Articulista Invitada

Perdieron los tratantes y dueños de 'giros negros'

La iniciativa que presentó en 2013 la senadora Adriana Dávila, con aspiraciones a la gubernatura de Tlaxcala, intentaba dejar libres a tratantes, quitar protección y asistencia a víctimas y modificar enteramente el sentido de la ley. Así de grave.

Curiosamente su nombre es Victoria. Llegó de otro país y fue una de las cuatro chicas que denunciaron los delitos que se cometían en un giro negro. Hoy, gracias a su testimonio ante autoridades comprometidas de la Procuraduría General de la República, avanzamos en contra de la trata de personas, gracias también a la ley vigente que es un gran instrumento que ha castigado a cientos de tratantes en las nueve entidades federativas donde se aplica.

Para muchas personas es difícil comprender qué sucede alrededor de la Ley General para Prevenir, Sancionar y Erradicar los Delitos en materia de Trata de Personas y para la atención y asistencia a las víctimas de estos delitos, y el afán de algunos legisladores por hacer reformas que beneficien a los tratantes y no a las víctimas.

Como lo refleja el nombre de Victoria, se han ganado algunas batallas, se han rescatado valiosas vidas que habían sido despojadas de su dignidad, cientos de tratantes están en la cárcel, miles de giros negros han sido clausurados en Estado de México, Chiapas, Tlaxcala, Puebla, Ciudad de México y en Coahuila todos.

Sin embargo, para quienes sufren por este delito es más difícil comprender por qué en tantos estados no se hace justicia; no se armonizan los ordenamientos; no hay presupuesto. Quienes claman por ser liberados no pueden concebir que hemos perdido el tiempo en discusiones en lugar de exigir que se aplique la ley en todo el país.

Más y más personas, en especial niñas y niños, desaparecen para convertirse en esclavos dentro de giros negros o campos agrícolas que a veces son propiedad de personas con fuertes ligas con el poder político, en víctimas de organizaciones delictivas que los obligan a cometer crímenes o para atender a clientes en moteles siendo parte de la “carta de servicios” que ofrecen algunos de estos seudo- empresarios vinculados con los tratantes.

Recordemos que para reformar una ley o presentar una nueva una cámara la presenta (Diputados o Senado), otra cámara la revisa y ésta regresa a la inicial para su aprobación.

En el caso de la ley vigente es importante que sepamos lo siguiente:

1. Hoy tenemos más sentencias que todos los países de Latinoamérica, no hay duda de que sirve para castigar a casi 500 tratantes y cerrar muchos lugares de esclavitud; por eso los dueños están desesperados por que se cambie esta ley para seguir con su negocio. Un ejemplo: solo en el Distrito Federal hay ya 63 sentencias; mientras en España alcanzan apenas las 12.

2. En el Senado y la Cámara de Diputados se han hecho propuestas, algunas para avanzar, otras para retroceder. Toda ley es perfectible, nadie discute eso, y es sano presentar estas iniciativas. Lo que no es normal es que una de esas propuestas era para cambiar 75 por ciento de la actual, destruyendo gran parte de la ley original (vigente) que se elaboró escuchando a víctimas como Victoria. Si queremos medir la eficacia de una ley normalmente se deben esperar tres años. De lo contrario cada legislatura tiene —como sucede— leyes nuevas o reformadas que nunca se aplican.

3. La iniciativa que subió a tribuna el 8 de octubre de 2013 la senadora que tiene pretensiones de llegar a la gubernatura de Tlaxcala, Adriana Dávila, intentaba dejar libres a tratantes, quitar protección y asistencia a víctimas y modificar enteramente el sentido de la ley vigente. Así de grave. Fue altamente sospechoso que intentara hacer cambios a tipos penales sin que la Comisión de Justicia los dictaminara (cuando es la comisión facultada para discutir estos cambios). Fueron los senadores Pablo Escudero y Raúl Cervantes quienes pidieron abrir turno a dicha comisión y por eso les estaremos siempre agradecidos.

4. Aún así, salió una minuta que aún beneficiaba a los tratantes y perjudicaba a víctimas como Victoria. El 12 de febrero de este año llegó la misma a la cámara de Diputados. En ésta Cámara, como institución revisora, los coordinadores de las bancadas actuaron con gran responsabilidad; cada partido nombró a un experto para analizar dicha minuta. Cinco comisiones la revisaron para opinión y/o dictamen.

5. El 27 de noviembre las Comisiones Unidas de Justicia y Derechos Humanos votan el dictamen de la minuta del Senado, modificando la mayoría éste, consiguiendo frenar los cambios que dejaban salir de la cárcel a los tratantes y reconocieron públicamente las graves inconsistencias.

6. Senadores como Dávila manifestaron que no aceptan el trabajo que realizó la Cámara de Diputados, acusándolos de “ceguera política” y de que volverán a modificar este documento para dejarlo en los términos previos a que fuera revisado por los diputados federales. Estamos seguros que esa no será la posición del Senador en su conjunto y que en esta ocasión ya no serán engañados.

No olvidemos que quienes defienden este negocio son poderosos y con recursos para presionar. La ley vigente los perjudica y afecta lo que más les interesa: su bolsillo. Advierto desde ahorita que un paso atrás en la ley los libera y hace imposible proteger a las víctimas, tanto las que son enganchadas, como las que han sido recuperadas.

La senadora Dávila ha dicho frente a varias personas de la sociedad civil y frente a un medio que el gobierno federal está detrás de estos cambios, lo cual es muy extraño, porque en lo personal dudo mucho que la Presidencia de la República o de que la Secretaría de Gobernación validen modificaciones contra cualquier víctima de un delito. Dudo mucho que sea la posición de la mayoría de diputados y senadores que en su momento han condenado la trata de personas.

Viene una nueva legislatura. Confío en que lleguen diputados y diputadas responsables que se unan a las y los senadores que no han comprado mentiras y engaños en torno a la ley.

Ahora que necesitamos de perfiles políticos honestos, exigimos que cada partido revise que ninguno de sus candidatos esté ligado a los dueños de giros negros, que hagan público su compromiso y que ni un peso de estos seudo-empresarios financien sus campañas.

Esa será la verdadera victoria. La que le dará a Victoria —la mujer que ha comenzado una nueva vida después de salir del infierno que es la trata— la certeza y la tranquilidad de que puede seguir adelante. Ese es el último triunfo. Señoras y señores legisladores y aspirantes a serlo: No lo olviden.

Cada día somos más organizaciones de la sociedad civil contra estos cambios a la ley.

Rosi Irozco. Presidenta de la organización Unidos contra la Trata

Únete en 2015, a través de twitter @rosiorozco o la página www.unidoshacemosladiferencia.com  y denuncia en 018005533000