadanía para denunciar al 018005533000 y unidoshacemosladiferencia.com

*Presidenta de la Comisión Unidos vs la Trata.
Twitter: @rosiorozco