Entre dos mundos

Unido en lo esencial, México saldrá avante

Después de días en Ciudad de México regresé a California con razonado optimismo, pues percibí un ambiente de unidad excepcional que hizo se me agolparan emotivas remembranzas.

Inmediatamente que George W. Bush fue electo, convocó a reunión con liderazgos de ascendencia mexicana —y otros latinos— para anunciar un objetivo político prioritario: fortalecer los vínculos entre los dos países. Incluso, la primera cena de Estado fue ofrecida al presidente de México y no a autoridades británicas como era tradición.

Bush —como su padre, impulsor del TLC— aseguraba que el bienestar de Estados Unidos estaba ligado al desarrollo de México, no solo porque al ser vecinos el sentido común así lo dictaba, sino también porque reconocía la importancia de la cultura mexicoamericana fraguada por la migración de décadas, hecho histórico que, además, permitía superar los dolorosos desencuentros entre ambas naciones, principalmente del siglo XIX.

Me platicaba su admiración —y de su familia— hacia México: la capacidad de su fuerza de trabajo, la belleza polícroma de sus tradiciones y regiones y los sólidos principios de su gente. No exagero, pero ser mujer mexicana fue primordial para que me propusiera como tesorera.

Asimismo, con su culta esposa Laura, refería la admiración de Abraham Lincoln a Benito Juárez por la dignidad con que este prócer defendió la soberanía y la República, y repetíamos: “Entre los individuos como entre las naciones el respeto al derecho ajeno es la paz”. También recordábamos que no ha habido reto insuperable para los mexicanos cuando alcanzan acuerdos en lo fundamental.

Hoy la situación es diametralmente diferente. Con sus órdenes ejecutivas y tuits, Trump ha confirmado que México no le simpatiza. Pero seguramente no esperó una reacción directa, contundente y acertada del presidente Peña Nieto: lanzar una agenda de 10 medidas pertinentes que guiarán la relación, repudiar el muro y cancelar la reunión acordada para mañana.

Tampoco imaginó que, sin regateos ni mezquindades, todos los ex presidentes y líderes políticos, económicos y sociales, junto con los mexicanos, cerrarían filas en torno del jefe de las instituciones para afrontar este desafío. Mucho menos calculó que en la misma Unión Americana y por el mundo crece una corriente de solidaridad y apoyo hacia México.

Le salió el tiro por la culata y luego de una primera semana fatal y de protestas, Trump ya entenderá que a México se le respeta y, si no como amigo, lo necesitará como aliado insustituible…

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