Género en su tinta

El aborto, fuera de broma

El tema del aborto es un tema controvertido y más cuando lo que prevalece es una perspectiva dogmática alejada de las tareas de gobierno, por ello legislar sobre su despenalización no es electoralmente rentable. En México, podemos encontrar tres posturas, a saber, una postura responsable, representada por el gobierno del DF que ha despenalizado el aborto hasta las 12 semanas de gestación y ha hecho accesible el servicio médico para aquellas mujeres que se ven en la necesidad de interrumpir un embarazo.  Una postura irresponsable que ha elevado a rango constitucional el “derecho a la vida”, cerrando toda posibilidad de atención médica y humanitaria a las mujeres que están en la terrible decisión de abortar. Curiosamente, esta postura pone en riesgo la vida de muchas mujeres y el bienestar de sus familias. En el contexto de las veleidades políticas podemos encontrar una tercera posición, aquella que omite legislar al respecto o que lo hace a medias. En este último caso está Coahuila, que aunque no legisló sobre el “derecho a la vida desde la concepción”, tampoco abrió la posibilidad de que las mujeres pudieran abortar en condiciones seguras. En el pasado sexenio la postura de Humberto Moreira fue ambivalente, pues en un principio declaró que él estaría a favor de despenalizar el aborto, pero posteriormente, con la mayor simpleza se desdijo. En el congreso las cosas estuvieron igual, las y los diputados de la LVII Legislatura modificaron la Ley de Educación para que se incentivara a los maestros a dar una educación sexual. La decisión unánime se basó en que con eso se evitaba legislar sobre la despenalización del aborto. Como dato curioso, la discusión giró en torno a la presencia histórica de los maestros en la vida de México y no en torno a las cuestiones de salud reproductiva y derechos humanos de las mujeres. En esta misma legislatura se modificó el código penal para establecer un delito de abandono de mujer gestante en situación precaria, que se configuraba cuando un hombre abandonara a una mujer embarazada sin las posibilidades económicas, lo que ponía en riesgo su embarazo. Ningún hombre está preso por este delito, y los ministerios públicos ni siquiera lo conoceno se niegan a aplicarlo. En la LIX legislatura un diputado de PSD presentó una iniciativa para despenalizar el aborto y hacer accesible el servicio médico en condiciones seguras, sólo una diputada estuvo a favor.De esta ocasión asombra el bajo nivel de  discusión pues parecía que se estaba más en el púlpito que en un recinto legislativo. Hoy día en Coahuila el tema vuelve a estar en la palestra  al parecer con mayor seriedad, esperemos, por la salud de las mujeres coahuilenses que así sea.