Articulista invitada

Política Nacional de Vivienda: reflexiones y perspectivas 2017

La industria se ha convertido en un sector estratégico para el crecimiento económico; el gobierno ha puesto en el centro de las decisiones a la gente; ha buscado mejorar la calidad tanto en su tamaño como en la sustentabilidad.

Ilustración: Alfredo San Juan


A propósito de la 27 Convención Anual de la Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de la Vivienda (Canadevi), organismo que representa y apoya a las empresas desarrolladoras de vivienda en el país, es oportuno reflexionar el estado del sector y evaluar los resultados de la Política Nacional de Vivienda del gobierno del presidente Enrique Peña Nieto.

Después de experimentar una profunda crisis en 2012, la industria de la vivienda se ha convertido en un sector estratégico para el crecimiento económico de nuestro país. Los datos así lo demuestran, su PIB es equivalente al de la región Sur-Sureste del país, genera casi 3 millones de puestos de trabajo y ocupa 7.3 por ciento de la población.

La vivienda también es un instrumento para la inclusión social. Es el medio a través del cual la población ejerce un derecho social, es un mecanismo para cerrar brechas de desigualdad entre grupos de personas y entre regiones del país.

Hoy tenemos un sector de la vivienda dinámico, fuerte y competitivo. Esto, sin duda, es resultado de los esfuerzos públicos y privados enmarcados en la Política Nacional de Vivienda. El nuevo modelo de política se ha consolidado, promueve un desarrollo urbano ordenado y sustentable, además de que contribuye a disminuir el rezago habitacional al procurar soluciones de vivienda digna, bien ubicada y con acceso a servicios e infraestructura.

Llegar a este punto del camino no ha sido fácil, sobre todo si se recuerda que hace cuatro años el sector de la vivienda atravesaba una profunda crisis que provocó un decrecimiento de 6 por ciento del valor de su producción y una pérdida de 230 mil empleos, de acuerdo con cifras del Inegi. Como consecuencia de ello, las únicas tres empresas de construcción de vivienda que eran parte del Índice de Precios y Cotizaciones de la Bolsa Mexicana de Valores abandonaron su lugar en la muestra, derivado de las pérdidas en su capitalización.

La vivienda había abandonado su sentido de inclusión. Se fomentó el desarrollo de vivienda alejada de centros de trabajo, sin acceso a infraestructura y sin condiciones mínimas de calidad. En un hecho sin precedentes, la propia política pública generaba condiciones de rezago habitacional al financiar la construcción de viviendas de una sola habitación, condenando a sus habitantes al hacinamiento.

Desde que el presidente Peña anunciara en febrero de 2013 la Nueva Política de Vivienda, el gobierno ha otorgando montos históricos de subsidio y atendido a más personas en condiciones de pobreza. Tan solo en 2014 se entregaron 12 mil millones de pesos para subsidio, recursos nunca antes vistos.

Actualmente, y gracias al trabajo coordinado de las instituciones nacionales de vivienda, encabezadas por la Sedatu, las cifras son diametralmente opuestas a las de hace cuatro años. El PIB de la vivienda crece a tasas dos veces mayores a las de la economía en su conjunto, la industria aporta cerca de 14 por ciento del PIB y el empleo formal en el sector lleva 25 meses de crecimiento interanual, de acuerdo con los datos del IMSS. Además, se ha dado el regreso con éxito de las empresas desarrolladoras líderes del sector en el mercado de valores, y por primera vez en 13 años han vuelto a participar inversionistas internacionales.

Los cambios más importantes han sido cualitativos; ahora los subsidios únicamente se dan dentro de Perímetros de Contención Urbana donde se le garantiza a la población de bajos ingresos acceso a los servicios, equipamientos y transporte para una vida con calidad.

Este gobierno ha puesto en el centro de las decisiones a la gente, por eso se ha buscado mejorar la calidad de las viviendas tanto en su tamaño como en la sustentabilidad. Hoy todas las viviendas subsidiadas son sustentables, son verdes. En cuatro años se han realizado 4.7 millones de acciones de vivienda, de las cuales 1.72 millones son viviendas nuevas para familias mexicanas. El 36 por ciento de estas familias ha recibido un subsidio del gobierno, además que ahora se entregan 41 por ciento más subsidios a mujeres y, por primera vez, existe un programa que apoya con vivienda a los jóvenes, quienes han recibido más de 560 mil créditos para vivienda, 60 por ciento más que la administración anterior. Ahora también existe cobertura de crédito para migrantes, personas con discapacidad y adultos mayores.

El compromiso del gobierno es no bajar el ritmo en el sector y para ello se implementarán medidas dirigidas a mantener el apoyo del subsidio para la adquisición de vivienda nueva. En Infonavit se profundizará el subsidio cruzado, al otorgar financiamientos a la vivienda de mayores montos a las personas afiliadas que perciben sueldos altos, con la finalidad de dar atención a los afiliados que registran los menores salarios. Adicionalmente, en Sedatu se diseñan esquemas innovadores que aseguren flujos adicionales de recursos para la vivienda, como son los esquemas de coparticipación con las entidades federativas y los municipios.

El éxito de la Política Nacional de Vivienda es resultado de un esfuerzo colectivo. Y es así como se debe seguir trabajando. México necesita un sector de la vivienda fuerte y dinámico, no solo por los impactos positivos que tiene en la economía ni en la sociedad, sino también porque sin esta industria sería imposible implementar la Nueva Agenda Urbana firmada en Hábitat III, ni conseguir las metas de los Objetivos de Desarrollo Urbano 2030. Necesitamos vivienda para construir ciudades y asentamientos humanos justos, seguros, saludables y sostenibles. La Política Nacional de Vivienda establecida por el presidente Enrique Peña Nieto seguirá impulsando la sustentabilidad, la calidad de la vivienda, la redensificación y la contención de las manchas urbanas, todo esto dirigido a materializar el derecho social de la vivienda digna para todos los mexicanos.

*Titular de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano