Entre dos mundos

Mujeres sin Pretexto en Chihuahua

En el mundo actual, donde las malas noticias son “pan nuestro de cada día” y no faltan actos criminales o de abuso de poder que generan miedo e inestabilidad, es gratificante conocer a héroes y heroínas que, casi siempre desde el anonimato, impulsan causas nobles y generosas.

Luego, la mayor satisfacción que tengo como conferencista por todas latitudes del orbe, es que invariablemente me topo con mujeres y hombres que, sin egoísmos, trabajan voluntaria y firmemente en la construcción de una mejor sociedad.

Por ello, mi convicción de que las cosas cambiarán positivamente no solo se basa en un buen deseo, sino también en la propia experiencia, como lo fue la semana pasada al participar en el 5º Encuentro de Mujeres sin Pretexto, en la capital de Chihuahua.

Convocadas por la asociación Mujeres con Valor, dichas reuniones de chihuahuenses ejemplares tienen el propósito de fomentar valores éticos, humanos y familiares y promover la dignidad y los derechos de las mujeres, otorgándoles herramientas para ello. La meta es que tomen conciencia de las múltiples capacidades que poseen para lograr una vida virtuosa, integral y feliz y aportar a la transformación y el bienestar de sus comunidades.

Y así, como en este caso, existen infinidad de colectivos sin fines de lucro que combaten los males de nuestro tiempo. E insisto: siempre seremos más los buenos que los malos; pero el reto radica en que nos reconozcamos, encontremos y organicemos en pos de objetivos puntuales, pues no todo es tarea de los gobiernos…

La madre Teresa de Calcuta, expresaba: “Si no tenemos paz en el mundo, es porque hemos olvidado que nos pertenecemos el uno al otro, que ese hombre, esa mujer, esa criatura, es mi hermano o mi hermana… El mayor mal es la falta de amor y caridad, la terrible indiferencia hacia nuestro vecino que vive al lado de la calle, asaltado por la explotación, corrupción, pobreza y enfermedad”.

Palabras sabias que invitan a meditar que todos tenemos una misión para dejar un planeta mejor; sobre todo aquellas personas a quienes la vida ha entregado mayores oportunidades educativas, económicas, culturales y sociales…

Siempre es un privilegio regresar a Chihuahua y disfrutar la alegría, la hospitalidad y el recio carácter de su pueblo, que no se arredra ante las dificultades y, sin pretextos, se empeña en hacer a un lado tiempos dolorosos de violencia, inseguridad y corrupción.

Y mi más emotiva gratitud a su cabildo municipal que tuvo a bien entregarme las llaves de la ciudad, lo cual aprecio como un gesto de franca solidaridad y fraternidad con la comunidad mexicana en Estados Unidos.

rosariomarin978@gmail.com