Columna Invitada

Otra Revolución

Se siente, se percibe indignación social, coraje, dolor, justificado y natural por tanto agravio, después del terrible desenlace  de los estudiantes de Ayotzinapa. Muchos no aceptan la noticia, no dejan que los padres se despidan de sus hijos, piden imposibles, los quieren vivos. La intolerancia está que arde, quema, no solo por ellos, también por los miles de muertos y desaparecidos. La sociedad exige justicia, no tolera un crimen más. Los ciudadanos despotrican contra el gobierno, con el poder de las redes sociales, se les ocurre boicotear con ideas sin fundamento: “No compren en el buen fin” y otra absurda: ¡que  renuncie el Presidente! Cuidado, necesitamos canalizar el coraje, nos urge unidad, sumar no restar, a muchos grupos les conviene desestabilizar al país, como dice el dicho: a río revuelto ganancia de pescadores. Es importante darnos cuenta que tenemos un país maravilloso, con abundancia de recursos naturales y turísticos y nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde. La deshonestidad, el materialismo y la búsqueda de poder,  permitieron que la delincuencia se infiltrara en las instituciones, parece que estamos tocando fondo, no podemos rendirnos y permitir que grupos anarquistas tomen el control, y que tengamos otra revolución como reiteradamente se ha venido escuchando. Pero viéndolo bien, sí necesitamos otra revolución, pero sin armas, con la bandera de la justicia, construyendo no destruyendo, con diálogo, lluvia de ideas, con mecanismos de unidad que fortalezcan a las instituciones y a la sociedad, necesitamos héroes que luchen con honestidad, líderes morales que nos representen, no de esos que se aprovechan para ganar poder a costa del dolor de los ciudadanos, queremos líderes democráticos que canalicen el coraje de los ciudadanos, que administren y dirijan a buenos proyectos que nos fortalezcan como nación. Finalmente también necesitamos muchas escobas para limpiar México de tanta corrupción e impunidad y violencia, esa que nos ha agraviado por años y que se ha llevado a nuestros seres queridos. No perdamos la esperanza