La Semana de Román Revueltas Retes

Si hay más industria se pagan más impuestos

Los proveedores de la industria automotriz avisan de que la reforma hacendaria va a causarles un serio perjuicio. Estamos hablando de un sector que da empleo a medio millón de trabajadores. Porque México, señoras y señores, es una auténtica potencia exportadora de coches, la cuarta en importancia del mundo entero.

Pero entonces, ¿dejarán de establecerse en estos pagos todas esas fábricas que aprovechan, entre otras cosas, la tasa menor de recaudación por el Impuesto al Valor Agregado implementada en la frontera del norte? Dicho en otras palabras, ¿habrá menos inversión extranjera directa (en un momento en que la necesitamos más que nunca porque ni papá Gobierno ni los empresarios nacionales cuentan con los recursos suficientes para crear riqueza y promover el crecimiento económico que tan urgentemente necesita México)? ¿Está Hacienda a punto de aniquilar a una de las divisiones más productivas de este país? ¿Vamos a matar a la gallina de los huevos de oro por pura cortedad de miras y el caldo terminará saliéndonos más caro que las albóndigas porque se perderán empleos, porque partirán las maquiladoras, porque los costes de producción nos dejarán fuera de la jugada y, al final, todo esto significará que se recaudarán menos impuestos?

En México, los industriales ya pagan más cara la electricidad y el gas (siendo, miren ustedes, que tenemos unas fabulosas reservas energéticas en el subsuelo pero que no las explotamos con capitales privados porque doña Constitución lo prohíbe) que en Estados Unidos a pesar de que el Producto Interno Bruto de nuestros vecinos es muy superior al de aquí (o, más bien, precisamente por ello). A los transportistas, de la misma manera, les cuesta más caro el litro de gasóleo. La tramitología impuesta por la obtusa burocracia mexicana dificulta grandemente la competitividad. La corrupción tiene también un costo. Y ni qué decir de la inseguridad. ¿Más impuestos, entonces? No lo creo…