Articulista Invitada

Legislar pensando en los derechos humanos

La ley actual ha tocado intereses de un negocio que por años estuvo protegido por la impunidad, lo que lo ha convertido en el segundo más rentable después del narco. Hoy los dueños de giros negros están desesperados por seguir con sus “negocios”

"... Era demasiada violencia física, psicológica y mental, me golpeaba, ella me desvestía y me metía a la regadera a empujones y a golpes. Me empezaba a aventar cubetadas de agua fría y me decía: 'A los animales como tú así se les trata, a golpes'; la verdad no puedo creer su mentalidad de verme tan herida, sangrando, me bañaba en agua, pero me bañaba en sangre..."

Al leer este testimonio, pensaríamos que estamos hablando de un caso de esclavitud del siglo XVIII, cuando hubo un incremento impresionante en el número de esclavos debido a lo barato de la mano de obra en el trabajo agrícola, principalmente en América del Norte y el Caribe.

Sin embargo, se trata de un caso de esclavitud moderna. Son las declaraciones de Zunduri, una joven de 23 años que permaneció esclavizada durante 5 años en una plachaduría al sur del Distrito Federal.

Cuando leemos las vejaciones a las que fue sometida, el dolor y el sufrimiento contabilizados en más de 600 cicatrices, no podemos concebir que estando en pleno siglo XXI existan casos tan desgarradores como éste.

Aceptarlos, no verlos y no hacer nada como sociedad para prevenirlos y evitarlos, es como no reconocer la lucha que logró erradicar la esclavitud hace más de 200 años.

En México, fue el 6 de diciembre de 1810, cuando don Miguel Hidalgo y Costilla abolió la esclavitud en plena Guerra de Independencia. Quedó erradicada por decreto el 15 de septiembre de 1829, el cual señalaba textualmente: "Todos los dueños de esclavos deberán darles la libertad, dentro del término de diez días, so pena de muerte", esta frase se convirtió en la primera declaración antiesclavista del continente americano.

Sin embargo, fue hasta el 5 de abril de 1837 cuando quedó establecida la Ley, que en su Artículo 1 establecía: "Queda abolida, sin excepción alguna, la esclavitud en toda la República.

Otro personaje sin duda trascendental en la lucha contra la esclavitud fue William Wilberfoce, un político y filántropo inglés, quien siendo miembro del Parlamento Británico, lideró una gran batalla por tres décadas para abolir la esclavitud en Gran Bretaña, proyecto de ley que fue aprobado en 1833, a pesar de la corrupción e insensibilidad de sus homólogos.

Pareciera que no han pasado 226 años desde que William Wilberfoce, pronunciara su famoso discurso parlamentario sobre la abolición de la trata de esclavos en 1789, a pesar del tiempo, los factores que impiden evitar las prácticas esclavistas en el mundo, siguen siendo los mismos: poder, intereses y dinero, tres realidades que trastocan de manera lamentable, todos los discursos que pretenden modificar la condición de esclavitud de los seres humanos.

A principios del siglo XX la comunidad internacional comenzó a realizar importantes esfuerzos con el fin de combatir este flagelo, que de acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT) somete a más de 20 millones de personas a realizar trabajos forzados a nivel global, de las cuales 1.8 millones son en América Latina y el Caribe solo en el 2015.

Esto nos hace reflexionar sobre la importancia y responsabilidad que tienen las y los legisladores de basarse en estrategias de prevención y resguardo de las víctimas, además de buscar sancionar a los responsables.

En el caso de la trata de personas como en otros delitos que afectan irremediablemente la dignidad humana, este compromiso va mucho más allá, el cumplimiento del artículo 1° constitucional en materia de derechos humanos, obliga a todos los que tienen como responsabilidad la creación de las normas, el observar con detenimiento el impacto que sus acciones legislativas tendrán sobre millones de personas que desgraciadamente son presas de esta realidad de esclavitud y explotación.

Por ello es necesario traducir este compromiso en acciones permanentes, porque en la actualidad México dispone de instrumentos legales que han permitido mantener en las cárceles a miles de traficantes y la misma cantidad de víctimas han podido rehacer sus vidas. Pero no es suficiente.

En México debemos estar muy pendientes de que cualquier cambio a la Ley Vs Trata proteja los derechos humanos de las víctimas y solo avance castigando mejor y más severamente a los esclavizadores. No se pueden hacer cambios únicamente basándonos en técnica legislativa pues esto nos puede hacer olvidarnos de la fragilidad de las víctimas en una cultura machista.

Por supuesto que la Ley actual ha tocado intereses muy fuertes de un negocio que por años estuvo protegido por la impunidad, lo que lo ha convertido en el segundo negocio más rentable después del narcotráfico. Hoy los dueños de giros negros están desesperados por modificar artículos que les permitan continuar con sus "negocios".

Pero nuestro país avanza siendo ya un referente mundial en sancionar este delito, sin embargo, aún falta mucho por hacer, tan solo la mitad del país aplica la norma y únicamente cinco estados protegen de manera efectiva a las víctimas (DF, Puebla, BC, Edomex y Chiapas).

La vulnerabilidad en este delito es considerada como un área de oportunidad para todas aquellas personas que ven en ella una ganancia, pues la esclavitud generalmente va acompañada de otras violaciones a los derechos humanos.

De ahí la importancia, de que los legisladores velen por la aplicación de la actual ley y cualquier acción que pretendan legislar contra el delito de trata de personas, tiene que tomar muy en cuenta casos como el de Zunduri, realidades lamentables y dolorosas que viven muchas personas en este país.

Es por ello, que hacemos un llamado a cada diputado y diputada de la LXIII Legislatura a que escuchen las propuestas de operadores de la Ley Vs Trata que han tenido asertivos resultados y diferentes ONG´s que permanecen en contacto con las víctimas, además de activistas que un día estuvieron en manos de esclavizadores.

No olvidemos que esta ley se votó por unanimidad después de tres años de trabajo ante 104 legisladores, y que la Trata de personas no discrimina, a cualquiera de nosotros o de nuestros hijos le puede suceder.

Por ello requerimos de un trabajo conjunto entre legisladores, sociedad civil y gobierno, que permita acabar con este fenómeno mundial, pues está comprobado que uniendo esfuerzos se puede lograr arrancar de las garras de crimen organizado a miles de víctimas, un ejemplo claro, es la desarticulación de una organización internacional de trata de personas que operaba en México y Estados Unidos.

La impecable labor de la procuradora General de Justicia, Arely Gómez, en colaboración con Policía Federal y autoridades estadunidenses lograron la detención de 8 personas, 5 en territorio nacional y 3 en Nueva York, Estados Unidos.

Conformada por 4 familias sustraían a las víctimas para después seguir la ruta por estados como Tlaxcala, Puebla, Guanajuato, Distrito Federal, Michoacán, Querétaro, Oaxaca hasta llegar a Nueva York.

Con casos como estos, el gobierno mexicano demuestra su compromiso para erradicar la trata de personas del territorio nacional. Por primera vez 11 estados y el Distrito Federal crearon o reformaron sus comisiones con el fin de otorgar mayores facultades a las dependencias de impartición de justicia. Y las condenas van en aumento.

En nuestras manos está devolverle sus derechos a millones de seres humanos. No podemos permitir que la libertad sea una moneda de compra venta.

Para denunciar 018005533000 www.unidoshacemosladiferencia.com, y recuerda pegar una hoja en blanco en tu coche, ventana o puerta es muy importante pues estamos en nuestra campaña Hoja en Blanco.


Rosi Orozco
Presidenta de Comisión Unid@s contra la Trata AC