Articulista Invitada

Justicia para las primas

Dos jovencitas que son primas fueron esclavizadas y obligadas a prostituirse cuatro meses; sufrieron todo tipo de vejaciones, fueron violadas, torturadas, humilladas, golpeadas, además de ser inducidas a las drogas y al alcohol

La terrible e indignante historia de Karla y Érika aún no ha terminado. Cuatro años después el miedo nuevamente se apoderó de ellas, un miedo que no las ha dejado dormir, comer ni vivir.

Todo comenzó el pasado 27 de enero de 2011, cuando dos pequeñas de 14 años originarias de Tepe-tlixpa, Estado de México, fueron secuestradas por unos traileros y vendidas a una madrota llamada Jazmín, en Santiago Acozac, Puebla.

La historia es desgarradora y despiadada, estas dos jovencitas que son primas fueron esclavizadas y obligadas a prostituirse durante cuatro meses. Sufrieron todo tipo de vejaciones, fueron violadas, torturadas, humilladas, golpeadas, además de ser inducidas a las drogas y al alcohol.

Karla logró escapar la primera vez y a unas cuadras encontró a unos policías, ¡Les suplicó ayuda! Pensó que aquel infierno por fin había terminado. Los policías la subieron a la patrulla y le dijeron que ya no corría peligro; sin embargo, ellos mismos se encargaron de devolverla a su captora.

Las primas fueron testigos de dos asesinatos durante el tiempo que permanecieron cautivas, el de una niña de 8 años y el de una joven llamada Estrella.

Dos semanas después logró escapar y caminó durante horas hasta que un alma bondadosa la subió a su camioneta y la llevó a un lugar seguro.

Desgarrapada, sedienta y con el dolor acuestas llegó a su pueblo, pero lo único que encontró fue rechazo y discriminación por parte de sus habitantes. Fue señalada y lapidada.

Sin embargo, el reencuentro con sus padres fue el momento que había deseado durante todos esos meses.

A cinco cuadras de su hogar ella se miró, se encontró sucia, vestida como prostituta, con señas de haber sido drogada por más de tres meses y pensó: "Mejor no regreso a mi casa". Su padre sordomudo, su madre una mujer humilde y sin estudios, pero ambos le dieron tanto amor de pequeña que fue la fuerza que le ayudó a llegar a su reencuentro.

Logró denunciar ante la Procuraduría de Justicia del Estado de México, la cual le brindó el apoyo para rescatar a su prima a través de un operativo. Sus victimarios fueron detenidos.

Al ser careada con su madrota, Jazmín, le lanzó una advertencia, que así pasaran 3, 5 o 10 años ella saldría y la mataría con sus propias manos.

Hoy, después de cuatro años, nos enteramos que la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV) les dio información falsa y ahora sabemos que algunos de sus captores están libres.

Por eso exigimos justicia para estas pequeñas que fueron lastimadas por una sociedad corrupta, deteriorada, dominada por el crimen organizado, donde los derechos básicos de un ser humano y la dignidad de las víctimas simplemente no existen.

En México hemos logrado avanzar en el tema de trata de personas, somos el país con mayor número de sentencias; sin embargo, aún deja mucho que desear el tema de atención a víctimas.

Un ejemplo claro es el caso de las primas Karla y Érika, cuando estas pequeñas fueron rescatadas, las revictimizaron al tener que declarar una y otra vez ante diferentes autoridades, haciéndolas recordar momentos de terror y angustia.

Y a pesar de tener derecho a un refugio, a atención psicológica y a una reparación del daño, ninguna autoridad les informó de sus derechos.

Siete meses después de su liberación, tuve la oportunidad de conocer su caso, las secuelas fueron devastadoras, al punto de que una de ellas ya había intentado suicidarse más de tres veces y la otra pequeña encontró refugio en las drogas.

Tepetlixpa, su pueblo, aquel que añoraron durante su cautiverio las recibió con desprecio, fueron acusadas de "sidosas" y "prostitutas", de su escuela fueron expulsadas por "ser mala influencia" y hasta fueron apedreadas como criminales, cuando en realidad ellas eran las víctimas.

Gracias a una periodista, pude tener conocimiento de este caso y brindarles el apoyo correspondiente. De no haber sido así, ambas estarían sin vida.

Por casos como este exigimos que todas las víctimas sean atendidas conforme a derecho, lograr su total reinserción a una sociedad, que también tiene responsabilidad de que sucedan casos como estos, porque si no existieran "clientes" que paguen por estos "servicios" no habría víctimas como Karla y Érika.

No debemos dar ni un solo paso atrás en materia legislativa y mucho menos permitir que se incorporen elementos que dificulten al Ministerio Público y a los jueces la acreditación del delito, debemos exigir a una sola voz que la ley avance y nunca retroceda.

El Fondo de Atención a Víctimas de Trata no tiene recursos, no ha tenido y probablemente no tenga si la 63 Legislatura no lo exige. Todo se ha financiado gracias a la sociedad civil y cientos de víctimas están sin atención.

Sabemos que en un principio la mayoría de los victimarios también fueron víctimas y sí seguimos sin poder proteger hoy a aquellos que han sufrido de trata, el día de mañana serán ellos quienes continuarán ese camino delictivo e inhumano.

Una de las pequeñas nos relató que Jazmín, su madrota, le decía: "Yo te voy a hacer tres veces más de lo que a mí me hizo mi padrastro. Cuando te hartes de ser una basura y de no valer nada, entonces tú vas a quedar en mi lugar, tú vas a ser como yo, después vas a tomar mi lugar".

Ante casos como éste, ¿Qué estamos esperando como sociedad?, ¿Qué tiene que pasar para que despertemos? O lo que es peor, ¿que esas pequeñas en unos años se conviertan en madrotas?

Todo esto ante los ojos de las autoridades que no cuentan con el perfil y la sensibilidad necesaria para atender a las víctimas. "Las primas" quedaron en manos de Províctima ahora Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas y la persona que las atendió en Puebla, de nombre Janette de la Cruz, pretendía que hicieran todas las declaraciones por WhatsApp, en lugar de acompañarlas en el proceso, de tratarlas con respeto y dignidad. Lo peor fue cuando les pidieron que firmaran una declaración falsa, donde se había cambiado toda su historia.

Nunca les asignaron a una persona que se encargara exclusivamente de su caso, durante seis meses fueron textualmente abandonadas. Un trato verdaderamente inhumano. ¿Se imaginan revivir cada momento doloroso por más de cinco ocasiones porque les asignaban un nuevo asesor de la CEAV. Esto es ayudarlas? Lo que deberían haber hecho desde su rescate era reubicarlas en un lugar seguro a ellas y a sus familias y brindarles protección y seguridad.

Actualmente estas dos pequeñas, que a pesar de su terrible experiencia mantienen una mirada inocente, están siendo atendidas por la Procuraduría del Estado de México, gracias a la intervención del gobernador Eruviel Ávila.

¿Cuántas mujeres y niñas, algunos varones también y no regresan a casa? ¿Cuántos valiosos seres humanos no tienen la fuerza para caminar hacia la libertad después de haber sido esclavizados, humillados y prostituidos?

Exigimos #JusticiaParaLasPrimas y para todas las víctimas de trata de personas.

Pedimos que los legisladores etiqueten recursos para la prevención, persecución y protección de las víctimas y que el fondo de atención por primera vez tenga recursos para reparar el daño a quienes se les quitó todo, hasta la esencia de su ser, para ser convertidas en objetos que se venden y compran.

Para solidarizarnos con las primas, el próximo 17 de octubre convocamos a la caminata #CaminandoPorLibertad, un llamado mundial hecho por Christine Caine, presidenta de A21, y a la que se han sumado ya 211 ciudades.

Te esperamos, información en nuestra página www.unidoshacemosladiferencia.com

Únete y denuncia al 018005533000


@RosiOrozco