Entre dos mundos

El equipo del presidente se opone a sus postulados

En el Senado comenzaron las audiencias para confirmar los nominados al gabinete. Ha sido revelador ver cómo uno tras otro han externado abiertas o veladas discrepancias con Trump.

El general James Mattis, secretario de Defensa, expresó su oposición al uso de la tortura y a cualquier método de investigación violador de derechos humanos, su apoyo el acuerdo nuclear con Irán, que el electo llamó “el tratado más tonto de Estados Unidos”, y su reconocimiento a la eficacia de las agencias de inteligencia estadunidenses.

El empresario Rex Tillerson, secretario de Estado, pese a sus lazos con Putin, admitió que Rusia es un peligro internacional y debe ser enfrentada con una “fuerza proporcional”. Añadió que el compromiso con la OTAN es “inviolable” y que “vamos a comprometernos con México por su importancia para nosotros en este hemisferio”.

El general John Kelly, jefe del Departamento de Seguridad Nacional, dijo que “una barrera física por sí sola no logrará el propósito”, en contraste con la iniciativa de su jefe de construir un “grande y hermoso muro” en la frontera para detener la migración.

El senador Jeff Sessions, fiscal general, refirió que no apoya la idea de que “se les niegue la entrada al país a los musulmanes como grupo religioso” y descartó el uso del “ahogamiento simulado” y todo tipo de tortura en la persecución criminal.

El congresista Mike Pompeo, director de la CIA, mucho más directo respondió “absolutamente que no” permitiría el uso de técnicas ilegítimas e irracionales para investigar a presuntos delincuentes, aun cuando el presidente se lo ordenara.

Dichas declaraciones no me sorprenden del todo pues, salvo Tillerson, los designados tienen experiencia en el servicio público. Trump señaló que habían hecho un gran trabajo y estaba orgulloso de sus comparecencias. Curiosa declaración, pues no creo que hayamos presenciado un espectáculo de mentiras, sino más bien un preludio de sensatez ante el tamaño del reto que aquéllos asumirán.

Insisto: el Ejecutivo está sujeto a controles por el Legislativo y el Judicial, volviéndose imposible un ejercicio tiránico y despótico del poder, máxime si en el gabinete existe elemental racionalidad. Pero si se aferrara a traducir la verborrea de campaña en actos de gobierno, entonces podríamos ver renuncias prematuras y serias consecuencias políticas y jurídicas para el titular.

El próximo viernes finalizará el periodo de gracia y festividades que toda victoria electoral conlleva… ¡Bienvenido a la realidad presidente Trump!

rosariomarin978@gmail.com