Género en su tinta

Más mujeres al poder

La reciente sentencia del TEPJF en relación a la impugnación que hizo el PAN por la asignación de diputados de representación proporcional (RP)para el Congreso de Coahuila es una muestra del efecto que traerá la recién estrenada reforma electoral en materia de equidad política e igualdad de género. El TEPJF decidió hacer válida la reforma constitucional en su artículo 116 y reasignó las diputaciones de RP a fin de dotar a la democracia representativa no solo de una pluralidad cuantitativa, sino también cualitativa. Para ello, en la integración del congreso hizo valer dos aspectos de la reforma: el parámetro de sub-representación y sobre-representación, y la igualdad de género. Mediante el primero equilibró la votación de los partidos con su representación en el congreso, y con la segunda equilibró la presencia de mujeres. “Diputados por compensación” “representación de calidad”  y “paridad de género” pasan a incorporarse al glosario democrático con el habrán de familiarizarse las nuevas (y anteriores) autoridades electorales porque en lo sucesivo normarán las elecciones y la integración de los congresos. En relación a la igualdad de género, el TEPJ solo aplicó la legislación local desde una posición de igualdad sustantiva, esto es, con el afán de hacerla real y no dejarla solo en la letra. El siguiente párrafo de la sentencia no tiene una palabra de sobra: “Es evidente que la medida afirmativa, aun cuando opera para la postulación de contendientes, garantizando que las listas de representación proporcional se integren en forma paritaria, está dirigida a favorecer las condiciones para dar vigencia al derecho humano de las mujeres a ocupar cargos de elección popular dentro de los cuerpos legislativos, lo que permite aceptar que la postulación no es en sí misma el objeto de la tutela y cobertura constitucional y legal en el estado de Coahuila, sino que lo se pretende es la igualdad sustancial en el acceso y desempeño de una diputación”. Lo que siguió de esto, queridos lectores, ya lo saben: 52 % de mujeres en el H. Congreso y 48 % de hombres. Histórico triunfo para la población femenina por lo que representa: la entrada de las mujeres a la igualdad sustantiva. Lo anterior, más allá del ejercicio del cargo que las ahora diputadas hagan.